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Milagros eucarísticos

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Milagros eucarísticos

Lanciano / San Cugat del Vallés / Trani / Ivorra / Ferrara / Augsburg / Alatri / Rímini/ Florencia/ Polonia

La Eucaristía, milagro vivo (II), por Ángel María Rojas, S.J.


Lanciano

En Lanciano (Italia) se veneran desde hace más de doce siglos las Reliquias de uno de los más grandes milagros eucarísticos.

El milagro de Lanciano es el más antiguo de los que conocemos en los que las sagradas Especies se hayan transformado en carne y sangre. 

Los análisis realizado en los años 1970-71 y 1973-74, han  traído a la actualidad este prodigio, de modo que una tradición de doce siglos se ve confirmada por la ciencia más moderna.

El Papa Juan Pablo II se ha referido a este milagro el 4 de octubre de 2004: “La città di Lanciano, custode di ben due miracoli eucaristici che, oltre ad esser tanto cari ai fedeli frentani, sono meta di numerosi pellegrinaggi dall’Italia e dal mondo intero. Mi è caro ricordare che io stesso, quand’ero Cardinale a Cracovia, visitai la chiesa di san Francesco in Lanciano, dove sono conservate le reliquie del celebre miracolo, che risale al secolo VIII.

Per Suo tramite, venerato Fratello, vorrei dire a tutti i fedeli dell’Arcidiocesi: siate consapevoli dei grandi favori che Dio vi ha concesso, e non mancate di adorare la santa Eucaristia non solo nella chiesa del miracolo, ma in tutte le chiese della vostra bella terra.” (04-10-04)

Descripción del Milagro

Lanciano es una pequeña ciudad medieval, situada en los montes Abruzzi, a 200 km. al este de Roma, en la costa del Mar Adriático. 

En torno al año 700, en el Monasterio de San Legonziano (que algunos identifican con San Longinos, el soldado que traspasó el Corazón de Cristo en la cruz), un monje Basilio pasaba una época de tentaciones contra la fe. Dudaba de la presencia real de Nuestro Señor en la Eucaristía. No podía creer que al pronunciar las palabras de la Consagración sobre el pan y el vino, éstos se convirtieran en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. El sacerdote estaba sumido en la oscuridad de la duda. La celebración de la Santa Misa se convirtió para él en una rutina y un deber más.

La situación del mundo no contribuía a fortalecer su fe. En aquella época había muchas herejías, algunas de las cuales negaban la presencia real de nuestro Señor en la Eucaristía. Estas herejías le iban convenciendo cada vez más.

A pesar de todo, oraba con insistencia a Dios, para que le quitara esas dudas. Y Dios oyó su oración.

Una mañana, mientras celebraba Misa, estaba siendo atacado fuertemente por la duda. Al pronunciar las palabras de la consagración, vio como la Hostia se convirtió en un pedazo de Carne viva y el vino en Sangre. 

Quedó largo rato asombrado. Se puso a temblar y comenzó a llorar incontrolablemente de gozo y agradecimiento. 

Estuvo parado por un largo rato. Después se volvió hacia los fieles, con el rostro radiante pero bañado en lágrimas, diciéndoles: “¡Oh afortunados testigos a quienes Dios, para confundir mi incredulidad, ha querido revelarse en este Santísimo Sacramento y hacerse visible ante nuestros ojos! Venid y maravillaos ante nuestro Dios tan cercano a nosotros. ¡Contemplad la Carne y la Sangre de Nuestro amado Jesucristo!”

Las personas se apresuraron a ir al altar y, al presenciar el milagro, empezaron a clamar, pidiendo perdón y misericordia. Unos se daban golpes de pecho, confesando sus pecados, declarándose indignos de presenciar tal milagro. Otros se arrodillaban en señal de respeto y gratitud por el regalo que el Señor les había concedido. 

La Carne se mantuvo intacta, pero la Sangre se coaguló en el cáliz, formando como cinco piedrecitas irregulares, de forma y de tamaño diferentes, que fueron colocadas en un precioso envase de marfil.

