Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


LO PRIMERO, LA EUCARISTÍA Entrevista al P. Florian Racine, organizador de Adoratio 2011 (Parte 1)

TOULON, Francia, 4 de Marzo, 2011 (Zenit.org).- Cuando los católicos se embarcan en esfuerzos para promover una nueva evangelización, no deben ellos olvidar que la fuente de la “fecundidad misionera se basa sobre el sacramento de la Eucaristía”, afirma el fundador de la francesa asociación clerical de los Misioneros de la Santísima Eucaristía.

Para ese fin, el P. Florian Racine, bajo el patrocinio del Obispo Dominique Rey de Fréjus-Toulon, anunció Adoratio 2011: Desde la Adoración a la Evangelización, una conferencia internacional sobre adoración eucarística que tendrá lugar en Roma desde Junio 21 al 23.

De acuerdo al Padre Racine, Adoratio 2011 buscará no sólo promover la adoración eucarística, sino también destacar “el papel central de la Eucaristía en todos los aspectos de la vida eclesial. [...] Veremos cómo la adoración es importante en la formación de los sacerdotes, cómo renueva las parroquias y diócesis, cómo nutre la vida consagrada, sin por supuesto olvidar su vínculo directo con la caridad y la proclamación explícita del Evangelio."

El evento de tres días incluirá catorce conferencias, talleres, la celebración de la Misa en las formas ordinaria y extraordinaria, adoración durante toda la noche y el Oficio Divino. Concluirá uniéndose a Benedicto XVI en su celebración de la solemnidad de Corpus Christi en la Basílica de San Juan de Letrán y la procesión eucarística a la Basílica de Santa María Mayor.

Entre aquellos disertantes principales están el Cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos; el Cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, Sri Lanka, y anterior secretario de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramenots; el Cardenal Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz; el Cardenal Raymond Burke, prefecto de la Signatura Apostólica; el Cardenal Francis Arinze, anterior prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, y el Cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero.

P: Padre, usted es uno de los organizadores de la Conferencia Internacional que tendrá lugar en Junio 2011. ¿Por qué es esta conferencia importante para la Iglesia en este tiempo?

Padre Racine: Como sabemos, el Papa Juan Pablo II le pidió a la Iglesia que se empeñase en la “Nueva Evangelización”. Uno de los propósitos de esta conferencia es la de ayudar a anclar esto en la Eucaristía, centro, fuente y cúlmine de toda evangelización.

De modo que para que nuestra evangelización sea fundada sobre la Eucaristía debemos ir y extraer de la fuente de gracia en el misterio eucarístico, el cual “debe ser vivido en su integridad, sea durante la celebración, sea en el íntimo coloquio con Jesús apenas recibido en la comunión, sea durante la adoración eucarística fuera de la Misa” ("Ecclesia de Eucharistia," Juan Pablo II, No. 61). "El acto de adoración fuera de la Misa prolonga e intensifica todo lo acontecido durante la celebración litúrgica" ("Sacramentum Caritatis," Benedicto XVI, No. 66).

Hablar de "Nueva Evangelización" es algo que en tiempos recientes se ha vuelto de moda, pero debemos estar muy atentos al riesgo de simplemente copiar a los “Evangélicos” en sus métodos de evangelización. Sin entrar en la cuestión acerca de cierta efectividad de sus prácticas, no debemos olvidar que para nosotros, católicos, la fuente de la vida divina y de la fecundidad misionera está basada sobre el sacramento de la Eucaristía! Yo no anuncio el Evangelio en mi propio nombre, o sólo por mi propia fuerza o mis talentos personales, sino en el nombre de la Iglesia y con el poder de la Eucaristía.

Como escribió el Papa Benedicto XVI: "Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera. También nosotros podemos decir a nuestros hermanos con convicción: « Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros » (1 Jn 1,3). ("Sacramentum Caritatis," No. 84).

P: Para esta conferencia internacional han sido anunciados numerosos oradores y, curiosamente, el rango de temas es extremadamente amplio, ya que cubren todo desde la misión a la vida religiosa, al compromiso con los más pobres de los pobres. ¿Por qué un espectro tan grande de temas para hablar de la Eucaristía?

