Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Inauguración de la Adoración Eucarística Perpetua en Palencia

El 19 de Junio, día del Sagrado Corazón, se inauguró la adoración perpetua en la ciudad de Palencia, en palabras del Obispo “proyecto vital para la diócesis”. Comenzó con la Misa solemne en la Catedral, presidida por Mons. José Ignacio Munilla, seguida de procesión del Santísimo hasta su entronización para la adoración perpetua en el Convento de las Clarisas.

A continuación ofrecemos parte de la homilía pronunciada por el Obispo de Palencia, Mons. D. José Ignacio Munilla Aguirre.

“…Como bien sabéis, nos disponemos a inaugurar la Adoración Perpetua en Palencia. Al concluir esta Eucaristía saldremos en procesión con el Santísimo Sacramento hasta la capilla de las Clarisas, donde será ubicada esta Adoración Permanente.

No dudéis de que estamos comenzando un proyecto vital para nuestra Diócesis. Nuestro objetivo es que haya siempre uno o varios palentinos ante el Santísimo Sacramento, intercediendo por la Iglesia y por el mundo entero. La importancia de la oración la vemos reflejada en la misma vida de Jesucristo. En efecto, el Evangelio nos cuenta que Jesús buscaba con frecuencia lugares solitarios y silenciosos, incluso robando horas al descanso nocturno, para hacer oración.

La eficacia de la evangelización no tiene como único instrumento la predicación o la administración de los sacramentos. Dentro del Cuerpo Místico de Cristo, existe una vocación muy especial de “maternidad espiritual”, que ejercitamos practicando la caridad, ofreciendo sacrificios y rezando, bien sea por los sacerdotes, bien sea en favor de nuestros familiares y conocidos, bien sea por otras personas necesitadas de la ayuda divina para poder afrontar situaciones complicadas en sus vidas… La Adoración Perpetua es una continua intercesión de unos por otros, que nace de la conciencia de que nada somos sin la gracia de Dios. Como dice el Salmo, “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas”.

Leo literalmente la invitación que nos legó Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica “Pastores Dabo Vobis”: “Suscitemos en la Iglesia un movimiento de oración, que coloque en el centro la adoración eucarística continuada durante las veinticuatro horas, de tal modo, que de cada rincón de la tierra se eleve siempre a Dios incesantemente una oración de adoración, agradecimiento, alabanza, petición y reparación, con el objetivo principal de suscitar un número suficiente de santas vocaciones al estado sacerdotal y, al mismo tiempo, acompañar espiritualmente –a nivel del Cuerpo Místico- con una especie de maternidad espiritual, a quienes ya han sido llamados al sacerdocio ministerial” (PDV 16).

Pero, la Adoración Perpetua no será solamente un ejercicio para hablar con Dios; sino que será también –principalmente- un lugar de escucha. ¡Cuántas cosas quiere decirnos Jesucristo, y no encuentra en nosotros el momento de silencio y de acogida necesario! Si deseamos que el Espíritu Santo ilumine los pasos de nuestra vida, tendremos que ponernos en oración y darle ocasión para que nos inspire… ¡¡Qué menos!!

Por ello, os animo de corazón a que participéis en este proyecto. Yo mismo deseo implicarme personalmente en él. Soy beneficiario de vuestra oración, lo cual os agradezco profundamente, pero también estoy llamado a ser intercesor en favor vuestro. Dios nos ha puesto a unos en el camino de los otros, estamos todos en la misma barca –la barca de Pedro-, nuestra meta es la misma, los peligros que nos acechan son muy similares… ¿No será lógico y normal que recemos unidos, los unos por los otros, creciendo así en conciencia de corresponsabilidad en medio de la Iglesia y del mundo?”

[ 23-06-2009 ]

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