Rápidamente la noticia del Milagro y el testimonio de la transformación del sacerdote se extendieron por la ciudad y el país. La fama del santuario se propagó rápidamente a través de la región y muy pronto toda Italia comenzó a peregrinar a Lanciano para venerar la Hostia convertida en Carne y el vino en Sangre. Aumentó la fe y devoción a la Eucaristía por todo el país.

Estas peregrinaciones no se limitaron a aquel espacio y tiempo, pues de todo el mundo siguen llegando fieles a venerar el Corazón de Jesús, tal como se reveló en la Eucaristía (más adelante veremos por qué).

Desde el principio, la Iglesia aceptó este milagro como un verdadero signo del cielo, y veneró el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor en la Eucaristía con procesiones. Especialmente el día de su fiesta, el último domingo de octubre.

Se han escrito muchos relatos para mostrar la autenticidad del Milagro eucarístico y otros milagros espirituales y físicos que se han dado en este lugar. La historia de los hechos ha sido cuidadosamente registrada.

Al irse los monjes de San Basilio en 1176, se hicieron cargo de la iglesia los Benedictinos, los cuales a su vez se la cedieron en 1252 a los Franciscanos, que edificaron en 1258 la iglesia actual.

Cuando la invasión de los Turcos, Fray Giovanni Antonio de Mastro Renzo desconfió del Poder de Dios para salvarlos a él y a su pequeño grupo de Franciscanos del ataque. Con el deseo de salvar Milagro Eucarístico de la furia turca, cogió el relicario que contenía la Carne y la Sangre del Señor y con sus frailes desapareció de la ciudad. Caminaron toda la noche.

Antes del amanecer, Fray Giovanni sintió que ya había suficiente distancia entre ellos y el enemigo y ordenó a sus frailes que descansaran. Al salir el sol se dieron cuenta de que estaban de nuevo a la entrada de la ciudad. Creyeron que el Señor había intervenido porque quería que el Milagro Eucarístico de Lanciano fuera un signo de seguridad para las personas de la ciudad, un signo de que Dios no los abandonaba. Los frailes decidieron permanecer en la Iglesia y proteger el Milagro Eucarístico con sus vidas.

En 1713 el relicario de marfil fue reemplazado por el de plata y cristal, que hoy exhibe las dos reliquias. 

La Hostia que se convirtió en Carne está expuesta en la Custodia y las partículas de Sangre coagulada en un pequeño Cáliz de cristal, que muchos creen que es el cáliz original donde se dio el milagro.

En 1887, el Arzobispo de Lanciano, Monseñor Petrarca, obtuvo del Papa Leo XIII, una indulgencia plenaria perpetua para los que veneraran el Milagro Eucarístico durante 8 días después del día de fiesta.

En 1902 construyó el altar monumental donde está actualmente. Se puede contemplar de cerca el milagro.

Investigaciones científicas

El primer estudio conocido de las Reliquias lo realizó el Arzobispo Rodríguez el 17 de febrero de 1574. Entonces ocurrió un hecho inexplicable: Aunque  las cinco “piedrecitas” partes de Sangre coagulada son de diferentes tamaños y formas, cuando las pesaron comprobaron que todas pesaban lo mismo. 

Además, cualquier combinación daba el mismo resultado en el peso: Daba lo mismo pesar una sola, que dos o tres juntas, o las cinco al mismo tiempo: El resultado de la pesada era siempre el mismo. Estos resultados están marcados en una tabla de mármol en la Iglesia.

Actualmente el peso del conjunto de las piedrecitas de Sangre coagulada es de 16,505 gramos, y el de cada una de ellas es, respectivamente, de 8 gr., 2,45 g., 2,85 gr., 2,05 gr., y de 1,15 gr. Hay que añadir 5 mg. de polvo de sangre.

En noviembre de 1970  los Franciscanos de Lanciano sometieron las reliquias a un examen científico. Era un desafío, pero ni la fe católica ni una tradición histórica de más de doce siglos tenían nada que temer de la ciencia.

Fue elegido el profesor Odoardo Linoli, (Catedrático de Anatomía, Histología patológica, Química y Microscopía Clínica y Jefe de servicio en el Hospital de Arezzo). Le ayudó el Dr. Ruggero Bertelli (Profesor emérito de Histología de la Universidad de Siena).

