Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Antecedentes de la Adoración Eucarística

Doctrina sobre la Adoración Eucarística

Documentos del Magisterio de la Iglesia

Santos con especial devoción eucarística

Tres Místicas del Siglo XX y sus milagros eucarísticos

Milagros eucarísticos

Oraciones y homilías

Santos con especial devoción eucarística

San Ignacio de Antioquía


Comenzamos escuchando la voz sumamente venerable de San Ignacio de Antioquía, segundo sucesor de San Pedro, a fines del siglo I, en esa sede episcopal de Siria. Condenado a morir devorado por la fieras, camino de Roma, escribe varias cartas en el año 107, de las que extractamos estas palabras suyas sobre la Eucaristía.

“Procurad reuniros en mayor número para la Eucaristía de Dios y para sus alabanzas. Porque cuando vosotros os congregáis en un mismo lugar, se quebrantan las fuerzas de Satanás, y queda deshecho su poder demoledor con la concordia de vuestra fe” (Efesios 13).

“Esforzaos en celebrar una sola Eucaristía, pues una sola es la carne de Nuestro Señor Jesucristo, y uno solo es el cáliz para unirnos con su sangre, un solo es el altar, como uno solo es el Obispo junto con el presbiterio y con los diáconos, a fin de que todo cuanto hagáis, todo lo hagáis según Dios” (Filadelfios 4).

“No siento ya placer por la comida corruptible, ni por los deleites de esta vida. El pan de Dios es lo que yo quiero, la carne de Jesucristo; y por bebida quiero su sangre, que es caridad incorruptible” (Romanos 7,3).

“Se apartan de la Eucaristía y de la oración [los herejes docetas], porque no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, la que padeció por nuestros pecados, la que por su bondad resucitó el Padre” (Esmirniotas 7,1).