Padre Racine: Los diferentes temas fueron elegidos con la intención de mostrar el rol central de la Eucaristía en todos los aspectos de la vida de la Iglesia. Los disertantes nos ayudarán a reflexionar sobre el papel especial de la adoración para la evangelización, mientras que siempre se sitúa la adoración en su relación intrínseca con la Misa. Veremos cómo la adoración es importante en la formación de los sacerdotes, como renueva parroquias y diócesis, cómo nutre la vida consagrada, sin por supuesto olvidar su vínculo directo con la caridad y la proclamación explícita del Evangelio.

P: San Juan en su Evangelio nos dice que el Señor busca aquellos que lo adoren en “espíritu y en verdad” (Jn 4:23). En su opinión ¿qué es adorar en espíritu y en verdad?

Padre Racine: Me parece que para adorar en “espíritu y en verdad” debemos acercarnos al Santísimo Sacramento desde dos ángulos complementarios:

Ante todo, debemos entrar en la dinámica trinitaria. En la Sagrada Eucaristía yo adoro primero de todo a Jesús que está presente ante mí. Él es la Palabra Encarnada, que prolonga su encarnación para su Iglesia. Luego siguiendo desde este encuentro personal y consolador con el Cristo, hago otro paso interior: Jesús me conduce al Padre. Entro en la adoración del Hijo a su Padre. Jesús purifica mi vida espiritual, despegándome de las consolaciones sensibles para unirme al mismo Dios. Encuentro al Padre, fuente de toda misericordia. Me dejo amar tal cual soy. Jesús me lleva como el Buen Pastor lleva a la oveja sobre sus hombros. Finalmente, en este movimiento del Hijo hacia el Padre, recibo un nuevo derramamiento del Espíritu Santo, suave y discreto, pero que me permite vivir intensamente la vida cristiana. Recibiendo el Espíritu Santo puedo entonces comprometerme a la misión de la Iglesia, ir hacia los otros.

También, mi adoración no debe ser una devoción privada o meramente un acto de piedad personal, debe volverse una oración de la Iglesia. En efecto, “el acercamiento en silencio y contemplación al Cristo eucarístico no nos distancia de nuestros contemporáneos sino que, por lo contrario, nos hace abiertos a la alegría y al sufrimiento humanos, ensanchando nuestros corazones en una escala global” (Juan Pablo II a Mons. Houssiau, 1996).

P: Cuando una persona se compromete a adorar una hora a la semana, ¿entiende usted que participa de la misión de la Iglesia?

Padre Racine: No podemos juzgar qué pasa en los corazones. Si embargo, podemos reconocer la diferencia entre los dos siguientes enfoques: venir y adorar cuando tengo un poco de tiempo, después que hice todas mis tareas personales y si me lo siento…. y venir y adorar fielmente cada semana, eligiendo consagrar una hora específica semanal para orar ante el Santísimo Sacramento. Este segundo enfoque me compromete con la Iglesia. No voy primero de todo a presentar mis intenciones personales sino más bien soy enviado en misión por el pastor, para cargar con el mundo, para interceder en nombre de todo el mundo. Estoy intercediendo por el enfermo, por aquellos que están haciendo decisiones importantes, por aquellos que están en su casa, en el trabajo, en el camino. Brevemente, estoy allí, soy una presencia de la Iglesia ante el Señor en el nombre de todos los otros.

El Papa Juan Pablo II escribió una vez estas profundas palabras: “Por medio de la adoración, el cristiano contribuye misteriosamente a la transformación radical del mundo y a la siembra del Evangelio. Quien ora al Salvador eucarístico trae todo el mundo con él y lo eleva a Dios. Los que están ante el Señor están por tanto cumpliendo un servicio eminente. Están presentando a Cristo a todos aquellos que no lo conocen o que están lejos de él: ellos vigilan en su presencia en lugar de aquellos" (Carta a Mons. Houssiau, Junio 1996).

