Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Antecedentes de la Adoración Eucarística

Doctrina sobre la Adoración Eucarística

Documentos del Magisterio de la Iglesia

Santos con especial devoción eucarística

Tres Místicas del Siglo XX y sus milagros eucarísticos

Milagros eucarísticos

Oraciones y homilías

Santos con especial devoción eucarística

Santísima Virgen María. María, Madre de la Eucaristía. Madre de la Iglesia


“El día de Pentecostés, la Madre de la Iglesia irradió el poder de su intercesión sobre la Iglesia como madre, y protegió el celo apostólico con el que la Iglesia aún vive, produciendo para Dios los creyentes de todo los tiempos y todas las áreas geográficas” (Papa Juan Pablo II).  Juan Pablo II expresó el deseo “que se eleve al cielo desde todos los rincones de la tierra un coro ininterrumpido de oración,” y pidió que todos “reciten el santo rosario,” diariamente. 

“La Eucaristía es el gran sacramento de la esperanza, y la Madre de la Eucaristía es un icono dado por Dios y un faro para nosotros viajeros y peregrinos que nos dirigimos hacia nuestro hogar.  Porque María es el nexo vivo entre nosotros pecadores y el Dios-Hombre ‘que ha convertido en auroras todas nuestras puestas de sol.’” (P. Richard Foley, S.J.) 

“Yo no los dejaré huérfanos...” (Jn 14:18).  Jesús no nos dejó huérfanos, antes de ascender al cielo dijo: “¡Sepan que Yo estoy con ustedes siempre, hasta el fin del mundo! (Mt 6:21). En la Eucaristía está con nosotros en este maravilloso  Sacramento de amor.  Jesús permanece en el Santísimo Sacramento para sanarnos, sostenernos, alimentarnos, refrescarnos, consolarnos, guiarnos, transformarnos y renovarnos.  “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" (Efs.1:3). ¡ En la Sagrada Hostia Jesús se hace presente, física y espiritualmente a todas las personas de esta tierra!  Nuestro Señor derrama sobre nosotros innumerables dones de gracia y bendiciones en la Sagrada Eucaristía. San Pascual Bailón dijo que “Dios está realmente presente en la Hostia consagrada igual que está en la gloria del Cielo.” 

¡Aunque Jesús nos dió todo lo posible, nos dio además alguien para consolarnos: su propia Madre María, para ser nuestra Madre!  Mientras estuvo en la tierra Nuestra Santísima Madre pasó la mayor parte de sus días y sus noches adorando a su Hijo en la Eucaristía, intercediendo por la Iglesia. Nuestra Madre celestial es nuestra abogada, y constantemente ora  por nosotros.  Cuando adoramos a su Hijo ella está ahí rezando con nosotros.  “Eres la Madre de la Eucaristía porque eres la madre de la gracia.  Tú, más que todos los demás después de tu Hijo, tenías conocimiento de este sacramento oculto por todos los siglos.” (John Gerson) 

La primera de las seis apariciones de Nuestra Madre Santísima a los tres niños de Fátima fue el 13 de mayo, la fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Ella le pidió a los niños que cayeran de rodillas para rezar: “¡Oh Santísima Trinidad, os adoro. Mi Dios, mi Dios, os amo en el Santísimo Sacramento!” Sus urgentes mensajes subrayaron  la necesidad de conversión, oración, y penitencia para el mundo. Ella pidió una mayor devoción hacia la Eucaristía en la Missa, la Comunión, y la Adoración. Nuestra Madre también pidió la devoción a su Inmaculado Corazón así como  oraciones de reparación, especialmente el Rosario. Ella recalcó que si sus peticiones eran escuchadas habría paz en el mundo, de lo contrario, la Iglesia sufriría una apostasía de gran escala y ocurrirían desastres en todo el mundo!  Nuestra Señora pidió que se erigiera una Capilla en Fátima para la adoración y oración a su Hijo Eucarístico.  

“Solamente a través de la Eucaristía es posible vivir las virtudes heroicas del Cristianismo: la caridad, al punto de perdonar a nuestros enemigos; el amor por aquéllos que nos hacen sufrir; la castidad en todas las edades y situaciones de la vida; la paciencia en el sufrimiento y cuando nos sorprende el silencio de Dios frente a las tragedias de la historia o de nuestra propia existencia.  Ustedes siempre deben de ser almas Eucarísticas para ser auténticos cristianos Eucarísticos.” (Papa Juan Pablo II) 

Ven. Damián de Molokai, apóstol de los leprosos, escribió acerca de su vida entre los leprosos: “Es en el Santísimo Sacramento donde encontramos fuerza... Sin mi Hora Santa diaria ante el Santísimo Sacramento no podría haberlo resistido ni un solo día.”  Pero con Cristo a mi lado, continúo siendo alegre y feliz, puedo ser fervoroso en mi trabajo en favor de la pobre gente entregada a mi cuidado.” Una de las primeras cosas que hizo Damián cuando llegó a la colonia de leprosos de Molokai fue construir una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, donde los leprosos pasaban horas con Jesús, experimentando Su amor, Su alegría y Su Paz. 

Santa Rita de Cascia, patrona de lo Imposible es una poderosa intercesora.  Rita enviudó y, pronto después, murieron sus dos niños.  Habiendo perdido su familia completa, Rita decidió dedicar el resto de su vida a Jesús, su primer amor.  Rita entró en la orden de monjas agustinas y vivió su vocación en oración y penitencia, pasando diariamente horas adorando a Jesús en el Santísimo Sacramento. Sufrió las estigmas de la pasión de Cristo durante los últimos 15 años de su vida.  El cuerpo incorrupto de Santa Rita se conserva en un santuario de Italia. 

San Felipe Neri, sacerdote, escribe: “La devoción al Santísimo Sacramento y la devoción a la Santísima Virgen no son simplemente la mejor manera , sino efectivamente la única manera de conservar la pureza.... La Castidad no es posible sin la Eucaristía.” 

Santa Juana de Arco, patrona de los soldados y de su país, Francia, luchó valientemente para defender su Fe y su país.  Juana sacaba su valor de la Eucaristía.  El P. Stephano Manelli escribe: “Cristo en la Eucaristía es el verdadero Pan para hacernos fuertes... el alimento para hacer heroicos a los hombres, para sostener a los mártires, y para darnos fuerza y paz.”