Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Antecedentes de la Adoración Eucarística

Doctrina sobre la Adoración Eucarística

Documentos del Magisterio de la Iglesia

Santos con especial devoción eucarística

Tres Místicas del Siglo XX y sus milagros eucarísticos

Beata Alexandrina Maria da Costa

Marthe Robin

Teresa Neumann

Milagros eucarísticos

Oraciones

Teresa Neumann

Teresa Neumann nació en 1898 (el 8 de Abril en Konnersreuth) y vivió nada menos que 36 años alimentándose exclusivamente de la hostia consagrada que comulgaba todos los días a las seis de la mañana. 

Mantuvo siempre su peso normal, 60 kilos. Era de tez sonrosada y su carácter bromista y alegre. 

Sus únicas excreciones eran el sudor y... la abundante sangre que manaba de los estigmas.

Era muy devota de otra Teresa, santa Teresita de Lisieux, doctora de la Iglesia. 

En su juventud sufrió dos graves caídas que la habían dejado inválida, pero justo en los días en que Santa Teresita era sucesivamente beatificada y canonizada, Teresa Neumanna, por sun intercesión era sanada.

En efecto, Teresa Neumann sufrió y padeció una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal cuando participaba en las tareas de extinción de un incendio en una fábrica cercana. Tenía veintiún años de edad y era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama casi por toda su existencia. El día de la beatificación de Santa Teresa de Lisieux (24 de Abril de 1923) como después ocurriría con otra mística, Marthe Robien, tiene la aparición de la santa. Cinco días más tarde recobra la vista. El 30 de Septiembre vuelve a tener otra visión y comienza a caminar. El 7 de Noviembre tras un ataque de apendicitis ve cómo todo dolor remite tras una nueva aparición de santa Teresita. 

Desde las vísperas de la Pascua de 1926 y como Marthe Robin y Padre Pío, revivió en sus carnes, cada fin de semana, la Pasión de Cristo en forma de estigmas sangrantes. Durante la Pasión ocurrían fenómenos extraordinarios como pérdida de peso, que después recuperaba rápidamente, visiones premonitorias, bilocaciones, hablaba griego, arameo y latín de los interrogatorios de Cristo (confirmado una y otra vez por todos los lingüistas independientes que la visitaban a menudo) y luego de la abundante pérdida de sangre, una fulminante recuperación física que no se hacía esperar el domingo por la mañana. 

Su "dieta" diaria consistía en la sola Eucaristía (rechazando instintivamente la muchas formas no consagradas que le ponían delante para probarla). El obispo de Ratisbona nombró una comisión formada por médicos y religiosas bajo juramento y las muchas comisiones laicas que le hicieron seguimientos exhaustivos, confirmaron punto por punto que no había trampa alguna siendo absolutamente cierto que vivía exclusivamente de la eucaristía. 

Esto mismo fue confirmado por la misma burocracia del Tercer Reich. Fue cuando en 1939 estalló la II Guerra Mundial e impusieron a la población un racionamiento que acabaría durando hasta finales de 1947. A partir de aquel momento, todos los alemanes tuvieron que adaptar el ritmo de sus vidas a una cartilla anual... excepto una persona: Teresa Neumann, a quien - ante la evidencia de que ni bebía ni comía- le fue inmediatamente retirada la cartilla por las autoridades nazis. Sí obtuvo en cambio la asignación de doble ración de jabón, dada la cantidad de ropa ensangrentada que había que lavar tras sus azarosos fines de semana.. 

El 18 de Septiembre de 1962, tras una vida llena de fenómenos inexplicados relacionados en su mayoría con la estigmatización, fallece víctima de un ataque cardiaco. Curiosamente, tras cinco días de ser expuesta el cadáver no se descompone. Está en vías de beatificación.

[En parte extraído de la obra de Vittorio MESSORI Los desafíos del católico, publicada  por Planeta en la colección "Planeta-Testimonio", Barcelona, 1997 (197 págs.)]