Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA de ROMA desde el 20 al 24 de JUNIO

Talleres en español a cargo de los sacerdotes P. Luis Cerezo (diócesis de Málaga) y D. Pedro Muñoz (arquidiócesis de Madrid) sobre la Adoración Perpetua, en una pequeña parroquia y la acción social parroquial respectivamente.

Del P. Luis Cerezo:

ADORACIÓN: AMAR AL AMOR. PALABRA Y EUCARISTÍA

Comienzo de la Adoración Eucarística Perpetua en Cancelada

La Palabra de Dios ha acompañado siempre a la humanidad

convirtiendo la vida de los hombres y de las mujeres en una historia de salvación, historia sagrada.

Dios hablaba con Adán, Eva, Caín, Noé, Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés... Dios fue preparando durante un tiempo muy largo a la humanidad. Siempre con su Palabra, siempre hablando por boca de hombres que escogía y a los que potenciaba con el don de su Palabra: historiadores, relatores, cronistas, profetas, jueces, Reyes, sabios y poetas.

Dios nunca dejó a la humanidad sin su Palabra. No hay momento en la historia sin Palabra, porque la Palabra de Dios es creadora, llena de vida, portadora de vida. Y si no hubiera habido Palabra no habría habido humanidad, es mas no habría habido creación. Sin ella no es posible, no hay vida. Pero esto no quiere decir que los hombres hayan escuchado,

acogido y acatado siempre la Palabra de Dios. Así lo repiten los profetas. Oigamos a Daniel una y otra vez:

“No hemos escuchado tus palabras ni hemos observado tus mandamientos; no hemos hecho lo que tú mandabas para que fuéramos felices.” Dn 3, 29. “Nosotros en cambio no hemos escuchado su voz” Dn. 9,14.

Hubo un momento en la historia del pueblo de Dios en que desaparece todo lo que identifica al pueblo de Dios, es como un tiempo de muerte: “no tenemos príncipes, ni jefes, ni profetas; estamos sin holocaustos, sin sacrificios, sin poder hacerte ofrendas ni quemar incienso en tu honor; no tenemos un lugar donde ofrecerte los primeros frutos y poder alcanzar

tu favor”. Dn 3, 38.

Pero durante este tiempo sabemos que los profetas han estado presentes con la Palabra animando a su pueblo, llevándole esperanza.

Todo el dialogo de Dios con su pueblo tuvo una finalidad: Prepararlo para recibir a Jesús el VERBO, LA PALABRA DE DIOS, hecha carne.

Jesús vino en un momento determinado de la historia, un día concreto, que nosotros hemos fijado en la Navidad.

Nació de una mujer como las nuestras, como nuestras madres. Para ello tuvo que ocurrir algo extraordinario. Nos lo narra el Evangelista San Lucas. Es el anuncio del Ángel Gabriel a María:

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38:

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

Este Evangelio es el cenit y la culminación de la Palabra de Dios dirigida a la humanidad. Había llegado el momento tan preparado por Dios y tan esperado por toda la humanidad.

También es el cenit y la culminación de la respuesta del ser humano. Toda la creación estaba pendiente de la respuesta de la Virgen a la Palabra de Dios. Así lo dice San Bernardo.

La lectura del Evangelio nos ha revelado esta respuesta:

FIAT , HAGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA. Gracias a estas Palabras de la humilde María, Jesús vino a la tierra; el Verbo de Dios se encarnó. Fue la primera Eucaristía.

La Palabra de Dios se materializa, se hace carne, y ya no es un vehículo entre Dios y la humanidad, ella misma se encarna. Gracias a la Palabra de María, la Palabra de Dios se hace Eucaristía.

Esta situación del encuentro de la Virgen con la Palabra de Dios que pide una respuesta es una realidad que cada cristiano vive a lo largo de su vida.

Nuestra vida está siempre pendiente de la Palabra de Dios, de tal manera que cuando nos falta, estamos en situación de soledad, de tristeza, de aburrimiento, “de muerte”, porque sólo la Palabra de Dios es creadora y portadora de vida. Fuera de ella todo es muerte. De nuestra acogida a la Palabra de Dios depende nuestra vida, y depende también la calidad de nuestra vida.