P: Una vez en un sueño, san Juan Bosco entendió que para hacer frente a las tormentas que vienen hacia nosotros debemos aferrarnos a tres columnas: la Iglesia, la Eucaristía y la devoción mariana. ¿Es la adoración eucarística cuerda de salvación para la Iglesia en este tiempo de tormentas, especialmente en Occidente?

Padre Racine: Jesús dice: "Yo soy la vida, ustedes son los sarmientos. Si permanecen en mí y yo en ustedes. darán mucho fruto; separados de mí nada pueden hacer" (Jn 15:5). Cuanto más las comunidades cristianas están unidas a Cristo más son purificadas por el Padre y hechas fructíferas por el Espíritu. La Eucaristía es el sacramento que porta esta comunión entre Dios y nosotros. La adoración eucarística renueva nuestra unión con Dios.

Vemos que los cristianos, los católicos, quieren rezar, pero también observamos que es muy difícil hacerlo en casa por todas las distracciones. Ir al Santísimo Sacramento nos ayuda. Estando cara a cara con Jesús en la Sagrada Hostia nos lleva también a un corazón a corazón con él. Jesús se hizo carne hace dos mil años atrás para unirse a nosotros. La Eucaristía prolonga su encarnación. Èl está allí en la Eucaristía para hacerse uno cono nosotros y para darnos un nuevo corazón y un nuevo espíritu.

Permanecer en silencio ante el Santísimo Sacramento puede aparecer difícil. Pero, Jesús es la persona más fácil para encontrar, para amar, para visitar! También lo que es propio del combate espiritual es la perseverancia. No debemos adorar para nosotros, para recibir consolaciones sensibles. Debemos ir y encontrar a nuestro Creador, nuestro Dios y hallar nuestra alegría en este encuentro aún si no “sentimos” nada. De ese modo, nuestra adoración es más pura porque dejamos todo a Dios. San Pedro Julián Eymard una vez dijo: "¿Sufren de aridez espiritual? Al menos pueden dar gloria a la gracia de Dios sin la cual nada pueden hacer. Abran su alma hacia el cielo como una flor abre sus pétalos a la luz del sol para recibir el rocío refrescante. [...] Pero, están en un estado de tentación y de tristeza; todo se rebela en ustedes; todo los induce a abandonar la adoración bajo el pretexto que están ofendiendo a Dios, y que más que servirlo lo están deshonorando. No escuchen a esa tentación insidiosa, es la adoración de combate, de fidelidad a Jesús contra ustedes mismos. No, no, ustedes no lo disgustan; le están dando alegría a vuestro Maestro quien los observa. … Él espera que lo honren permaneciendo con él hasta el último minuto del tiempo que le dedican."

No olvidemos que la adoración es parte del primer mandamiento, es el primer deber de la virtud de la justicia. Debemos reconocer a Dios nuestro Padre. En el desierto el demonio quería apartar a Jesús de la verdadera adoración, que es debida sólo a Dios. Jesús responde con una citación de la Escritura: “Adorarás al Señor, tu Dios, y sólo a él rendirás culto” (Mt 4).


Segunda parte:

(Zenit.org).- Cuando una parroquia establece el programa de la adoración perpetua crea “una cadena que no se interrumpe de oración e intercesión” que incesantemente eleva el corazón de la parroquia al Señor, dice el fundador de la asociación clerical de los Misioneros de la Santísima Eucaristía. Y esta oración constante, agrega, moverá a que Dios “dé la victoria total a su pueblo, la Iglesia, es decir, su luz y misericordia disipará las tinieblas de nuestros corazones y del mundo”. Para esto, el Padre Racine, junto con el Obispo Dominique Rey de Fréjus-Toulon, anunció Adoratio 2011: De la Adoración a la Evangelización.

