Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Niñas adoradoras (las Teresitas) en Talavera de la Reina

Marisa, la coordinadora general de la Adoración Perpetua de Talavera de la Reina nos cuenta:

“Desde el principio de la A.E.P. en Talavera sentía una inquietud y era que no había niños adoradores. Pedía al Señor iluminación para llevar a cabo un proyecto que estaba en el corazón pero no sabía cómo darle forma. Una tarde providencial

al entrar en la capilla de la Adoración Perpetua noté que había una pequeña de unos 4 años, sentada cerca de su mamá, pasando las cuentas del rosario y moviendo los labios en silencio. En aquella imagen de gran ternura entendí que el Señor me daba la respuesta y decidí formar un pequeño grupo de niñas adoradoras de 3 a 9 años. Entendí también que el Señor sigue llamando a los niños “dejad que los niños se acerquen a Mí, no se lo impidáis”. Ellas sabrían encontrarse con quien las llama y en esos encuentros entrarían más aún en su amistad y lo amarían.

El paso siguiente fue el de invitar a unas cuantas madres adoradoras con hijitas de esas edades para comenzar con el proyecto.

Teníamos reuniones los primeros domingos de mes por la tarde en la capilla. Se trataba de mostrarles, sin agobiarlas, que en el Santísimo estaba la presencia real del Señor y que debíamos tratarlo con gran respeto y devoción, lo cual se comienza a manifestar en los gestos de genuflexión y de respetuoso silencio. Luego les contaba de Jesús y las invitaba a que hablaran en el silencio del corazón con Él y que le pidiesen algo concreto. Finalmente, era la despedida arrodilladas ante el altar.

Los pequeños no necesitan de grandes explicaciones para entender y relacionarse con nuestro Dios hecho hombre, que supo hacerse pequeño como ellos. Por eso, las despedidas eran expresiones de amor con besos de adiós y gestos elocuentes de cercanía.

Los juegos formaban parte de la catequesis siendo la alegría de fiesta parte del encuentro con Jesús en la Eucaristía.

Lo del nombre, “Teresitas”, se debe a que la copatrona es santa Teresa de Lisieux y que la Adoración Perpetua en Talavera fue primero acogida por las Carmelitas Descalzas que nos prestaron su capilla.

Las pequeñas, como también nosotros, saben que la oración de los niños ante Jesús Eucaristía es muy poderosa, y por eso las Teresitas interceden por los niños en peligro de ser abortados y por la santidad de los sacerdotes.

Por ello mismo, el estandarte que las distingue –confeccionado por las Madres Carmelitas- muestra en el centro una custodia con el Santísimo y junto a ella una cuna vacía custodiada por un angelito con una rosa en la mano y del otro lado de la custodia aparecen las manos sacerdotales elevando la Sagrada Hostia junto a otro angelito también con una rosa. Las rosas son el símbolo de las oraciones y sacrificios ofrecidos por las Teresitas. Por debajo aparece la santa y el conjunto es enmarcado por doce estrellas, signo de la protección de la Santísima Virgen. El emblema escrito es “Dejad que los niños se acerquen a mí”.

Las más pequeñas de las Teresitas rezan por el Papa y el Arzobispo de la diócesis. Las demás tienen un nombre de un sacerdote por quien rezar y hacer sacrificios durante el año sacerdotal. Todas rezan por los niños no nacidos por el aborto y por las madres para que –como ellas mismas dicen- no los maten.

A partir del próximo dos de enero, la Misa de las 12 en la nueva capilla de la adoración perpetua se aplicará a la intención por la sacralidad de la vida. Participarán las Teresitas y un grupo de jóvenes que han respondido a la moción de hacerse cargo de la siguiente hora de adoración en petición por la vida.

En cuanto a las Teresitas, el nuevo programa consistirá en la participación de la Misa de 12, seguida de media hora de adoración y una hora de juego y catequesis.

Los objetivos de las niñas adoradoras es, ante todo, satisfacer el anhelo del Señor dejando que se acerquen a Él y toquen su Corazón con sus pedidos, entrando además en la intimidad con nuestro Dios. Al mismo tiempo, se persigue que las niñas conozcan, amen, adoren y sigan a Jesús. Ellas serán algún día madres que han de fundar sus hogares sobre la roca de Cristo”.

Hasta ahí el relato de Marisa.

En el segundo año, el Obispo Auxiliar, Mons. D. Carmelo Borobia, les impuso el escapulario de Santa Teresita.

Algunos de los testimonios de padres que se acercan a Dios porque sus hijas forman parte de este grupo de adoratrices son verdaderamente conmovedores.

29-12-09

[ 29-12-2009 ]

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