Hoy se habla mucho de “calidad de vida”, pero nunca en este sentido, que es el verdadero. Pero además, hay momentos cruciales, como el Anuncio del Ángel para María, el momento del Anuncio del Ángel para José.

Dejemos pues, en un lugar eminente el FIAT de María y el NACIMIENTO de Jesús.

Un día, no hace mucho tiempo, nos tocó vivir un momento crucial de esta Palabra en un pueblecito muy pequeño de la antigua Yugoslava, de Bosnia Herzegovina. Es lo que llamamos: La Experiencia del Kricevac.

La Experiencia del Kricevac.

En Julio del 2003 me encontraba en Medugorje participando en un retiro internacional para sacerdotes que los padres franciscanos organizan cada año. Un día subimos al monte Kricevac para hacer el Vía crucis, saltando por encima de las piedras en aquellos caminos de cabras. Iniciamos el ascenso a las 6 de la mañana, tardamos unas tres horas en subir, rezando y cantando en cada estación. En lo alto del monte hay una cruz grande, de 8 metros y medio de altura, que domina toda la región, construida en 1933 para conmemorar el 1900 aniversario de la muerte del Redentor, que se ve desde todas partes. Allí nos confesamos los sacerdotes los unos con los otros, completando así el día penitencial en lo alto del monte.

Tardamos unas dos horas en descender. Cuando bajé tenía mucha sed, pero no disponía de dinero para tomar una bebida refrescante. Me senté al lado de un sacerdote que me preguntó si iba a tomar algo. Como le dije que no tenía dinero, el me ofreció agua fresca. Entramos en conversación y resultó ser un sacerdote argentino, misionero de la Adoración Eucarística Perpetua del Santísimo Sacramento.

Cuando el Señor dice en el Evangelio que no llevemos dinero para el camino, lo dice por algo. Este sacerdote me ofreció el agua viva para mí y para mi parroquia a la bajada del Kricevac, que así se llama el monte del Vía Crucis. “Venid y bebed gratis los que estáis sedientos, dice el Señor.” Isaías.

Fue un regalo tan extraordinario conocer a este misionero, le invité a venir aquella misma noche al hotel Sulic donde nos alojábamos. Mercedes y su hermana Lolita me acompañaban en aquella inolvidable y maravillosa

peregrinación.

Cuando el misionero nos explicó su misión y todo lo concerniente al proceso para llevar la Adoración Eucarística Perpetua a las parroquias nos quedamos muy pensativos, porque nos parecía que no era una tarea fácil. Sobre todo las horas de la noche nos parecían algo muy difícil, imposible

de poder llevar a cabo. Entonces el misionero P. Justo Antonio nos dijo una cosa muy importante. Fue lo mismo que el Ángel Gabriel había dicho a la Virgen:

“No se fatiguen Uds tratando de buscar soluciones para las dificultades que encuentran, sólo se necesita un párroco que diga el FIAT de la Virgen. Cuando un sacerdote está dispuesto a abrir su parroquia día y noche, el Señor hace el resto.

El párroco sólo tiene que decir FIAT, el resto lo hace el Señor.

El Señor es más generoso que el párroco y que todos nosotros.

Él se interesará en encontrar a los adoradores del día y de la noche”.

Los tres nos miramos y yo como párroco, en nombre de toda la parroquia dije como la Virgen: FIAT, HÁGASE.

Inmediatamente entendimos que Cancelada era el lugar preparado para acoger esta bendición de la ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, día y noche, las 24 horas del día.

Pero faltaba lo más importante, preparar el corazón de los habitantes de Cancelada. El Ángel tenía el FIAT del párroco y de las dos hermanas compañeras y testigos de peregrinación, ahora necesitaba el FIAT de los fieles de Cancelada.

Y a finales de agosto, en la Misa solemne de las fiestas del pueblo en honor del Purísimo Corazón de María, todos los habitantes de Cancelada respondimos diciendo: FIAT, HÁGASE. Todos dijimos en voz alta por tres veces: YO QUIERO ACOMPAÑAR AL SEÑOR UNA HORA A

LA SEMANA.

Como la Virgen, siempre he confiado en las promesas del Señor, espero que se cumplan, siempre se cumplen.