P: En el sitio web de la Conferencia, la primera frase está sacada del Papa Juan Pablo II, cuando dice: “Para evangelizar al mundo necesitamos expertos en celebración, adoración y contemplación de la Santa Eucaristía”. ¿En qué manera es la adoración eucarística misionera”

Padre Racine: Es misionera en el sentido, aquí tomo prestado dos verbos de Benedicto XVI, que la adoración eucarística permite “prolongar” e “intensificar” lo que es celebrado en la Misa. Me permite vivir intensamente la gracia de la Eucaristía que “hace la Iglesia” y que hace que la Iglesia crezca. Cuanto más viva yo de la Eucaristía más amo la Iglesia y más me comprometo a la misión que la Iglesia me propone.

P: El tema de la conferencia es “Desde la Adoración a la Evangelización”. La adoración empuja al adorador hacia el “vayamos” y permite al Señor actuar con más poder a través de él. ¿Significa esto que la nueva evangelización requiere de nosotros que vayamos desde nuestras propias visiones personales para entrar en una nueva visión, siempre renovada por el Espíritu?

Padre Racine: Sí, la contemplación del rostro de Cristo me ayuda a volver a centrar mi vida en Él. Ante el Santísimo Sacramento soy conducido a decir, como el joven Samuel: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”, y no ¡“Escucha Señor a tu siervo que te está hablando”! Es una escuela de silencio en la que dejo que Jesús hable a mi corazón. En la adoración escucho y descubro la voluntad de Dios para mí. En efecto, no sólo recibo la comprensión de su voluntad sino también la gracia para cumplirla en mi vida. Muy a menudo tenemos los cristianos la tendencia de ser absorbidos por muchas y diferentes tareas, los cuales en sí mismos son buenos, pero que no dejan de ser inspirados por el propio deseo y no por el deseo del Señor. La Eucaristía me descentra de mí mismo para re-centrarme en Cristo y su palabra.

P: Usted, como fundador de los Misioneros de la Santísima Eucaristía, es el organizador de esta conferencia. ¿Cuál cree que es el carisma que le ha sido dado para servir a la Iglesia universal?

Padre Racine: Estamos a disposición para ayudar a los párrocos u obispos para organizar adoración permanente en sus parroquias o diócesis. Siguiendo el deseo de Benedicto XVI ("Sacramentum Caritatis," No. 67)de ver que emerjan lugares de adoración continúa. El Cardenal Hummes en un documento de la Congregación para el Clero, en el 2007, pidió que se estableciese por lo menos un lugar de adoración perpetua en cada diócesis o centro urbano grande, para obtener las gracias siguientes: santificación del clero, hacer reparación por las faltas del clero y también para pedir nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. 
El cardenal habla de una gracia de “maternidad espiritual” para una comunidad que adora al Santísimo Sacramento día y noche. Jesús es el Novio y la comunidad adorante se vuelve la Novia. En este desposorio divino sellado en la Nueva Alianza de la Eucaristía, la comunidad da nacimiento a vocaciones para la Iglesia. En otras palabras, las vocaciones son obtenidas de rodillas frente al Santísimo Sacramento. Así, tratamos de ayudar a las comunidades cristianas a organizar una adoración contínua. Durante el curso de un fin de semana de predicación invitamos a los parroquianos a que se comprometan a una hora semanal de adoración. Luego formamos un pequeño grupo de organizadores que supervisan el reemplazo de adoradores que se ausentan y el mantenimiento de la adoración a través del tiempo.

P: ¿Tiene un ejemplo de un lugar de adoración perpetua que haya dado frutos de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa?

Padre Racine: El Obispo de Bayonne, Mons. Marc Aillet, con nuestra ayuda estableción recientemente dos lugares de adoración perpetua en su diócesis, uno en Bayonne y el otro en Pau. Dijo a los adoradores en estas dos capillas que gracias a sus oraciones el Señor le había dado a la diócesis quince nuevos seminaristas! Obispos de los Estados Unidos dan testimonios parecidos.

P: Usted es el fundador de los Misioneros de la Santísima Eucaristía, una nueva asociación clerical erigida por el Obispo Rey de la Diócesis de Fréjus-Toulon el 17 de Julio, 2007. En estos pocos años pasados ¿Cómo ha visto al Señor actuar?

