Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


MONSEÑOR D. GIOVANNI D\'ERCOLE. SU CONFERENCIA SOBRE LA ADORACIÓN COMO VIDA Y EXPERIENCIA PASTORAL

Es la traducción de la conferencia completa del Obispo de L\\\'Aquila que tuvo en Roma en ocasión del primer Congreso Internacional sobre la Adoración Eucarística, Adoratio 2011, organizado por los Misioneros de la Santísima Eucaristía.

1. Una mirada a la situación actual en el mundo y el compromiso de la Iglesia en la nueva evangelización

La nuestra es una época de contrastes: hay luces y sombras en el panorama del mundo. Algunos aspectos positivos alimentan la esperanza. En la encíclica Redemptoris Missio (7 diciembre 1990) el Beato Juan Pablo II hablaba de la convergencia progresiva de los pueblos a los ideales y los valores del Evangelio. Enumeraba algunos de ellos: el rechazo de la violencia y la guerra, el respeto por el individuo y sus derechos, el deseo de libertad, la justicia y la fraternidad, la tendencia a superar el racismo, la afirmación de la dignidad y la valorización de las mujeres. Ideales que son aún profundamente sentidos. Pero sobre todo se advierte una difundida nostalgia de Absoluto, que toma el lugar de la afirmación de suficiencia ateísta de un tiempo. Se siente una necesidad de espiritualidad, aunque a menudo de manera confusa.

Si no faltan aspectos positivos, los negativos son numerosos e inquietantes: el indiferentismo, el agnosticismo, el ateísmo más práctico que teórico, el relativismo han conquistado a grandes sectores de la sociedad para los cuales la incidencia de la fe en la vida es a menudo escasa. Por varias causas estamos asistiendo a una silenciosa apostasía de muchos creyentes.

Viendo los medios de comunicación se tiene la sensación de una sociedad post-cristiana pacíficamente secularizada. No es ya noticia el abandono de la fe sino la práctica religiosa. Se está creando una cultura deletérea para la fe y la vida moral, sobre todo en los jóvenes. El relativismo ético y cultural dominante reduce y, a veces entorpece la capacidad de la razón para alcanzar la verdad.

Es honesto, sin embargo, preguntarse:

¿Por qué no se cree? ¿Por qué, después de que la educación religiosa recibida de niños, se encuentran en caminos agnósticos, ateos, indiferentes? No se es creyente porque se es bueno y ateo porque se es malo. El ataque está hoy dirigido al corazón mismo de la fe. Para el escritor ruso Fiódor Dostoievski la primera causa de la incredulidad es la ignorancia con respecto a la \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"sustancia\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" de Cristo. No se conoce a Cristo \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"en la sustancia\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\", es decir, en la profundidad: aquella en la que se manifiesta la plenitud de la humanidad y la divinidad. Dostoievski escribe: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"Mucha gente piensa que para ser cristiano es suficiente creer en la moral de Cristo. No es la moral de Cristo, ni la enseñanza de Cristo las que salvarán al mundo, sino precisamente la fe en la Palabra que se hizo carne \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"(Demonios). Muchos hoy en día parecen seguir un cristianismo sin Cristo. Se habla de los valores cristianos, independientemente de Cristo. Esto conduce a un fe cristiana de “sírvase usted mismo”, donde cada uno se siente con derecho a tomar lo que quiere y dejar lo que no le interesa (Cristo sí, pero no la Iglesia! La fe, sí, pero no toda la moral cristiana es aceptable especialmente en lo que respecta a la vida , la sexualidad, la familia, etc.).

La segunda causa de la incredulidad es la superficialidad, que es un apéndice de la ignorancia y se alimenta del diletantismo cultural. Esta superficialidad emerge en la forma de cómo se hace frente a las grandes cuestiones éticas. Sin preocuparse por investigar los problemas se procede por slogans, por aproximación cultural, dando vida a una subcultura en la que prevalece el detalle sobre lo esencial.

La tercera causa es la impureza de la mente y del corazón. El novelista ruso alude aquí a los prejuicios intelectuales, a la presunción de saber y definir todo, a la falta de luz interior causada por el pecado que impide ver y comprender. Es innegable que hoy en día, como se describe a menudo, es fuertemente atenuado, aún cuando no ha desaparecido, el sentido del pecado. Esto, sin embargo, ha producido una mayor sensación de culpa con consecuencias a veces dramáticas.

Para entender mejor el tema, es bueno precisar algunas verdades teológicas.

• La fe es un don de Dios, cuya causa se encuentra en su amor salvador. La fe, entonces no es la obra de la inteligencia y la voluntad del hombre.

• La primacía de la gracia de la fe no destruye la libertad humana. La fe siempre está suspendida a la libertad humana.