Preparando el año 2000, dije al Sr. Obispo en una de las reuniones del arciprestazgo, preparatorias para el Nuevo Milenio, que esperaba una parroquia nueva del Año Jubilar. Pues bien, ha llegado el momento. El Señor nos ha hecho este gran regalo.

Y desde el 27 de Enero del año 2004 aquí estamos para adorar. Próximamente se cumplirán ocho años.

¡Qué milagro! El milagro de la Eucaristía en las entrañas de un pueblo, en la parroquia más pequeña de la Costa del Sol, la más pequeña del Mediterráneo; día y noche para siempre.

La lectura del Evangelio nos ha revelado esta respuesta: FIAT mihi secundum Verbum tuum, HAGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA. Gracias a estas Palabras de un pobre párroco y de un pueblo, el más pequeño de la Costa del Sol, Jesús vino a la tierra de Cancelada, fue la Eucaristía, en un Altar, las 24 horas, día y noche.

La Palabra de Dios se materializa, ya no es un vehículo entre Dios y la humanidad, se hace carne. Gracias a la Palabra de María, a la Palabra de San José, a las de un pobre párroco y un pueblo pequeño y humilde el Verbo, la Palabra, de Dios se hace Eucaristía.

El Señor se fija en los pequeños, en los pobres y en los humildes. Se fijó en Belén de Judá, el pueblo más pequeño de la tierra que significa casa del pan, allí nació el gran Rey David. Allí nació Nuestro Señor Jesucristo el pan de Belén, el pan de la Eucaristía, y allí fue adorado por los pastores y

por los Reyes.

Hoy Cancelada es la parroquia más pequeña, más pobre y más humilde de la Costa del Sol, y del Mediterráneo.

Es de una barriada que se encuentra a 9 Km de la ciudad de Estepona. Por aquel entonces tenía alrededor de unos 1000 habitantes.

Parece un portal de Belén. Y porque se parece a Belén, casa del pan, el Señor se ha fijado en nosotros y aquí está para ser adorado día y noche en un Pan blanco, el pan de la Eucaristía.

Su palabra llevada por el ángel, el misionero y aceptada por el párroco y los fieles de un pueblo pequeño produjo el milagro de la Eucaristía, esta vez en Cancelada.

¿Cómo se ha llevado a la práctica esta idea de la Adoración?

Como los pastores y los Reyes Magos nos pusimos todos en camino. En el año 2003 vino el misionero y predicó durante tres semanas. Las hermanas Mercedes y Lolita me ayudaron y visitamos las familias en una misión, casa por casa, invitando a unirse a la Adoración, a coger una hora determinada para estar con Jesús.

En cada casa hicimos una verdadera catequesis sobre la presencia real de Jesús en la Hostia consagrada y su acción maravillosa sobre un pueblo que lo adora. Fue una verdadera Evangelización puerta a puerta, familia a familia.

Y cuántas alegrías, viendo las respuestas de tantas personas maravillosas y generosas para con el Señor, ofreciendo una hora de su semana para estar con Jesús en esta pequeña iglesia de Cancelada. Era necesario cubrir las

168 horas de la semana para poder comenzar la Adoración y tener abierta la iglesia, día y noche, sin interrupción, siempre; sin fin.

Una de las cosas más bonitas fue la acogida de la señora Marisa (señora que no frecuenta para nada la iglesia) que nos decía: ¡Qué maravilla, que la iglesia de Cancelada esté abierta las 24 horas del día, pero que maravilla. Esto es una bendición de Dios!

El Señor hizo el resto, nos trajo adoradores de todos los pueblos de la Costa del Sol, desde Málaga hasta Algeciras: Málaga, Torremolinos, Arroyo de la Miel, Benalmádena, Fuengirola, Marbella, Nueva Andalucía, San Pedro de Alcántara, Estepona, Sabinillas, La Línea. Y adoradores provenientes de todo el mundo: Lituania, Corea, Shri Lanka, Líbano, Gibraltar, Inglaterra, Irlanda, Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Suiza, Alemania, Eslovaquia, Ucrania, EE.UU., Argentina, Paraguay, Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Marruecos.

Es una maravilla entrar a medianoche y, encontrar a una familia coreana postrada delante del Señor cantando como los ángeles. O de madrugada y encontrar al muchacho del equipo de limpieza del Ayuntamiento, con su uniforme reflectante, impecable, adorar una hora antes de comenzar su jornada laboral. O al pescadero de San Pedro de Alcántara que de camino hacia la lonja de Estepona, para la subasta del pescado, se para en Cancelada y hace su hora de Adoración.

