Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


DE LA ADORACIÓN A LA EVANGELIZACIÓN

Con este artículo aparecido en Alfa y Omega, jueves 23 de Junio 2011, iniciamos una serie dedicados al primer Congreso Internacional sobre la Adoración Eucarística, Adoratio 2011, organizado por Misioneros de la Santísima Eucaristía y que tuvo lugar en Roma entre los días 20 y 24 de Junio.

jueves, 23 de junio de 2011

En todo el mundo, se multiplican, estos días, momentos de adoración eucarística especiales, en agradecimiento a Dios por el 60 aniversario de la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI. Es el regalo que Papa ha querido en este día. Pero el reto es que este impulso tenga continuidad. Extender la adoración por las diócesis y parroquias de todo el mundo es el objetivo de Adoratio 2011, conferencia internacional que concluye hoy en Roma, con personalidades entre sus ponentes como los cardenales Cañizares y Arinze, Prefectos de Culto Divino titular y emérito respectivamente; Piacenza (Congregación para el Clero), Turkson (Justicia y Paz), Burke (Signatura Apostólica) y Ranjith (arzobispo de Colombo, Sri Lanka). Entre los obispos, figuraba también el de San Sebastián, monseñor Munilla.

La iniciativa ha partido de los Misioneros de la Santísima Eucaristía, y el programa ha sido elaborado para destacar la necesidad de poner en el centro a Cristo Sacramentado en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia, ya sea en la formación de los sacerdotes o en la actividad caritativa. El lema escogido es De la adoración, a la evangelización... Lo explica el joven sacerdote francés Florian Racine, que ha desarrollado el tema Los frutos espirituales y las gracias de la adoración eucarística en las parroquias: «Hablar de nueva evangelización se ha puesto de moda, pero debemos tener cuidado para evitar el peligro de simplemente copiar a los evangélicos en sus métodos de evangelización», ya que, «para nosotros, la fuente de nuestra vida divina y, por tanto, de nuestra eficacia misionera se encuentra en el sacramento de la Eucaristía».

Toda la vida eclesial debe estar impregnada de Eucaristía, añade. Todos los fieles deben concienciarse de esta necesidad. No basta con arrodillarse ante el sagrario sólo «cuan- do tengo un poco de tiempo, después de haber terminado todas mis actividades personales, y cuando me apetece». Pero, además, hay que aprender a adorar, igual que hay que aprender a rezar. Por ejemplo, es importante acostumbrarse a «no acudir a presentar ante todo mis intenciones personales, sino como enviado en misión para interceder por todas las personas en el mundo: por los enfermos, por quienes deben tomar importantes decisiones...» Pero

sobre todo, es fundamental aprender a permanecer a la escucha. «Permanecer en silencio ante el Santísimo Sacramento puede parecer difícil. Pero, Jesús es la persona más fácil de encontrar, de amar, de visitar». Ahora bien: «No debemos adorar para nuestro propio beneficio o para recibir algún tipo de consuelo sensible. Debemos acudir a encontrarnos con nuestro Creador, nuestro Dios, y encontrar la alegría en este encuentro, incluso aunque no experimentemos nada» en un momento concreto.

[ 29-06-2011 ]

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