Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


ALCALÁ DE HENARES. UNA DIÓCESIS CON SU OBISPO ARRODILLADOS SÓLO ANTE DIOS. INAUGURACIÓN DE LA CAPILLA DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA

A continuación dos artículos sobre la homilía pronunciado por Mons. Juan Antonio Reig Pla:

Alcalá de Henares/ESPAÑA.- «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? (...) Pues yo estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Rm 8, 31-32.38-39)



Wed, 14 Nov 2012 17:02:00

El pasado domingo, 11 de noviembre, comenzó la Adoración Eucarística Perpetua en la diócesis de Alcalá de Henares. La Santa Misa, iniciada a las 18:00 horas en la Catedral-Magistral, fue presidida por el Sr. Obispo, Mons. Juan Antonio Reig Pla, y a continuación se celebró la solemne procesión eucarística, que culminó con la reserva del Santísimo Sacramento en la Capilla de las Santas Formas (callejón de las Santas Formas s/n) de la Parroquia de Santa María la Mayor. 

Durante su homilía, Mons. Reig Pla señaló a los fieles que abarrotaban las tres naves del templo que inaugurar la Adoración Perpetua es “la alegría más grande que me habéis podido dar: ¡Es el sueño de vuestro Obispo desde que vine a Alcalá de Henares!”. D. Juan Antonio indicó que “esto supone un salto cualitativo en nuestra diócesis. Querer plantar el Árbol de la Vida en la Capilla de las Santas Formas es afirmar, de modo icónico, la soberanía de Dios: Él es el verdadero Rey de nuestros corazones y de nuestras almas. Y nosotros, siguiendo la virtud de la Religión, queremos adorarle: ‘Adorarás al Señor, tu Dios’. No queremos adorar a otros ídolos ni doblegarnos a otras instancias, sólo ante el Señor. Por eso es el salto que necesitaba nuestra Diócesis para que cayéramos en la cuenta de que la cumbre del espíritu es la adoración, de la cual emana, como un torrente, la auténtica sabiduría y la verdadera libertad”. 

El Obispo explicó que si nos olvidamos de Dios, preocupados por nosotros mismos, entonces \"no sólo perdemos libertad sino que nos perdemos nosotros mismos”. Subrayó la necesidad de poner a Dios por delante de todo, no anteponer nada a Cristo. Recordó el magisterio del Santo Padre Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia 2005 sobre la adoración eucarística: “Es el consentimiento ante Dios –por eso nos ponemos de rodillas–, ante la presencia del Altísimo en el Santísimo Sacramento. Justo lo contrario de lo que pasó ante el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Los primeros padres quisieron ponerse frente a Dios afirmándose en su autonomía radical: por eso entró la muerte y conocieron el sufrimiento”. 

Mons. Reig recalcó con insistencia que el corazón del ser humano no puede vivir sin el Cielo. “Quien no lo tiene, va mendigando por todas partes: bienes temporales, afectos de personas, e incluso por caminos prohibidos para el que busca vivir en la verdad y el bien”. Por el contrario, someterse a la soberanía de Dios, alimentándose constantemente de la Eucaristía, supone alcanzar la libertad y la vida eterna. 

Antes de terminar la ceremonia, el Sr. Obispo firmó en el libro de los adoradores (ya son más de 600 los voluntarios organizados por turnos para acompañar a Jesucristo en la Eucaristía). A continuación, la solemne procesión de la custodia con las veinticuatro hostias consagradas –en recuerdo de las Santas Formas Incorruptas perdidas durante la Guerra Civil–, partió de la Catedral-Magistral rumbo a la parroquia de Santa María la Mayor. 

Las oraciones y los cánticos eucarísticos se intercalaron en el trayecto que, desde la plaza de los Santos Niños, pasando por la calle Escritorios, calle Santa Úrsula, Plaza de Cervantes y calle Libreros, llegó hasta la Capilla de las Santas Formas. Allí, tras un momento de adoración, el Sr. Obispo bendijo a los fieles con el Santísimo Sacramento del Altar y colocó solemnemente la custodia en el altar de la Capilla de las Santas Formas. 