Desde entonces el Señor ha pasado a ser el primer vecino de Cancelada.

El Sr. Obispo firmó una dedicatoria muy bonita con la que se abrió el Libro de Oro de la Adoración, aquella noche primera:

“Una tarde-noche del año 2004, un grupo numeroso de cristianos de la parroquia de Cancelada (Estepona) con su cura al frente, cansados de tanto ”silencio de Dios” pusieron sus ojos en el sagrario de la iglesia y señalando con el dedo, gritaron con fe firme: ”Dios está aquí VENID ADORADORES ADOREMOS A CRISTO REDENTOR”, y con fe viva se lo creyeron. Y así surgió una historia de amor apasionante entre Dios y estos hombres y mujeres: LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA. La experiencia de un pueblo que Dios le ama y que no tolera que Dios esté solo.

Que el Señor bendiga con su gracia esta extraordinaria iniciativa de una gente que se cree que Dios existe, y que ESTA AQUÍ. Ha puesto su morada entre nosotros. “Cantemos al amor de los amores.”

Con mi admiración y mi apoyo. +Antonio Dorado. Obispo de Málaga.”

Jesús el Todopoderoso, estaba arrinconado,

en cárcel de oro, el sagrario, a puerta echá.

(¡Qué pena! ¡Qué injusticia! ¡Qué ofensa! ¡Qué agravio!)

Jesús encerrado, sin poder sanar ni bendecir, sin poder

evangelizar, ni perdonar. (¡Qué absurdo! y ¡Qué contradicción!)

El Todopoderoso, el que ha venido a sanar a los enfermos,

a que los ciegos vean, los sordos oigan, lo cojos salten,

los cautivos sean liberados y los muertos resuciten.

Y un día, el 27 de Enero del año 2004, el Señor salió de la cárcel para siempre. Cayeron los cerrojos, se abrieron las puertas de la casita de oro (el Sagrario) y Jesús salió y se instaló en el Altar, en la Custodia; visible. También cayeron los cerrojos de las puertas de la Iglesia y todos entramos para siempre, de día y de noche.

Desde ese día maravilloso el Señor nunca está solo, siempre hay alguien en su presencia. Y la verdad es que ha ocurrido lo que tenía que ocurrir; Jesús ha comenzado a sanar, a bendecir, a perdonar, a evangelizar, y nos sentimos sanados, amados, perdonados y bendecidos.

Pero la Adoración Eucarística Perpetua es también un faro en medio de la noche, que lleva a los náufragos al puerto de la salvación:

A las 4 de la madrugada, el día 13 de junio de 2010, durante nuestro turno de Adoración, entró un hombre de unos 50 años que lloraba y lloraba; se tumbó en el suelo delante del Altar y la Custodia, junto al primer escalón del presbiterio. Decía con una voz entre cortada por el llanto: “Señor para qué quiero seguir viviendo. Tengo rota mi familia, mis hijas, mis nietos, el trabajo. Todo lo tengo roto, perdóname Señor”.

Lloraba y lloraba, con hipidos entrecortados decía:

- “Yo estoy hablando con mi Padre Dios”.

“Ud. Tiene mucha pena, mucha tristeza, le dijo la Sra. Mercedes la adoradora de turno, hable con el sacerdote.

- Yo estoy hablando con mi Padre Dios.

“Hable con el sacerdote”

- No, yo hablo con Dios.

Entonces dirigiéndose a mí dijo: “Ud. porqué ha venido hoy, yo he hablado con Dios mi Padre. Yo vivo en el campo y trabajo pero no me pagan, me dan casa, comida, pero me tienen asegurado. Vivo con dos hermanos, uno de ellos con depresión y otro está metido en la droga”.

Entonces le dije: “bueno, hermano, si quiere le llevo a su casa”. Vivía en medio del campo a unos 4 Km. de la capilla. Ya no tenía coche, estaba arruinado.