• Dos son entonces los factores que impiden el desarrollo y la vida de la fe: la oscuridad de la mente y la pesadez del corazón. La oscuridad de la mente: hoy muchos adultos, en la religión, se han quedado en el nivel elemental. Se han creado una fe propia, abrevando en fuentes contaminadas y superficiales. A menudo, la ignorancia religiosa conduce a la construcción de un dios a la propia imagen y semejanza. Pablo VI escribía: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"El drama de nuestro tiempo es la separación entre el Evangelio y la Vida.\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" San Agustín dijo: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"intellige ut credas\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\", es decir, esforzados por descubrir con el estudio profundo el valor y la fuerza de los motivos de credibilidad; ser menos dependiente de los condicionamientos sociológicos y psicológicos externos.

El segundo elemento es la pesadez de corazón, que es la inmoralidad en el sentido más amplio.

Creer no significa principalmente adherir a un conjunto de verdades, sino adhesión a Cristo, fundando la vida sobre él. La fe es una relación personal entre Cristo y el hombre; relación libre, amorosa y filial. El pecado interrumpe esta relación. El pecado \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"perturba, cierra y enceguece el ojo del corazón con el que vemos a Dios\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" (San Agustín). Por lo tanto, es necesario mantener sano el ojo de los que lo alteran: la codicia, la avaricia y la concupiscencia.

• En nuestra sociedad, impregnada de erotismo, permisividad y libertaria, ávida de poder y tener, no hay lugar para la fe, ya que ella florece en la humildad de corazón y en la apertura del alma hacia la gracia. Se ha perdido el sentido del pecado, se exalta la transgresión, el pecado se niega, se olvida la oración. En una tal cultura Dios es un extraño, un incómodo que hay que eliminar. Sin embargo, \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"la conciencia sin Dios es espantosa, puede perderse hasta cometer las cosas más inmorales\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\". \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"En Occidente - observa Dostoievski- han perdido a Cristo ... y por esto Occidente cae, exclusivamente por esto.\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"

No querría parecer pesimista. Si bien es cierto que el ateísmo y la descristianización se presentan como fenómenos masivos y arrogantes, también es cierto que el sentimiento religioso y la nostalgia del evangelio vuelven a florecer en los ánimos.

No podría ser de otra manera, porque el ateísmo es anti-humanismo. Dios nos es necesario como el aire. No podemos vivir mucho y con dignidad y sin Él.

Podernos inclinarnos ante Dios junto a Cristo es la necesidad más profunda del hombre y también su mayor fortuna. Han caído los ídolos ante los cuales se inclinó la humanidad del siglo XX. Si aún se los adora es por ceguera, inercia y cobardía. Ellos han dejado senderos que conducen al vacío, a la soledad y a la desesperación. Pero ¿se puede vivir de desesperación? Dostoievski escribió: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"O la fe o arder!\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\". He aquí, pues, nuevos retos y posibilidades para la evangelización, una pastoral que pueda acoger las exigencias de la post-modernidad. Es un compromiso que a todos nos involucra, compromiso arduo y emocionante. Arduo porque la barrera del laicismo y del indiferentismo es maciza; emocionante porque hoy la \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"tentación de Dios\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\", que es el anhelo por la verdad y la paz, es muy sentido a nivel universal. La misión de la Iglesia es hacer sentir al hombre que a menudo se ha perdido a sí mismo, la presencia consoladora y resolutoria de Dios, que en Cristo Jesús se entregó por completo a los hombres. Pero ¿qué hacer?

2. Dios está presente entre nosotros en el misterio eucarístico

Hay una verdad que hoy es proclamado con fuerza: Dios no se ha eclipsado! Está presente en la Eucaristía. Y la Iglesia tiene la gran misión para proteger, defender y la adora. Tiene la tarea de darle al mundo como la única salvación de la humanidad.

Hay una coincidencia histórica que me gustaría comentar aquí. Al final de su pontificado, el beato Juan Pablo II quiso celebrar el Año de la Eucaristía y su sucesor, Benedicto XVI abrió su pontificado con el Sínodo de los Obispos, cuyo tema fue: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y la misión de la Iglesia \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\". La Eucaristía y la Iglesia: la Iglesia está en camino: y vuelve a empezar continuamente de la Eucaristía.

No voy a detenerme aquí en los aspectos de la teología, el misterio bíblico y litúrgico de la Eucaristía. Sólo quiero hacer algo de poca consideración, responder a algunas preguntas que se plantean y que está vinculado a nuestra existencia y la historia del mundo.

