Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


IV ENCUENTRO DE LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA DE ESPAÑA

La Adoración Eucarística Perpetua de España tuvo su cuarto encuentro los días 7, 8 y 9 de diciembre. Se reunieron en torno a la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María en un retiro en el Cristo de El Pardo, Madrid.

Participaron la mayoría de las capillas de Adoración Perpetua con sus delegaciones. Intervinieron como expositores invitados el Sr. Obispo de Alcalá de Henares Mons. D. Juan Antonio Reig Pla y el Padre D. Luis María Mendizábal sj.

El P. Mendizábal recordó la Encíclica del Papa Pablo VI “Mysterium fidei” en la que recorre el misterio de la Eucaristía y también su afirmación que en la Eucaristía, Jesucristo no está pasivo recibiendo el obsequio de sus fieles sino que está vivo y actúa. Por eso su Presencia es transformante. Instó, el P. Mendizábal a cultivar la calidad de la adoración y a hacer que la adoración repercuta en la vida diaria. Debemos vivir, dijo, “eucaristizados”, dados a los otros, dando la vida por los otros. La vida humana –dijo- está regida por el egoísmo. Cristo funda el Reino del amor. Recordó al Cardenal vietnamita Van Thuan cuando dijo: “La Revolución del amor tiene que empezar por la Eucaristía”.

En su disertación Mons. Reig Pla partió de la sociedad actual que se ha olvidado, ignora y se rebela a Dios considerándolo un rival porque impide al hombre vivir plenamente su libertad. Y así se ha establecido una autonomía radical en la cual no hay lugar tampoco para la verdad. La libertad sin la verdad que la gobierne va a la deriva. Si la libertad es sin la verdad, ¿hacia dónde orientamos nuestros pasos?, se preguntó. En la sociedad se ha implantado un pensamiento único donde la verdad es relativa a cada situación e individuo, donde el hombre rechaza depender de la sabiduría amorosa de Dios. Por haber desenganchado la libertad de la verdad, siguió diciendo, la voluntad queda gobernada y a merced de los instintos, las sensaciones, las emociones y eso conduce la vida al nihilismo. No hay nada, no hay trascendencia. Y esa sociedad nihilista ha producido el apagón moral. Y entonces se llama mal al bien y bien al mal. Esa autonomía radical, ese no querer depender de Dios, ese dictar el hombre sus propias leyes es la caída del pecado original. “Seréis como Dios”. Llegamos a lo que llegamos y no tenemos solución. La solución no viene de nosotros. ¿Quién nos sacará de esta situación? Necesitamos al Salvador. La salvación, la que sana al hombre en su integridad, es Jesucristo. Jesucristo en su presencia singular en la Eucaristía, celebrada y adorada. Al hombre que come del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, que coge el fruto prohibido y se pone en el lugar de Dios, le viene ofrecido el Árbol de la Vida, Jesucristo, el Santísimo Sacramento. Nuestro mal, el mal de nuestra rebeldía, se cura de rodillas ante Dios, dejándonos abrazar por su amor, dependiendo de su sabiduría amorosa que nos hace entrar en el cielo. ¿Quién curará nuestra cultura de desarraigada autonomía y rebeldía frente a Dios? La Adoración Perpetua, respondía. La Adoración Perpetua está plantada en la Nueva Evangelización.

Reafirmando lo dicho, Mons. Reig Pla, recuerda que hemos sido creados por Dios para la adoración. La adoración es la cúspide del espíritu humano.

“La adoración no es una restauración de algo que la Iglesia postconciliar había perdido. Nada de eso. Eucaristía celebrada-Eucaristía adorada, es la cumbre a donde Dios te quiere conducir”.

(Próximamente daremos las versiones completas del P. Mendizábal, de Mons. Reig Pla y también del P. Lofeudo)

El programa de esas jornadas, el IV Encuentro de la Adoración Eucarística Perpetua de España, se completó con reuniones en grupos de trabajo de intercambio de iniciativas y soluciones a problemas comunes y en intensos momentos eucarísticos en la celebraciones de las Misas y en las adoraciones al Santísimo.

Foto de grupo de participantes con Mons Reig Pla

[ 15-12-2012 ]

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