Cuando llegamos le dije: “hermano, dé muchas gracias a Dios que lo tiene recogido en este campo y aguante; póngase en manos de Dios y pídale que le ayude a solucionar su vida. Mientras tanto, sepa que tiene una misión muy grande y muy bonita, está cuidando de estos dos hermanos que lo tienen acogido, que tanto lo necesitan”.

Esta pequeña reflexión pareció ayudarle y se quedó pensativo al mismo tiempo que parecía respirar un poco de alegría.

Así terminó la historia.

Una iglesia abierta en medio de la noche es un lugar seguro a donde cualquiera puede acceder.

Y cuando Dios quiera de aquí pasaremos al cielo, para continuar adorando con los ángeles y con los santos a Jesucristo, el Cordero, al cual pertenece toda gloria, honor bendición, a Él por los siglos de los siglos. AMEN.

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Una oración en forma de poesía de mi madre, escrita hace cerca de 50 años iluminó milagrosamente el movimiento de Adoración que estamos viviendo con los adoradores. Es una auténtica profecía que anuncia lo que

el Señor quería de nosotros y que con el paso del tiempo estamos viviendo al pie de la letra.

El Señor nos ha concedido llevar a la práctica todo lo que mi madre llevaba en el corazón y lo plasmó en unas letras sencillas y humildes con todo el gracejo y gracia andaluza. He aquí el texto completo:

ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Cuando me pongo delante de tu Sagrario, Señor,

me pongo a meditar, que cómo a Ti siendo Dios,

te tienen ahí “encerrao” y a puerta “echá”,

y nosotros pecadores, gozando de libertad.

¡Eso cómo puede ser¡,

y ¡Tú como lo consientes!.

Tu sitio es la Custodia, puesta en el mejor altar,

rodeado de flores y allí, todos a adorar.

La Iglesia llena de gente,

unos vienen, otros van.

Un centinela en la puerta para poderte guardar.

Tu eres el mejor tesoro, que tiene la humanidad.

¡Ay, Señor!, si yo pudiera, cuantas cosas te haría.

Pero no puedo, no valgo, soy un pecador más,

de los que te tienen ahí, “encerrao”,

a puerta “echá”.

Te pido mil perdones por mí y por los demás.

Por los que no te conocen y no vienen a rezar.

Tu dijiste que nos amáramos,

pero eso no existe ya.

Los hombres no se respetan, se matan unos a otros,

Y se quedan, como si “na”.

Todos pelean por mandar,

y como no se aman, no se saben gobernar.

Pero como tu poder es tan grande,

y confiamos en tu amor,

extiende tus brazos sobre la tierra,

para que todos te vean y todos pidan perdón.

Todos te necesitamos,

y con tu mano misericordiosa

¡Padre mío!

“échanos” tu bendición. Carmen Cerezo, adoradora desde el cielo

De D. Pedro Muñoz:

Me llamo Pedro Muñoz. Soy sacerdote diocesano de Madrid. Pertenezco al Movimiento Focolar y colaboro estrechamente con el Movimiento Sacerdotal Mariano. Fui ordenado sacerdote en 1973 y toda mi vida pastoral la he desarrollado en la ciudad de Madrid. Antes en un barrio periférico y ahora en el centro de la Ciudad.

El eje divisorio de mi vida no ha sido la ordenación sacerdotal, lo ha sido la pura gracia de Dios que por la Eucaristía en el año 1997 provocó un antes y un después en mi vida, en mi conciencia y de alguna manera en mi ser. Fue algo parecido a la caída de caballo de San Pablo o al cambio de actividad de Santa Teresa de Calcuta.

Es verdad que desde que fui ordenado sacerdote vivía en común con otros sacerdotes, compartía el dinero que ganaba y tenía una gran actividad pastoral, al menos externa.

Así por ejemplo en la Parroquia de la Encarnación del Señor, donde me encontraba en el año 1997, teníamos las siguientes actividades y grupos sociales: ludopatía, alcohólicos anónimos, acogida y orientación a drogadictos, club de ancianos con más de 200 inscritos, comedor social, peluquería para señoras, dentista, clases de apoyo para 100 niños, trabajadora social, ropero, almacén y reparto de alimentos, clases de baile popular, yoga para señoras, coro rociero, coral civil, taller de hierros, el jardín parroquial convertido en la práctica en parque público y también catequesis de niños, de jóvenes, de adultos, junto con viajes y excursiones parroquiales y hasta semanas culturales.