¿Por qué la Eucaristía es el acto central de transformación que puede renovar el mundo? Porque –responde Benedicto XVI-aquí la violencia se transforma en amor, la muerte en vida. Es como una \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"fisión nuclear\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" en el corazón mismo del ser, es la victoria del amor sobre el odio, sobre la muerte. En la Eucaristía se encuentra el secreto de la renovación del universo: es la explosión del Bien que vence al mal, y que desencadena las transformaciones que cambian el mundo. Cristo ha redimido el mundo: con su muerte y resurrección fue el hecho esencial, ahora nos toca a nosotros entrar en esta dinámica accediendo a su misterio de salvación y nutriéndonos de su Cuerpo y de su Sangre.

En la Eucaristía, en el Pan y en el Vino, Cristo nos ha dejado su pasión, su ofrenda, su vida que es su amor más allá de toda medida. Al acceder a la Eucaristía, nos convertimos en un pueblo por cuyas venas circula el amor de Dios. ¡Debemos dejar que la Eucaristía transforme nuestra vida!

Benedicto XVI hace notar que: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"en muchas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo está bien, incluso sin él, pero al mismo tiempo, hay un sentimiento de frustración e insatisfacción con todo y todos. Dan ganas de exclamar: “¡No es posible que esta sea la vida!\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" La pregunta es: ¿cómo evangelizar nuestra sociedad sorda y aparentemente vacunada contra el Evangelio?

Incluso la religión se convierte casi en un producto de consumo. Es necesario descubrir la estrella que indica el camino y la única estrella que nos lleva a la verdad y la vida es Jesucristo: Camino, Verdad y Vida.

Debemos, entonces, recomenzar desde la Eucaristía.

3. Adoración Eucarística: experiencias personales

Si queremos llevar a los hombres y mujeres del siglo XXI a la fe en Jesucristo, debemos recuperar la capacidad de adorar a Cristo en el Santísimo Sacramento. Este es uno de los puntos firmes de la enseñanza de Benedicto XVI.

Se habla mucho hoy de la nueva evangelización, pero nada se puede hacer de válido y efectivo sino se pone al centro de todo Cristo, realmente presente en la Eucaristía.

Tengo en la mente y recuerdo con particular emoción el Día Mundial de la Juventud celebrada en Colonia, sólo unos pocos meses después de la elección del cardenal Ratzinger como Sumo Pontífice y luego en Sydney, Australia. La Misa de la vigilia fue una fuerte experiencia de oración en silencio en la noche. Miles y miles de jóvenes de todo el mundo se reunieron en torno al Sucesor de Pedro en la adoración de Cristo, realmente presente en el Sacramento de la Eucaristía.

En esas noches, puedo testificar que hubo muchas conversiones. Jóvenes que habían dio por curiosidad, han encontrado una luz que iluminaba sus vidas. Chicos y chicas que, en la presencia de Cristo, han mejor percibido su vocación. Y han elegido seguirlo en el sacerdocio y en la vida consagrada. Cuando se escucha a Jesús, creando las condiciones para abrir los corazones a la gracia divina, verdaderos milagros acontecen y se abre el corazón a la potencia del Espíritu Santo.

Retrocediendo en el tiempo, me acuerdo de mi experiencia como joven misionero en Costa de Marfil y de cómo la Eucaristía ha sido el secreto de la renovación espiritual y pastoral de la parroquia.

También recuerdo mi visita a Corea en 1994 y los primeros contactos con la Adoración Perpetua, y el testimonio de una Arquidiócesis grande en el Sur. La adoración de la Eucaristía era el secreto de una vasta renovación espiritual, pastoral y las vocaciones de la Diócesis. Pienso en las misiones llevadas a cabo por los jóvenes de “Jeunesse et lumière”, los “Centinelas de la mañana”, los de “Luces en la noche” con la adoración eucarística durante noches enteras. ¡Cuántos chicos abordados en la playa o en las calles fueron llevados a los pies de Jesús en la Eucaristía! Y ¡qué decir luego de la adoración perpetua! Donde comienza la adoración perpetua reflorece la parroquia. Se necesita al principio un poco de coraje, pero luego todo se va haciendo. El Señor obra, convierte los corazones y cambiar el rostro de la comunidad parroquial. ¡Hay que probar para creer! Se experimenta cuán cierto es que la Eucaristía hace a los cristianos, y los cristianos a la Eucaristía, la Eucaristía constituye la Iglesia. Es también cada vez más importante educar a la gente a vivir el misterio de la Eucaristía con la participación en las celebraciones litúrgicas y a prolongar en sus vidas la Misa celebrada con devoción y fe. He aquí los santos: aquellos que siguen viviendo la Misa durante toda la jornada.

