Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


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Santos con especial devoción eucarística

Tres Místicas del Siglo XX y sus milagros eucarísticos

Milagros eucarísticos

Oraciones y homilías

Milagros eucarísticos

Bawol / Offida / París / Valvasone / San Daniel / Herkenrode-Hasselt / El Cebreiro / Casia / Walldurn

La Eucaristía, milagro vivo (IV), por Ángel María Rojas, S.J.


Bawol

El año 1264, durante el trágico periodo en que mucha gente moría en Europa a causa de la Peste Negra, ocurrió un extraño fenómeno en las pantanosas charcas cercanas al pueblo de Bawol, en Polonia: Por la noche aparecían brillantes rayos de luz, que recorrían todo el cielo, provenientes de las ciénagas. 

Por aquellos días corrió la noticia de que habían robado una iglesia en Cracovia, llevándose la píxide que contenía la Santísima Eucaristía.

El Obispo pidió oraciones para que apareciera y no fuera profanada por los ladrones.

Oyendo hablar de esas misteriosas luces de las ciénagas, el Obispo fue en procesión al lugar. Entraron en el pantano y hallaron la píxide que contenía el Santísimo Sacramento perfectamente preservada entre el barro de la ciénaga.  

Una vez que la Hostia sagrada regresó a la iglesia de Cracovia, las misteriosas luces cesaron. 

El Rey Casimiro el Grande drenó la ciénaga y erigió una magnífica iglesia, dedicada al Cuerpo de Cristo.

Offida

Offida, pequeño pueblo del Piceno italiano, posee un célebre santuario de fines del siglo XIII. En él se conservan las Especies eucarísticas como recuerdo de un gran milagro.

En 1273 vivía en Laviano, muy cerca de Offida, Santiago Stazi, un arriero, que trataba duramente a su esposa, llegando inclusive a amenazarla de muerte.

Desesperada la infeliz mujer, y como última alternativa, consultó a una hechicera.

“Cambiaremos el corazón de su esposo dándole a beber un vaso de vino que prepararé yo misma. Pero hace falta una Hostia Consagrada", dijo la bruja. 

En un primer momento la pobre mujer se resistió, pero más tarde, sin saber cómo vencer la maldad de su esposo, accedió y decidió llevar a cabo el sacrilegio. 

Fue a comulgar, retiró la Hostia consagrada de su boca y se la llevó a la hechicera. Reunidas las dos mujeres, se dispusieron a asar la Sagrada Forma, para realizar el sortilegio. 

Apenas el calor del fuego tomó contacto con la Forma, un fuerte terremoto sacudió la casa. 

Al mismo tiempo, una parte de la Hostia se convertía en carne humana mientras la otra conservaba el aspecto habitual. 

La sangre brotaba en abundancia, llegando a esparcirse por el suelo.

A las dos sacrílegas, fuera de sí por el susto, no se les ocurrió otra cosa que la de esconder todo. 

Envolvieron en un pañuelo blanco las sagradas reliquias y las enterraron en el establo.

Cuando por la tarde Santiago Stazi intentó meter el caballo en la cuadra se encontró con la oposición del animal, que sólo entró tras recibir una formidable paliza. Sin embargo, el caballo dio un pequeño rodeo para no poner las patas sobre el lugar que contenía las Especies Sagradas. 

A partir de aquel día, el animal repitió invariablemente el rodeo, con la consiguiente admiración de su dueño, que no lograba explicarse el motivo.

Pasaron siete años. El remordimiento hizo que la mujer confesara el gravísimo pecado a un sacerdote agustino de Offida. 

El confesor fue con ella al establo para retirar las Divinas Especies. 

A pesar de los años y los olores de la cuadra descubrió el pañuelo aún blanco y la Hostia sangrante.

El sacerdote lo llevó a Offida, donde aun hoy se puede admirar la Hostia Consagrada, mitad Carne y mitad Hostia.

Para recordar el hecho, todos los años, el 3 de mayo, los habitantes de Offida celebran una gran fiesta.

