Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Antecedentes de la Adoración Eucarística

Doctrina sobre la Adoración Eucarística

Documentos del Magisterio de la Iglesia

Santos con especial devoción eucarística

Tres Místicas del Siglo XX y sus milagros eucarísticos

Milagros eucarísticos

Oraciones y homilías

Santos con especial devoción eucarística

San Alfonso María de Ligorio


Este santo napolitano (1696-1743), doctor en derecho civil y canónico, ordenado sacerdote, fundó la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas). Gran predicador y excelente autor de escritos espirituales, sobresalió como maestro de la teología moral. Sus Visitas al Santísimo Sacramento, y tantas otras obras, han ayudado y siguen ayudando mucho a la espiritualidad de los fieles.

Acción de gracias por la Misa y la Comunión

Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estáis noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitaros: creo que estáis presente en el sacramento del altar. Os adoro desde el abismo de mi nada y os doy gracias por todas las mercedes que me habéis hecho, y especialmente por haberos dado vos mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a vuestra amantísima Madre y haberme llamado a visitaros en esta iglesia.

 Adoro ahora a vuestro Santísimo Corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarciros de todas las injurias que recibís de vuestros enemigos en este sacramento; y, finalmente, deseando adoraros con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado con menos culto y más abandono.

 Me pesa de haber ofendido tantas veces a vuestra divina bondad en mi vida pasada. Propongo, con vuestra gracia, no ofenderos más en adelante, y ahora, por más miserable que sea, me consagro enteramente a vos, renuncio a mi voluntad y os la entrego por completo, con mis afectos, deseos y todas mis cosas.

 De hoy en adelante haced de mí, Señor, todo lo que os agrade. Yo solamente quiero y os pido vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santa voluntad.

Os recomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. Os recomiendo también todos los pobres pecadores.

 Finalmente, amadísimo Salvador mío, uno todos mis afectos y deseos a los de vuestro Corazón amorosísimo, y así unidos los ofrezco a vuestro eterno Padre y le suplico, en nombre vuestro, que, por vuestro amor, los acepte y escuche. Así sea.