Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


QUINTO ANIVERSARIO DE LA ADORACIÓN PERPETUA EN RUMANIA

El 15 de septiembre del 2006, día de Nuestra Señora de los Dolores, comenzaba la Adoración Perpetua en la Iglesia Greco-Católica “Reina de la Paz y de la Unidad”, en Timisoara, Rumania.

Aquel día se inauguraba la adoración que hasta el día de hoy nunca se ha detenido. Comenzó con la Divina Liturgia, o sea la Santa Misa en el rito bizantino, seguida de procesión del Santísimo Sacramento.

Si cada capilla de adoración perpetua es un faro de luz para el mundo, si cada una representa una puerta permanentemente al misterio y el cielo en la tierra incesantemente presente, en este caso hay todavía algo más. Ese algo es la realización, por parte de Dios mismo, de la unidad de la Iglesia porque desde entonces rezan y adoran y hasta comparten anualmente peregrinaciones a Medjugorje, todos juntos, greco católicos, romano católicos y ortodoxos. Estos fieles manifiestan y testimonian la misma fe y el mismo amor por la presencia real y verdadera del Señor en la Eucaristía y por la Santísima Virgen. En cada momento de adoración silenciosa claman que la tan deseada unión de los cristianos pasa por la Eucaristía y por la Madre de Dios.

Para ver en esta adoración perpetua cómo se ha cumplido la voluntad de Dios y cómo Él ha llevado las cosas hasta el cumplimiento de la adoración perpetua es importante saber que hasta que no se había recurrido a los hermanos ortodoxos no había sido posible cubrir todas las horas. Así fue que el Señor quiso dar un gran signo. En efecto, porque para llegar a cubrir completamente todas las horas el misionero, el P. Lofeudo, después de predicar y recoger adhesiones entre católicos (romanos y de rito bizantino) con el párroco Ioan Chisarau, decidieron visitar al Metropolita Ortodoxo Nicolae para conseguir su aprobación de predicar en las iglesias ortodoxas y unirse todos en un mismo y solo proyecto que daría honor y gloria al Señor en manera permanente.

El Metropolita no sólo consintió sino que además bendijo a los dos sacerdotes y a la misma misión para todos, y “especialmente para Rumania”.

También es necesario puntualizar que nuestros hermanos ortodoxos comparten con nosotros, católicos, tanto el sacerdocio como el mismo sacramento de la Eucaristía, pero no tienen la práctica de la adoración como la tenemos nosotros, porque es extraña a su tradición. La Eucaristía la reservan para enfermos y tienen sobre ella todo tipo de reverencia y respeto pero no la exponen ni tienen momentos de adoración. Por ello, más notoria es la gracia de Dios.

El paso dado en Rumania, por la gracia de Dios e intercesión de la Virgen, donde católicos en sus dos expresiones y ortodoxos adoran sin interrupción a su mismo Señor presente en la Eucaristía, vínculo de unión, sin interrupción, constituye el evento más importante y determinante para la unión de la única Iglesia. de Cristo.

[ 05-10-2011 ]

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