El establo que durante siete años conservó intactas las especies eucarísticas fue convertido en la Iglesia de la Santa Cruz.

París

Este milagro fue narrado por un Obispo contemporáneo al suceso, que tuvo la Sede de San Denis de 1290 a 1304.

En el número 13 de la Rue des Archives, de París, vivía un judío llamado Jonathas, que tenía un tremendo odio hacia el Cristianismo.

El Domingo de Pascua, 2 de abril de 1290, movido por ese odio, consigue una Hostia que una parroquiana de Saint-Merry (urgida por la miseria) le lleva después de comulgar, a cambio de la restitución de una prenda empeñada.

Ya en posesión del sagrado Cuerpo del Salvador, al caer la noche, Jonathas realizó su ritual mágico, que le imponía acuchillar una Hostia consagrada.

Cuando atravesó el Cuerpo de Cristo de parte a parte con su cuchillo, comenzó a brotar de la Hostia una sangre abundante. Pero su furia le cegaba. Cogió un clavo y la atravesó de un martillazo. Una oleada roja inunda el cofre en el que está la Hostia. Colérico, la arroja al fuego, pero no sólo no se consume, sino que brota más sangre. 

Dejándose llevar de su ira, la arroja en una caldera de agua hirviendo, mientras blasfemaba. El agua se vuelve un rojo fuerte. Después la Hostia asciende al aire, tomando apariencia de un crucifijo. 

A los gritos del desgraciado, llega gente, Jonathas es detenido y la Hostia se deposita suavemente en la escudilla de una mujer de Saint-Jean en Grève la cual la lleva al Párroco. 

Jonathas no quiso convertirse, pero sí su mujer y sus hijos, así como otros correligionarios judíos, pidieron el Bautismo. 

Durante siglos la Hostia ha permanecido en un pequeño relicario en el Ostensorio de Saint-Jean. 

Durante la Revolución se pierden sus huellas.

La casa de Jonathas, llamada “La Casa de los Milagros”, fue transformada en Oratorio por una Bula del Papa Bonifacio VIII. El milagro es recordado de muchas maneras: El nombre de la calle: "Rue du Dieu bouilli" (= Calle del Dios hervido), la celebración en esta Capilla de un Oficio de Reparación, el cuchillo que utilizó Jonathas para traspasar la Hostia y la cazuela en que se posó al final, el traslado de la Hostia herida en la procesión del Corpus en Saint-Jean-en-Grève y en las procesiones ordenadas en casos de pública calamidad, como la del 15 de mayo de 1446, para pedir la paz, en la que participaron unas 10.000 personas.

Hay también menciones en el Arte. En la literatura, el “Misterio de la santa Hostia”, del siglo XV. En la pintura, una miniatura del siglo XVI, conservada en el Archivo nacional, que representa la escena del sacrilegio. También otra miniatura de la misma época, conservada en la Biblioteca nacional. También hay vidrieras, como las de Saint-Etienne-du-Mont, y Saint-Nicolas de Troyes.

Valvasone

Una mañana del año 1294, mientras una mujer estaba lavando los manteles de la iglesia de Valvasone (Italia), vio que el que tenía entre sus manos se teñía de Sangre.

Dejó de lavar y se dio cuenta de que la Sangre salía de una Hostia consagrada, que había quedado entre los dobleces del mantel.

El mantel, manchado de sangre, se conserva todavía en la iglesia del Sacratísimo Cuerpo de Cristo. 

San Daniel

En  torno al año 1297, el Capellán del Monasterio de las Benedictinas de San Daniel (Gerona), celebraba su Misa diaria. Las monjas se dieron cuenta de que el Sacerdote se detenía al llegar la comunión, con grandes muestras de turbación. Vieron que se sacaba algo de la boca, lo ponía sobre los corporales, los rasgaba y lo envolvía en ellos.