Padre Racine: El Señor ha actuado haciendo que existiésemos y creciésemos. Tenemos cuatro seminaristas, un diácono y tres sacerdotes, con un equipo de laicos que también participan de nuestras misiones. Cdad vez que somos invitados a una parroquia nos asombramos de ver, a pesar de las dificultades, qué bien se organizan las cosas y continúan a lo largo del tiempo. Hay siempre un pequeño signo de la presencia de la Virgen María. Ella prepara estas misiones y nos ayuda a completarlas. Estamos convencidos que María invita a sus hijos a venir y adorar a Su Hijo presente en la Eucaristía.

P: ¿Cómo pueden las parroquias ser renovadas por la Adoración Eucarística?



Padre Racine: Esta renovación viene a través de los numerosos frutos y gracias de la adoración eucarística, pero ante todo por una gracia de unidad. La adoración eucarística une las diferentes realidades parroquiales. También observamos las gracias de vocaciones. Algunas veces hay algunos que entran al sacerdocio o a la vida religiosa pero muy frecuentemente vemos a laicos que se comprometen con la parroquia con mucha generosidad. La adoración renueva el celo por la Misa y por el sacramento de la confesión. Rezando ante el Santísimo Sacramento, los adoradores reciben la luz divina que ilumina la conciencia como para mejor vivir la vida sacramental de la Iglesia. Un párroco dio una vez un testimonio sobre cómo la adoración nutre y fortifica la fe de sus parroquianos. Dijo: "El Señor ha siempre respondido a las oraciones de los adoradores y continúa haciéndolo. La capilla de adoración ha sido un verdadero “hogar de oración” durante varios años. Nuestra comunidad cristiana está plena. Creo que la adoración perpetua es el más noble y aún el más fácil logro de mi vida como sacerdote. Los beneficios son tan numerosos y el esfuerzo tan mínimo de mi parte. Lo mejor que puedo hacer para mis parroquianos es ayudarlos a crecer espiritualmente. [...] La adoración perpetua hace presente a Jesús a cada persona en todo momento. Él está ahí en persona por cada uno de nosotros."



P: Y usted, personalmente, ¿cómo la adoración eucarística cambió su vida?



Padre Racine: Estudié ingeniería en Paris y después fui a Texas. Durante un viaje en México, frente a Nuestra Señora de Guadalupe, recibií mi llamado a ser sacerdote. Volví a Houston donde estaba trabajando en aquel momento y alli conocí una señora que deseaba tener la adoración perpetua en su parroquia. Al final de cada Misa, ella se acercaba a un diferente parroquiano para hablarle acerca del amor infinito de Jesús en la Eucaristía. La Eucaristía ¡no es una cosa sino una persona! La Eucaristía es un Corazón que nos ama y tiene sed de ser correspondido en amor por nosotros. Comencé a participar en la adoración allá y descubrí la gracia de la adoración permanente. Un adorador de Texas me dijo que para él la adoración perpetua era como estar a bordo de un gran crucero. Día y noche uno puede oír el ruido del motor que propale a la nave hacia adentro. Por medio de la adoración permanente siempre hay alguien ante el verdadero motoro espiritual de nuestras parroquias: Jesús en la Eucaristía. Cuando los israelitas luchaban contra los amalecitas, Moisé intercedía ante Dios levantando los brazos en oración para obtener del Señor la victoria. Pero, cuando se cansó pidió a Aaron y a Jur que lo ayudaran a mantener los brazos en alto. Ellos lo hicieron y Dios dio la victoria total a su pueblo. También para nosotros, siempre hay uno ante el Señor en la adoración perpetua, en una cadena que no se interrumpe de oración e intercesión, de modo que todo el corazón de la parroquia incesantemente se eleva al Señor. Y Dios le dará a su pueblo. la Iglesia, la victoria total. Es decir, su luz y su misericordia disiparán las tinieblas de nuestros corazones y del mundo. Esta es la razón porqué elegí comprometer mi vida a esta misión.

[ 18-03-2011 ]

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