Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Antecedentes de la Adoración Eucarística

Doctrina sobre la Adoración Eucarística

Documentos del Magisterio de la Iglesia

Santos con especial devoción eucarística

Tres Místicas del Siglo XX y sus milagros eucarísticos

Milagros eucarísticos

Oraciones y homilías

Santos con especial devoción eucarística

Beata Ángela de Foligno y la Eucaristía (II)


«Es necesario que el alma penetre hasta lo íntimo del Dios-Hombre y descubra su plan de amor, actuado en el santo sacrificio [de la Eucaristía]. El alma debe mirar a ese inefable amor de Dios que lo impulsó a excogitar todo medio, para quedarse totalmente con nosotros. Y quiso este sacramento, no sólo en memoria de su muerte, que es nuestra salvación, sino también para quedarse con nosotros, todo y siempre. Y el que quiera sondear este abismo de amor, es menester que tenga buenos ojos...

«Pienso que esta verdad ha de ser escudriñada por todos los que quieren celebrar y recibir este sacrificio. De ahí no se aleje el alma, sino que se detenga y quede, porque la mirada que el Dios-Hombre dirigió al género humano era tan amable que es absolutamente necesario destacar ese inefable amor, cuando decidió inmolarse todo por nosotros en el santo sacrificio.

«Deteneos a considerar quién es el que quiso quedarse en este sacrificio. “Él es el que es”. Y él que es todo el ser, se quedó todo en ese sacramento. Por eso nadie se extrañe de cómo puede existir simultáneamente en tantos altares, aquende y allende los mares, y allá como acá, y acá como allá. El habló así: «Yo soy Dios, incomprensible para vosotros. Todo lo hice sin vosotros, y obro sin vosotros. Frente a lo que no comprendéis, inclinad la cabeza, porque para mí nada es imposible».

«¿Hay algún alma tan insensible que, contemplando esa mirada tan amorosa y tan sincera, al instante no se transforme toda en amor?... ¿Y puede haber algún alma tan escasa de amor que, al ver cómo ha sido amada y cómo Él dispuso todas las cosas para quedarse totalmente con nosotros en el santo sacrificio, no se transforme toda en amor?...

«Y todos los que quieren ser hijos fieles del santo sacrificio, no descuiden de meditar esta verdad. Y cómo Jesús, mientras nos miraba con su mirada triste, estaba todo y solamente en cada uno de nosotros; y también cuando nos miraba con su mirada amante y fiel, se daba todo y solamente a cada uno de nosotros; por lo tanto cada uno de nosotros debe ser todo y sólo de Él.

«Si el alma quisiera comprender y hablar de Dios, sumo y ordenador, ser increado y encarnado, y quisiera conocer algo de Él y de las cosas divinas, y sobre todo del altísimo y santísimo Sacramento, que Él estableció se celebrara diariamente a través de la boca del sacerdote, su ministro, el alma debería transformarse toda en Dios por el amor. Y así trasformada en Él, debería ponerse en su presencia, entrando y quedando en la intimidad de Dios y no permanecer extraña.

«Entonces el alma posee y saborea una dulzura mayor por lo que no comprende que por lo que comprende; por lo que no ve que por lo que ve; por lo que no siente que por lo que siente; por lo que no conoce que por lo que conoce... El alma, pues, debe ver, considerar, pensar, sentir y comprender acerca de este misterio y del altísimo Sacramento, quién es su ordenador increado (Experiencia de Dios-Amor 190-193).