Hoy, sin embargo, muchas veces nuestra fe eucarística está enferma: las iglesias desiertas, la Eucaristía descuidada, Misas distraídas, telarañas en los sagrarios, falta de respeto por la presencia de Cristo y hasta profanaciones. Sin embargo, la Eucaristía es el acto más sublime de ternura de Jesús para con nosotros, es un don inverosímil. ¿Qué más podía hacer Jesús después de su muerte? Santo Tomás dice: \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"La Eucaristía es la mayor de todas las maravillas obradas por Cristo, el maravilloso documento de su inmenso amor por la humanidad\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\". La adoración perpetua ayuda en esto.

Es necesario recuperar la \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"sensibilidad de la Eucaristía\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" para entender, apreciar y responder al don de Cristo. ¿Cómo hacerlo?

En primer lugar urge pasar de la Eucaristía objeto a la Eucaristía persona (la Eucaristía no es una cosa santísima sino una Persona)

En segundo lugar, hay que pasar del formalismo eucarístico a la relación viva.

En tercero, es necesario actualizar nuestra formación y conocimiento sobre la Eucaristía a través de textos bíblicos, de teología, de espiritualidad, vidas de santos.

Es importante tener una renovada catequesis que ayude a comprender el significado de los varios términos: Misa, Cena del Señor, Santa Eucaristía, sacrificio eucarístico, adoración eucarística.

Finalmente, será necesario tomar algunas decisiones prácticas: jamás la Eucaristía sin preparación (hay que al menos haber leído la Palabra de Dios), jamás ir con las manos vacías (fijar un punto concreto de conversión, llevar las grandes necesidades de la Iglesia y del mundo), planear la jornada con “paradas eucarísticas” que son breves visitas a iglesias y capillas o bien reclamos de la mente y del corazón a Cristo eucarístico. Aquí, justamente en este contexto, la Adoración Eucarística Perpetua asume toda su riqueza espiritual y su valor. Al respecto se podrían agregar muchas otras reflexiones, pero pienso que en este congreso tendrán la oportunidad de escuchar testimonios de gran interés.

4. María, mujer eucarística. Modelo y Maestra

Jesús reclama a María; la Eucaristía reclama a María. Debemos ponernos en la escuela de María, Mujer eucarística. Juan Pablo II incluyó en los misterios del Rosario la institución de la Eucaristía. María nos guía hacia este Sumo Sacramento. María está presente en el Cenáculo y está presente en las primeras celebraciones eucarísticas de la comunidad cristiana.

• María con toda su vida es modelo de fe eucarística. Existe una gran analogía entre su “fiat” y el “amén” que decimos cuando recibimos la Eucaristía.

• María es modelo de adoración que si hace misión. En la Eucaristía, Dios está dentro de nosotros y nosotros en Él. La dinámica nos penetra y quiere desde nosotros propagarse hasta extenderse a todo el mundo para que su amor transforme al mundo. El término adoración deriva del griego proskinesis, es decir sometimiento, abandono en Dios, norma para seguir; y del latín ad-oratio, beso, sumisión que se vuelve amor, liberados de nuestra voluntad para ser totalmente guiados por el amor de Cristo.

• María es el primer sagrario de la historia. Visita Elizabeth. Si la Eucaristía se vuelve el centro de nuestra vida entramos en el proceso de transformación que el Señor tiene en miras. Quien descubre a Jesús debe llevar a otros hasta Él. La alegría no puede encerrarse en nosotros mismos. Si participamos del mismo pan somos una sola cosa entre nosotros y esto debe manifestarse en la vida: capacidad de perdón, disponibilidad a la acogida y al compartir, compromiso para los otros, servicio a los demás.

• María es el modelo que hizo su dimensión sacrificial de la Eucaristía. Participa a los sufrimientos de Cristo.

• María “don” eucarístico. En las palabras de Jesús: “haced esto en memoria mía” está presente todo lo que Cristo hizo; también el don de María, como Madre. Celebrar la Eucaristía es tomar a María con nosotros y conformarnos a Cristo, desdándonos modelar por María. Afirma Juan Pablo II: “Si la Iglesia y la Eucaristía son un binomio inescindible, del mismo modo sucede con el binomio María y Eucaristía.” La Eucaristía nos ha sido dada para que nuestra vida, como aquella de María sea toda un magnificat”

5. Conclusión

Me gustaría cerrar esta ponencia con una consideración del Beato JuanXXIII. “Enseñar la Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio al pueblo--- e hacerles familiares al libro sacro, es como el alfa de la actividad de un obispo y de sus sacerdotes. La omega –si me concedéis esta imagen del Apocalipsis- está representado por el cáliz bendito de nuestro altar cotidiano. Las dos realidades están unidas en la práctica: la Palabra de Jesús y la Sangre de Jesús”. La Biblia y la Eucaristía están unidas en la práctica de la Adoración Perpetua. Por esto, la difusión de la práctica de la Adoración Perpetua se vuelve escuela permanente de escucha y de oración, de vida cristiana y de acción pastoral.

[ 14-08-2012 ]

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