Sin embargo pasaba junto al tabernáculo y ni me paraba un minuto. No oraba y mucho menos adoraba. La Eucaristía, el sagrario era casi como un adorno más de la Parroquia o como una imagen más de cualquier santo, muy lejos de ser el centro de la pastoral y menos de mi vida personal y espiritual.

Jesús se apiadó de mí y me hizo comprender la confusión en la que estaba. Me regaló el rosario que llevaba años sin rezar, el breviario, que lo usaba muy poquito, y horas de adoración ante el sagrario del que hasta entonces llevaba años como si no existiera. La actividad pastoral que hasta entonces tenía continuó la misma pero ahora era otro el eje que la sustentaba y dirigía.

Una tarde, solo delante del tabernáculo, sentí que el Señor me pedía la adoración día y noche. Sabía que en el estilo pastoral de la Parroquia y por mis fuerzas esto era humanamente imposible. Pero comencé a tener el Santísimo expuesto y la capilla abierta toda la noche-madrugada del sábado al domingo. Después de unos 3 años de esta adoración el Señor me hizo conocer a miembros de la comunidad del Padre Justo Lo Feudo que me propusieron la capilla de adoración perpetua.

Al año siguiente, vino el Padre Justo, al que no conocía, y a pesar de las muchas dificultades, después de dos o tres meses, se inauguraba en esa Parroquia de la Encarnación del Señor, la primera capilla de adoración perpetua de la Diócesis de Madrid. Era el 13 de Mayo de 2004. Hoy día no sólo sigue en pie sino todavía más viva, a pesar de estar en un barrio periférico de Madrid.

A los 6 meses de su inauguración me trasladaron a una Parroquia del centro de Madrid. Y muchos pensaron que esa experiencia se terminaría. Aunque es verdad que al principio de ese cambio hubo sufrimientos añadidos, éstos eran necesarios para demostrar que eso no era obra humana, sino deseo expreso del mismo Jesús, y lo que es de Dios no lo pueden derribar los hombres.

La nueva Parroquia donde me mandaron se llama San Ildefonso. Y como os he dicho está en el centro de Madrid, en un barrio donde se celebra la famosa movida madrileña que consiste en el absurdo de que las noches del viernes y del sábado y ya también de los jueves muchos jóvenes pasan la noche entera en los pubs y en los bares, discotecas y en la misma calle con el famoso botellón, bebiendo, gritando y emborrachándose. En la demarcación parroquial hay más sex shops que en el resto de la ciudad. Vecino está el barrio de Chueca, donde se ha concentrado la mayoría de los homosexuales de la ciudad llegando a formar la quinta comunidad mundial de gays y lesbianas. Como dice algún amigo, esta Parroquia de San Ildefonso se encuentra entre Sodoma y Gomorra. En el complejo parroquial, que es de principios del siglo XVII, solo hay una sala parroquial, con lo cual el peligro del activismo desaparecía. Pero aún cuando no hubiera sido así, creo que la gracia del Señor me había hecho ya experimentar lo que dice el Salmo 126: “si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles”

Por ello, a los pocos meses de estar aquí aproveché un vacío que había entre las misas de 9 y 11 de la mañana, y desde las 9’30 hasta las 11 tenemos exposición mayor del Santísimo. Por la tarde hicimos un cambio de horario y ahora tenemos una hora de exposición y rosario, en vez de la media hora que había antes. También los sábados por la noche, de 23 a 5 de la madrugada, tenemos el templo abierto para adorar al Señor en la custodia. Los dos primeros años tuvimos algunas dificultades, porque por la puerta pasan centenares de jóvenes, y algunos están borrachos, pero cada día está más tranquilo. Junto a esto, en la demarcación territorial de la Parroquia, entre otros se encuentra el templo diocesano eucarístico, que lo regenta la Adoración Nocturna Femenina, Intenté varias veces que ese templo se convirtiera en adoración perpetua y día y noche estuviera abierto para quien quisiera orar. Pero a la presidenta le parecía peligroso y no muy oportuno, dados sus estatutos.