Acabada la Misa, fueron a mirar qué había en aquel envoltorio y encontraron un pedazo de Carne, del tamaño de una nuez, roja de sangre.

Como el Capellán se había marchado precipitadamente, llamaron a otro sacerdote, que comprobó el contenido del envoltorio y lo llevó a la sacristía.

Posteriormente se supo que el Capellán había tenido dudas sobre la presencia real de Jesús en la Hostia y que, al comulgar, la Hostia aumentó de volumen, de manera que no pudo tragarla, por lo que se la sacó de la boca y vio un trozo de Carne, empapada en sangre. Aturdido, rompió los corporales y depositó allí la Carne, envolviéndola y dejándola en un extremo del altar. Acabó la Misa como pudo y se marchó del pueblo. 

Posteriormente construyeron un relicario.

Al irlo a poner en él, observaron en la Carne como un mordisco. Lo abrieron un poco y vieron que el interior estaba más rojo todavía, como con sangre fresca. 

Hoy se conserva dentro del Sagrario, junto al copón. 

Varios Papas han concedido indulgencias a los que lo visiten.

Herkenrode-Hasselt

En 1317, un sacerdote había ido a dar la comunión a un enfermo de la ciudad belga de Lummen. 

Puso su cartera, conteniendo el portaviático con una Hostia y los santos óleos, en una mesa de la casa, mientras él hablaba en otra habitación con el enfermo y su familia. 

Un hombre del pueblo, sabiendo que el sacerdote estaba ocupado, entró en la casa y abrió su cartera. Sacó el portaviático, lo destapó y sacó la sagrada Forma. Pero en ese momento la Hostia comenzó a sangrar. Asustando, dejó la Hostia donde estaba y huyó.

Cuando el sacerdote volvió a la habitación para tomar el Santísimo y dar la Comunión al enfermo, se quedó admirado al ver quitada la tapa del portaviático y la Hostia con sangre.

La llevó al Obispo, relatándole lo ocurrido. Él le pidió que la llevara a la iglesia de las monjas Cistercienses, en Herkenrode, a unas 30 millas, cerca de Liège, cuya Comunidad tenía fama de santidad. 

Cuando llegó al Convento y dejó la Hostia en el altar, todos los presentes vieron en Ella a Jesús coronado de espinas. Entendieron que era una señal que daba el Señor de su deseo de ser venerado allí.

A causa de la Hostia milagrosa y de esta visión, Herkenrode se convirtió en el más famoso lugar de peregrinación de Bélgica.

En 1796, cuando las Religiosas fueron expulsadas de su Convento por la Revolución Francesa, la Forma fue custodiada por diferentes familias  

Pasada la Revolución, en 1804, la Hostia fue llevada a la iglesia de San Quintín, en Hasselt, donde se conserva hasta hoy.

El Cebreiro

En el Camino de Santiago, A 150 kilómetros de la tumba del Apóstol, todavía en la provincia de Lugo, se encuentran los montes cuyo paso se llama Puerto de El Cebreiro. 

Las legiones de Octavio Augusto lo utilizaron en su entrada a Galicia para incorporar Galicia al Imperio. En las cercanías construyeron la calzada que unía Lugo y Astorga.

La importancia de El Cebreiro surge cuando se descubre el sepulcro del Apóstol, a comienzos del S. IX, y comienzan los peregrinos europeos a recorrer el "Camino de Santiago". 

Un caballero francés, Giraldo de Aurillac, funda una Abadía benedictina que atiende al Hospital y a un Albergue para los peregrinos. Los Benedictinos levantaron un templo y lo custodiaron desde 836 a 1853, año en que son expulsados como consecuencia de la desamortización de Mendizábal. 

Sin embargo El Cebreiro sigue siendo un lugar muy atrayente, especialmente por su gran tesoro: una Iglesia prerrománica, del siglo IX, que conserva el Milagro eucarístico. 

Una leyenda dice que en ella se conserva el Santo Grial, el cual, según los trovadores germanos, se guardaba en una montaña occidental de España, en la ruta de las peregrinaciones.