La Hostia de Carne parecía tan deteriorada por el moho, que parecía difícil poder hacer un análisis científico, ya que el tejido corría el peligro de estar desprovisto de todo elemento de identificación. 

El 4 de marzo de 1971 estaba completo el Informe. Los análisis, realizados con absoluto rigor científico y documentados por una serie de fotografías al microscopio, dieron los siguientes resultados:

El Profesor Linoli descarta también la hipótesis de engaño realizado en los siglos pasados: “Suponiendo que hubieran puesto el corazón de un cadáver, afirmo que sólo una mano experta en disección anatómica habría podido obtener un corte uniforme de una víscera excavada (como todavía se puede ver en la carne) y tangencial a la superficie de dicha víscera, como hace pensar el curso prevalentemente longitudinal de los haces de las fibras musculares, visibles en algunos puntos en las preparaciones histológicas. Además, si la sangre hubiera sido tomada de un cadáver, se habría alterado rápidamente por delicuescencia o putrefacción.

El Profesor Linoli, que tenía muchas dudas antes de empezar los estudios, al mes de comenzar las investigaciones envió un breve telegrama: «EN EL PRINCIPIO EXISTÍA EL VERBO. Y EL VERBO SE HIZO CARNE»

Su relación fue publicada en revistas especializadas y suscitó un gran interés en el mundo científico. 

En 1973 el Consejo Superior de la Organización mundial de la Salud, O.M.S./O.N.U. nombró una Comisión científica para verificar las conclusiones del médico italiano. Los trabajos duraron 15 meses, durante los cuales realizaron más de 500 exámenes. Los resultados fueron los mismos que los realizados por el Prof. Linoli, con otros complementos. 

La conclusión de todos los estudios confirmó lo que ya había sido publicado.

En concreto, se afirmó que los fragmentos estudiados no tenían nada que ver con tejidos momificados. 

Su conservación después de casi doce siglos, en relicarios de cristal y sin sustancias conservantes, antisépticas, antifermentativas y momificantes, no se explica científicamente. 

Los vasos que contienen estas reliquias no impiden la entrada de aire, luz, ni de parásitos de orden vegetal o animal, vehículos ordinarios del aire atmosférico. 

En cuanto a la naturaleza del fragmento de carne, la Comisión declara sin duda que se trata de un tejido viviente porque responde rápidamente a todas las reacciones clínicas propias de los seres vivos.

En el resumen de los trabajos científicos de la Comisión Médica de la OMS y de la ONU, publicado en diciembre de 1976 en Nueva Cork y en Ginebra, se declara que la Ciencia se ve incapacitada para dar una explicación.

ALGUNAS ILUSTRACIONES PARA EXPLICAR LOS EXÁMENES CIENTÍFICOS

Fig. 1 Aspecto histológico general de una muestra  de la Carne, con fibras reunidas en haces en sentido longitudinal, como en los estratos superficiales externos del corazón.

Fig. 2 El Corazón del milagro de Lanciano. Una arteria y una sección del nervio vago.

Fig. 3 El Corazón del milagro de Lanciano. Se ve el clásico aspecto rudo del endocardio; la estructura sincitoide del tejido del miocardio.

Fig. 4 Arriba: Test de hemoaglutinación de una muestra de Sangre de Lanciano: a la izquierda, suero anti-A; a la derecha, suero anti-B. Abajo: Test de hemoaglutinación de una muestra de Carne de Lanciano: a izquierda, suero anti-A: a derecha, suero anti-B. La Carne y la Sangre de Lanciano pertenecen al grupo sanguíneo AB. 

Fig. 5 Marca de la electrofóresis de las proteínas de la Sangre.

El perfil de las fracciones proteicas del suero se sobrepone con el de una muestra de sangre fresca.

 

La Ciencia da una respuesta cierta y exhaustiva, respecto a la autenticidad del Milagro eucarístico de Lanciano. 

San Cugat Del Vallés

El hecho más antiguo que del Santísimo Sacramento se registra en España es el de San Cugat del Vallés, a unos diez kilómetros de Barcelona.

San Cugat es un monasterio de gloriosa tradición entre los Benedictinos y uno de los monumentos arquitectónicos más espléndidos de Cataluña. Está levantado sobre las ruinas del Castillo Octaviano, recuerdo de la dominación romana y la tierra de sus cimientos está regada con la sangre preciosa de los mártires de Cristo, San Cucufate, Santas Juliana y Semproniana, San Medín y San Severo. 