Por otra parte, ayer 13 de noviembre de 2012, a las 17:30 horas, Mons. Juan Antonio Reig inauguró oficialmente las instalaciones del nuevo del Proyecto de Atención a personas sin hogar «San Diego de Alcalá», promovido por Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares a instancia del Obispo Complutense.

DE MCS OBISPADO DE ALCALÁ DE HENARES

El pasado domingo, 11 de noviembre, comenzó la Adoración Eucarística Perpetua en la diócesis de Alcalá de Henares. La Santa Misa en la Catedral-Magistral fue presidida por el Sr. Obispo, Mons. Juan Antonio Reig Pla, y a continuación se celebró la solemne procesión eucarística, que culminó con la reserva del Santísimo Sacramento en la Capilla de las Santas Formas (callejón de las Santas Formas s/n).

Durante su homilía, Mons. Reig Pla señaló a los fieles que abarrotaban las tres naves del templo que inaugurar la Adoración Perpetua es “la alegría más grande que me habéis podido dar: ¡Es el sueño de vuestro Obispo desde que vine a Alcalá de Henares!”. D. Juan Antonio indicó que “esto supone un salto cualitativo en nuestra diócesis. Querer plantar el Árbol de la Vida en la Capilla de las Santas Formas es afirmar, de modo icónico, la soberanía de Dios: Él es el verdadero Rey de nuestros corazones y de nuestras almas. Y nosotros, siguiendo la virtud de la Religión, queremos adorarle: ‘Adorarás al Señor, tu Dios’. No queremos adorar a otros ídolos ni doblegarnos a otras instancias, sólo ante el Señor. Por eso es el salto que necesitaba nuestra diócesis para que cayéramos en la cuenta de que la cumbre del espíritu es la adoración, de la cual emana, como un torrente, la auténtica sabiduría y la verdadera libertad”.

El Obispo explicó que si nos olvidamos de Dios, preocupados por nosotros mismos, entonces \"no sólo perdemos libertad sino que nos perdemos nosotros mismos”. Subrayó la necesidad de poner a Dios por delante de todo, no anteponer nada a Cristo. Recordó el magisterio del Santo Padre Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia 2005 sobre la adoración eucarística: “Es el consentimiento ante Dios –por eso nos ponemos de rodillas–, ante la presencia del Altísimo en el Santísimo Sacramento. Justo lo contrario de lo que pasó ante el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Los primeros padres quisieron ponerse frente a Dios afirmándose en su autonomía radical: por eso entró la muerte y conocieron el sufrimiento”.

Mons. Reig recalcó con insistencia que el corazón del ser humano no puede vivir sin el Cielo. “Quien no lo tiene, va mendigando por todas partes: bienes temporales, afectos de personas, e incluso por caminos prohibidos para el que busca vivir en la verdad y el bien”. Por el contrario, someterse a la soberanía de Dios, alimentándose constantemente de la Eucaristía, supone alcanzar la libertad y la vida eterna.

Antes de terminar la ceremonia, el Sr. Obispo firmó en el libro de los adoradores (ya son más de 600 los voluntarios organizados por turnos para acompañar a Jesucristo en la Eucaristía). A continuación, la solemne procesión de la custodia con las veinticuatro hostias consagradas –en recuerdo de las Santas Formas Incorruptas perdidas durante la Guerra Civil–, partió de la Catedral rumbo a la parroquia de Santa María la Mayor.

Las oraciones y los cánticos eucarísticos se intercalaron en el trayecto que, desde la plaza de los Santos Niños, pasando por la calle Escritorios, c/ Santa Úrsula, Plaza de Cervantes y calle Libreros, llegó hasta la Capilla de las Santas Formas. Allí, tras un momento de adoración, el Sr. Obispo bendijo a los fieles con el Santísimo y colocó solemnemente la custodia en el altar de la Capilla.

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Miguel Ángel López Roldán

[ 19-11-2012 ]

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