El cáliz de El Cebreiro no es el Santo Grial, pues es un ejemplar mucho más reciente. Es románico y muy sencillo, de plata dorada y con dos inscripciones latinas en caracteres del S. XII: "En este cáliz se consagra lo que a todos da la vida en nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de Santa María Virgen". 

Pero si este cáliz no es famoso por la leyenda, lo es por la historia, pues en él ocurrió el milagro.

El Milagro Eucarístico.

Los hechos se narran en la crónica del P. Yepes, Benedictino, y se recuerda en dos Bulas pontificias del S. XV.

A mediados del siglo XIII hubo un invierno muy crudo y la nieve cubrió el monasterio, la iglesia y el hospital. 

Una fría mañana celebraba Misa un sacerdote benedictino, capellán del monasterio. 

Pensaba que aquel crudo día de invierno, en que la nieve se amontonaba y el viento era insoportable, nadie vendría a Misa.

Al llegar la consagración, notó que alguien entraba en la iglesia. Era un vasallo del priorato, llamado Juan Santín, muy conocido por su extraordinaria devoción a la Santa Misa. Venía de su aldea, en el lado norte de la montaña. 

La presencia del labrador le sorprendió al celebrante: le parecía una temeridad salir de casa con un tiempo semejante, sólo por oír Misa. Desdeñando el sacrificio del campesino, se dijo para sí: "Aquí viene un loco con esta tempestad para ver un poco de pan y un poco de vino". 

Apenas lo había pensando, vio cómo la Hostia se transformaba en Carne y el vino en Sangre, que teñía los corporales. 

La noticia del milagro se propagó por todas partes, fomentando una gran devoción a Cristo en la Eucaristía. 

Tanto el monje como el campesino tienen sus mausoleos en la iglesia, cerca del lugar del milagro eucarístico.

En 1486 los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, peregrinando a Compostela, se hospedan con los monjes, contemplan el milagro y regalan al santuario el relicario que se conserva hoy, donde se guardan las pruebas del milagro.

En los primeros años del S. XVII, el P. Yepes escribía: “Yo he visto y adorado este santo misterio. He visto las dos ampollas: en una está la sangre, que parece recién coagulada, roja como la de un cabrito recién sacrificado. He visto también la carne, que es roja y seca".

Este Cáliz preside el escudo de Galicia. 

La leyenda del Santo Grial gallego, como se conoce a este cáliz, se ha extendido por toda Europa. 

Casia

Casia es un hermoso pueblecito de las montañas de la Umbría italiana. Es conocido por su hija Santa Rita cuyo cuerpo descansa en la Basílica, pero también aquí se conserva la reliquia de un insigne milagro Eucarístico que tuvo lugar en Siena, en el año 1330.

Bajo el tabernáculo de la capilla del milagro hay una caja de cristal con los restos del Beato Simone Fidati, que estuvo relacionado con dicho Milagro. 

El Padre Simone era sacerdote Agustino. Aun siendo muy joven, era conocido en toda la Umbría como un hombre sabio y santo. Muchos sacerdotes le buscaban para confesarse. 

Estando destinado en el monasterio de Siena, acudió a él un sacerdote para hacerle esta extraña confidencia.

Había perdido su fe en la Eucaristía. No tenía ilusión. Trabajaba por rutina, pero cada vez se alejaba más de Dios. 

Un día recibió una llamada de un enfermo. En vez de poner la Eucaristía en el relicario para llevarla debidamente, la puso irreverentemente entre las páginas del Breviario. Cuando llegó a la casa del enfermo abrió el libro, encontrando dos manchas redondas de sangre en las dos páginas, una frente a la otra. 

Desde esa casa se fue muy asustado para buscar al Padre Simona, al cual entregó las dos páginas manchadas de sangre. 

Una se depositó en un tabernáculo de Perugia y la otra, con la Santa Hostia adherida fue llevada al monasterio Agustino de Casia, donde se ha venerado a través de los siglos este milagro eucarístico. 