Pero lo que le hizo más célebre fue un prodigio eucarístico de que hablan varios historiadores.

"En el sagrario de su célebre Iglesia se conserva incorrupta una santa Hostia de forma circular y una pulgada de diámetro en cuyo centro se lee XPS. Es sin duda alguna de pan ácimo.

La tradición así refiere su origen: En el año 993, invadiendo estas tierras los sarracenos y habiendo destruido todo el poder del Conde de Barcelona y muerto al mismo en la llanura conocida con el nombre de “Matabóus”, el Abad Otón, huyendo precipitadamente del furor de los enemigos del nombre cristiano, escondió esta santa Hostia envuelta en unos corporales. Cuando pasó la furia sarracena y volvió Otón para recoger el sagrado depósito, halló los corporales ensangrentados.

Estos lienzos se conservan en un relicario y se ven huellas de sangre. Un letrero dice: “Haec linteamina sunt sancta corporalia vetera, et in medio est Corpus Domini involutum in caspa lignea”. (“Estos lienzos son unos santos corporales antiguos, y en ellos está envuelto el Cuerpo del Señor que se guarda en esta caja de madera”).

El día 6 de abril del año 1409, visitó la santa Hostia el abad Don Berenguer de Rejadell, y la rompió en dos partes iguales, hallando incorruptas las especies sacramentales”.

Continuó este prodigio hasta mediados del siglo XIX, en que por presentar tan preciosa y antiquísima reliquia señales de corrupción, se retiró del Sagrario donde estaba reservada y se colocó en el archivo.

Trani

En torno al año 1.000, en la ciudad de Trani, al sudeste de Italia, una mujer judía, que odiaba a la Iglesia, quiso burlarse de la fe de los cristianos en la Eucaristía.

Para ello, pidió a una amiga suya, a cambio de una cantidad de dinero, que comulgara y la llevara la Hostia. 

Esta amiga comulgó en la Catedral el Jueves Santo y, en vez de consumir la Hostia, se la llevó a casa de su amiga judía. 

Ésta puso una sartén con aceite en el fuego. En cuanto comenzó a hervir, echó en ella la Hostia. 

Al contacto con el aceite la Forma se transformó en Carne, de la que comenzó a brotar abundante Sangre, hasta tal punto que se salía de la sartén. 

A sus gritos acudieron los vecinos.

Avisado el Párroco, retiró la Carne de la sartén y la llevó a la Catedral. 

Hoy se venera en la Catedral, en un ostensorio, en cuyo centro unas ampollas de cristal contienen las dos partículas de la Hostia frita. 

El color de la parte más grande es marrón oscuro y continúa incorrupta.

En 1384 el Papa Urbano VI acudió a Trani y declaró que la Hostia había sido preservada milagrosamente.

Ivorra

Cerca del pueblo de Ivorra (Lérida), está la antiquísima capilla de Santa María, escenario de un prodigio eucarístico hace diez siglos.

El sacerdote Bernardo Oliver, rector de dicha capilla, celebraba la Misa, un día del año 1010.

En el momento de pronunciar las palabras de la consagración sobre el cáliz le asaltó una fuerte tentación referente a la presencia real de Jesucristo en el vino consagrado.

En aquel mismo momento comenzó a brotar del cáliz una fuente de Sangre tan abundante y copiosa que empapó los corporales y no se detuvo hasta esparcirse por el pavimento de la capilla. 

Al mismo tiempo, las campanas de la torre comenzaron a repicar solas, como para anunciar a todo el contorno tan grande y prodigiosa nueva.

Tanto el sacerdote como los fieles asistentes quedaron admirados ante un prodigio tan sorprendente.

Algunas mujeres se apresuraron a empapar en aquella Sangre milagrosa lo primero que tuvieron a mano.

La confirmación de un santo Obispo y del Papa.

La noticia corrió rápidamente en toda la región.

Entre los muchos que acudieron a presenciar el milagro estaba el Obispo de Urgel, San Armengol, quien, después de informarse bien de todas las circunstancias, reconoció que se trataba de un hecho sobrenatural.