Como tenemos muy buenas relaciones y ella veía mi deseo de una capilla de adoración perpetua en este barrio y sabía la imposibilidad de que fuera en el templo parroquial, me orientó a que buscara algún otro lugar. Así fue, y gracias a Dios, muy cerca de la Plaza de Chueca, encontré una capilla perteneciente a las Misioneras del Santísimo Sacramento y de María Inmaculada.

Hablé con la superiora general, que aceptó plenamente la idea e inmediatamente llamé al Padre Justo para programar los pasos a dar. El día 9 de Diciembre de 2010, el Señor Cardenal Rouco Varela inauguraba la segunda capilla de adoración perpetua de Madrid, experimentando una vez más que no hay que mirar las dificultades y detenerse en ellas porque “para Dios nada hay imposible”

Junto a esto quisiera haceros partícipes que también del mismo diablo, de Satanás, he aprendido algunas cosas sobre la Eucaristía. En febrero de 2002, inesperadamente, al hacerle a una persona adulta la señal de la cruz en la frente, hizo un gesto que me sorprendió. Después de usar en distintas ocasiones el agua bendita, el incienso, el crucifijo de San Benito, etc. llegué al convencimiento de que era conveniente y necesario que le hicieran un exorcismo. Así fue y yo le acompañé. Al terminar de hacerlo pregunté al exorcista oficial qué debía hacer si necesitaba más exorcismos. Él me contestó que los hiciera yo mismo y efectivamente hubo necesidad de hacerle más.

Como yo jamás ni siquiera había pensado que alguna vez tendría que hacer un exorcismo, me hice acompañar de un sacerdote y expuse al Señor en la custodia. La persona exorcizada, al mirarla se tapaba el rostro con el brazo. Al terminar el exorcismo, le pregunté por qué hacía eso y me contestó que podía mirar al sagrario, pero a la custodia no. Entonces me pregunté a mí mismo cómo era posible que eso fuera así, dado que el Dios que estaba en el sagrario es el mismo que el de la custodia. Me vino una respuesta interior que me dio luz: lo mismo que un rey es siempre rey, pero no siempre ejerce de rey así Jesús en el sagrario es Dios, es Rey, pero al exponerlo en la custodia es como si le obligáramos a ejercer de Dios, de Rey, de Salvador. Entonces comprendí por qué la Iglesia durante siglos había hecho gestos como la genuflexión doble o el uso del incienso etc. etc. que indicaban como una veneración mayor al Señor en la custodia que en el sagrario.

Leyendo Apocalipsis 12,10: “y oí una gran voz en el Cielo que decía ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche “comprendí mucho mejor lo que Jesús decía en Lc 18, 7-8: “Pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará esta fe en la tierra?” Y junto a estos dos textos el de Ez 22,30-31: “busqué entre todos ellos a alguien que construyera una muralla y se mantuviera en la brecha frente a mí a favor del país para que no lo destruyera pero no puede encontrarlo, entonces derramé mi indignación contra ellos, los consumí en el fuego de mi ira. Les pagué conforme a su conducta, oráculo del Señor Dios”

A posteriori, estos tres textos bíblicos han supuesto para mí una gran luz para distinguir la diferencia entre la adoración perpetua, día y noche, y cualquier otro tipo de adoración. Si hay un acusador de los hombres que no descansa, que día y noche le señala con el dedo frente a Dios, tiene que haber un abogado que día y noche interceda por ellos y los defienda ante Dios, aunque sea uno solo. Nuestra Madre, María, sabiendo el reto de Dios en Ez 22,30 se ha construido una muralla donde cada adorador es una piedra fundamental y ha puesto en su brecha a Jesús-Eucaristía.

Estoy convencido pues que la única solución a los problemas internos y externos de la Iglesia está en la Eucaristía y más concretamente en la adoración a la misma donde, como a nuevo Moisés, los adoradores sostenemos en alto los brazos de Jesús día y noche, para que siga intercediendo por esta Tierra y esta Humanidad que Él redimió con su preciosa Sangre y así se puedan salvar del justo castigo de Dios.

Bendigamos a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, presentes en la Eucaristía, que nos llaman a este privilegio de la adoración perpetua.

Y termino con dos peticiones bíblicas:

La primera del Salmo 107, 6: “Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la Tierra tu gloria”. La segunda de Apc. 22,20: “Ven, Señor, Jesús” Amén.

[ 30-06-2011 ]

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