Fue verificado por el Obispo. 

El Papa ha concedido indulgencias especiales a los que veneren el Milagro eucarístico. 

A este milagro se le atribuye un fenómeno muy extraño. ¿Podría ser un segundo milagro dentro del primero? 

A través de los años se empezó a notar un cambio en la página con la mancha de sangre: Comenzó a aparecer el rostro de Cristo en la página.

Este milagro eucarístico ha sido venerado durante siglos por los fieles y los Sumos Pontífices promovieron su culto concediendo indulgencias importantes. 

Se conmemora de forma especial en la fiesta del Corpus Christi en que se lleva la reliquia en solemne procesión.

Para conmemorar el sexto centenario del prodigio hubo un Congreso Eucarístico en Norcia, cerca de Casia en 1930. 

Se hizo una hermosa Custodia para llevar el Milagro Eucarístico. 

Con esta ocasión fue publicada toda la documentación histórica disponible sobre el suceso.

Cuando se construyó una nueva iglesia en honor de Santa Rita, al lado del monasterio Agustino, se construyó una capilla especial para el Milagro eucarístico.

En esa iglesia se ven alrededor del altar principal los Milagros de Bolsena/Orvieto, Lanciano, San Antonio y el Burro, Santa Clara de Asís y los Sarracenos, y la Multiplicación de los Panes y los Peces.   

Otra vidriera muestra el Milagro eucarístico de Casia.  

Walldürn

Walldürn es un encantador pueblecito alemán situado entre bosques, campos de trigo y maíz, en el centro-sur de Alemania. 

Un sacerdote, llamado Heinrich Otto, celebraba Misa en 1330 cuando accidentalmente derramó el cáliz que acababa de consagrar. 

La preciosa Sangre de Nuestro Señor cayó sobre el corporal y en él se hizo visible una imagen de Cristo crucificado, en color rojo de sangre. A su alrededor se podían ver once cabezas iguales de Cristo con coronas de espinas. 

Lleno de temor, el sacerdote escondió el corporal bajo el altar y mantuvo el secreto hasta su lecho de muerte. 

Poco antes de morir confesó lo que había hecho y dónde había escondido el corporal. 

Lo encontraron, y pronto el corporal milagroso recibió gran veneración. 

Desde entonces han ocurrido muchas curaciones, milagros y conversiones.   

En 1408, el obispo de Würzburg, Gerhard von Schwarzenberg, en cuya jurisdicción estaba el pueblo de Walldürn dio la aprobación oficial a las peregrinaciones. 

En 1445 el corporal fue llevado al Papa Eugenio IV a Roma. Las imágenes de Cristo aún eran visibles. El mismo Papa lo confirmó en el certificado de indulgencias que aún se guarda. 

El hecho se hizo famoso en toda Europa y a través de los siglos se le ha representado en el arte de todo el continente. 

El milagro de la tela protectora

En 1920 se le añadió al corporal una tela de lino protectora por la parte de atrás. 

En 1950 se llevó a cabo una investigación científica. Ya no se podían ver las imágenes en el corporal. Sin embargo, cuando la tela protectora fue expuesta a la radiación con luz ultravioleta, ante el asombro de todos se descubrió en ella la imagen de Cristo Crucificado claramente visible. 

Los expertos determinaron que "el corporal no había sido una pintura que se destiñese con el paso del tiempo".

La actual basílica, construida por el Arzobispo de Mainz, fue elevada a Basílica Menor en 1962 por el Papa Juan XXIII. 

El corporal milagroso, que tiene ya mas de 650 años, se guarda en el retablo del altar lateral izquierdo. 

Peregrinaciones

Desde que corrió la noticia del milagro han ido peregrinos a Walldürn para adorar la Preciosa Sangre. 

El Papa Urbano III les concedió indulgencia plenaria. 

Aunque hubo menos durante las guerras y la Reforma, las peregrinaciones no se suspendieron ningún año.