Deseoso de proceder con la discreción y prudencia que la Iglesia acostumbra, recogió parte de aquella Sangre preciosísima y fue a Roma, para dar cuenta al Papa Sergio IV.

El Papa escuchó el relato que le hizo el santo Obispo, y tras aprobar su conducta, autorizó el culto de aquella Sangre prodigiosa y regaló al santo varias reliquias, entre ellas una espina de la corona de nuestro Señor. 

Estas reliquias, junto con los corporales teñidos en aquella Sangre milagrosa, se veneran en Ivorra y son objeto de dos fiestas, que se celebran en memoria de aquel prodigio: el segundo Domingo de Pascua y el 16 de agosto.

Comprueba la autenticidad de este hecho, un documento antiquísimo, copia autentica de la Bula que el mencionado Papa Sergio IV dio el año 1010, autorizando el culto a la prodigiosa reliquia, y un Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmado el 27 de junio, de 1868, confirmando dicha autorización. 

Mil años después de este milagro, la Ciencia contribuye a despejar las dudas que aún pudieran existir.

El resultado de unos análisis efectuados en una Universidad norteamericana ha certificado la autenticidad de la tela y de la sangre contenida en las reliquias que se conservan en el santuario de la Mare de Déu de Ivorra. 

Ferrara

Ocurrió el 28 marzo de 1171, fiesta de Pascua, en la iglesia de Santa María, en Ferrara (Italia).

Cuando el P. Pedro de Verona celebraba la Santa Misa, al partir la Hostia, antes de la comunión, brotó de ella un torrente de Sangre que roció el altar y sus alrededores. 

Al mismo tiempo, la Hostia se convirtió en Carne. 

Acudieron el Obispo de Ferrara y el Arzobispo Gherardo de Ravenna para ver la Sangre y la Hostia convertida en Carne y declararon que era el Cuerpo y Sangre de Jesucristo. 

Los Papas Eugenio IV y Benedicto XIV reconocieron el milagro. 

Pío IX lo visitó en 1857 y apreció que las gotas de Sangre eran similares a las del milagro de Orvieto y Bolsena.

Augsburg

En 1194, una mujer alemana tuvo la ocurrencia de tener una Hostia consagrada en su casa. Una mañana, tras recibir la Comunión, se sacó la Forma de la boca y se la llevó a casa, poniéndola en una especie de relicario de cera, que selló.   

Al cabo de cinco años, ella se sintió tan mal que se lo contó a su Párroco.

El Padre Berthold abrió el relicario y se estremeció al darse cuenta de que la Hostia se había convertido en algo que parecía carne con estrías rojas claramente definidas. El sacerdote pensó que la mejor manera de identificar el carácter de este objeto era partirlo en dos partes. Para su asombro, vieron que no podía ser dividido pues estaba formando una unidad y como hilvanado con las venas. Entonces pensaron que era la Carne de Nuestro Señor.

El Obispo Udalskolk, examinó cuidadosamente el hecho y ordenó que la Hostia milagrosa fuera dejada en su original relicario de cera para llevarla a la Catedral.

La Hostia y los trozos de cera fueron colocados en una urna de cristal. Así se ha mantenido en perfectas condiciones más de 800 años.

Cada año, el 11 de mayo se celebra la “Fiesta del Tesoro Maravilloso”, con una Misa solemne.

Alatri

Este hecho data de 1228, en la ciudad italiana de Alatri, cerca de Roma.

Una joven, casi adolescente, atormentada por un amor no correspondido, se dirigió a una hechicera.

Ésta le prometió que volvería a tener a su amado si la llevaba una Hostia consagrada, para preparar con ella un hechizo.

La muchacha recibió la Comunión y, en vez de consumir la Hostia, la llevó a su casa, dejándola en un aparador. 

Dos días más tarde abrió el armario: La Hostia se había transformado en Carne viva. 

Avisado el párroco, llevó la Hostia al Obispo, el cual escribió al Papa Gregorio IX.

Esta Hostia se muestra dos veces al año: el segundo domingo de Pascua y el primero después de Pentecostés.

En 1960, el Obispo Facchini, rompió el sello que guardaba la urna y sacó la Hostia. Declaró que tenía el mismo aspecto que en otros estudios anteriores, es decir, un trozo de carne ligeramente marrón.

Rímini

Predicando San Antonio de Padua en Rímini (Italia) sobre la presencia de Jesús en la Eucaristía, encontró gran oposición por parte de los herejes patarinos. Uno de sus jefes, Bonvillo, le desafió:

Si quieres que yo crea que Jesús está en la Eucaristía tienes que probarlo. Yo tengo una mula; la tendré en ayunas durante tres días. Después nos presentaremos tú y yo ante ella. Tú con tu Sacramento y yo con pienso. Si la mula deja de lado el pienso y adora tu Pan, yo también lo adoraré”. San Antonio aceptó el reto. 

A los tres días se presentaron ambos en la plaza pública, atestada de gente, curiosa por ver el resultado. Bovillo se presentó con su mula hambrienta y San Antonio con un cofre conteniendo la Eucaristía.

Mientras Bonvillo echaba cebada delante de la mula, San Antonio le dijo al animal: “En nombre del Señor, a quien tengo en mis manos, te mando que vengas inmediatamente a adorarle, de modo que la maldad de los herejes quede vencida y todos comprendan la verdad de este Sacramento”. 

La mula, dejando la comida de lado, avanzó despacio hacia San Antonio, que mantenía elevado el cofre con la Eucaristía, y, doblando las rodillas delanteras, quedó en esa postura hasta que San Antonio le dio permiso para levantarse e ir a comer la cebada.

En medio de una tempestad de aplausos, San Antonio dio la Bendición con el Santísimo a los presentes y le llevó en procesión a la iglesia, seguido de todo el pueblo. 

Bonvillo y los principales herejes se retractaron de sus errores y reconocieron la verdad de la fe católica.

Florencia

Dos hechos en diferentes fechas:

La mañana del 30 de diciembre de 1230, un sacerdote, llamado Uguccione, tras la Comunión, dejó algunas gotas de Vino consagrado en el cáliz. 

Al día siguiente, encontró en dicho cáliz Sangre viva, en vez de vino. 

El 24 de marzo de 1595, Viernes Santo, durante la celebración litúrgica se desató un incendio en la iglesia de San Ambrosio.

Todos procuraron salvar el Santísimo Sacramento, pero en la confusión la Píxide que contenía las Hostias para la Comunión de los enfermos cayó al suelo y salieron seis Hostias que cayeron en el fuego.

Acabado el incendio, encontraron las seis Hostias totalmente intactas.

Son todavía visibles.

Polonia

Corría el siglo XIII. En los suburbios de una ciudad de Polonia, un hombre humilde vivía del producto de su colmena. Cada día se maravillaba de cómo las abejas recogían el néctar de las flores para convertirlo en miel. En una de esas visitas se dio cuenta de que en el interior de la colmena se oía como una fuente. El labriego quedó admirado. 

Una noche vio sobre la colmena un gran resplandor. Se acercó y escuchó el misterioso zumbido de las abejas. 

"¡Cómo es posible, exclamó, que las abejas zumben de noche! Por la noche, no se percibe cerca de las colmenas ni un zumbido."

El labriego explicó al Obispo lo que ocurría. Éste acudió y pudo ver los intensos resplandores sobre la colmena. 

Al día siguiente volvió, acompañado de algunos sacerdotes y de mucha gente, y ordenó abrir la colmena. 

En su interior encontraron una Custodia de cera blanca, que las abejas habían labrado con gran primor y delicadeza. 

En ella estaba el Santísimo Sacramento, y a su alrededor revoloteaba un enjambre de abejas.

El señor Obispo tomó la Sagrada Hostia y, acompañado del clero y del pueblo, la llevó a la iglesia. 

Nadie entonces logró explicarse por qué el Santísimo Sacramento se hallaba en una colmena.

Más tarde se supo que unos ladrones, después de un robo sacrílego, se arrepintieron y echaron allí el viril.

En el mismo lugar donde se hallaba la colmena, se construyó una capilla. 

Fue tanta la fama de esta capilla, que desde muy lejos acudían los enfermos para  implorar la misericordia de Dios, y muchos de ellos regresaban a sus hogares completamente curados.