Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


LA CAPILLA DE LA ADORACI√ďN PERPETUA ES EL CORAZ√ďN DE LA DI√ďCESIS, dijo el Obispo de San Sebasti√°n Mons. Munilla en la Misa del primer aniversario de la Adoraci√≥n Perpetua.

NO S√ďLO LA IGLESIA HACE LA EUCARIST√ćA SINO QUE TAMBI√ČN LA EUCARIST√ćA HACE LA IGLESIA Y CREEMOS QUE CELEBR√ĀNDOLA BIEN, ALIMENT√ĀNDONOS DE ELLA, ADOR√Ā¬ĀNDOLA ESTAMOS CONSTRUYENDO LA IGLESIA, ESTAMOS SENTANDO LAS BASES DE NUESTRO PLAN PASTORAL: "DEJARNOS CONDUCIR POR √ČL"¬Ě.

A continuación la homilía completa:

Queridos hermanos:

Renuevo -repito- este esp√≠ritu de gozo y de acci√≥n de gracias con el que hoy estamos aqu√≠. "El Se√Īor ha estado grande con nosotros" y creo que es propio que hoy se lo digamos y que le expresemos que tenemos conciencia de que este a√Īo ha sido muy importante para la Di√≥cesis.

Inici√°bamos hace un a√Īo, pr√°cticamente, un plan pastoral, que se suele preparar para la Di√≥cesis en cinco a√Īos, aunque despu√©s se va anualmente concretando. Y dec√≠amos, y le pon√≠amos como t√≠tulo "Dejarnos conducir por √Čl" y, precisamente, el t√≠tulo que le pusimos a ese plan pastoral -"Dejarnos conducir por √Čl"- no fuimos originales a la hora de buscar esa palabra, sino que la tomamos de una palabra que pronunci√≥ Benedicto XVI en el inicio de su pontificado. Y ahora, el t√≠tulo del plan pastoral de la Di√≥cesis, despu√©s de este aut√©ntico testimonio que nos ha dado el Papa de despojamiento, pues, todav√≠a, el t√≠tulo del plan pastoral, adquiere mayor relevancia, porque lo hemos aprendido de √©l, que nos est√° dando una gran lecci√≥n.

√Čl dec√≠a -el Santo Padre-, "me gustar√≠a que mi plan pastoral consistiese en no tener planes personales. Me gustar√≠a que mi plan pastoral fuese que se haga la voluntad de Jesucristo. Me gustar√≠a tener no demasiados planes", porque a veces, en la Iglesia, tambi√©n puede ocurrir que pensamos las cosas humanamente y nos falta confiar en la Providencia.

Entonces, el Santo Padre, en el inicio de su pontificado dijo esas palabras, que entonces pudieron ser, quiz√°s, bueno, pues no voy a decir "ignoradas", pero que no dieron mucho de qu√© hablar, pero el Papa sab√≠a lo que dec√≠a. El Papa dec√≠a: "no vamos a hacer planes de hablar mucho, de planificar mucho, de organizar muchas cosas, lo importante es ponernos delante de Dios y dejar que √Čl nos gu√≠e". Tiene su importancia.

Si me permit√≠s la an√©cdota, recuerdo que en el Seminario, ten√≠amos un director espiritual que nos insist√≠a mucho en esto y nos dec√≠a la importancia de poner a Cristo en el centro de nuestra vida, la importancia de la adoraci√≥n eucar√≠stica, y -con un poco de iron√≠a pero con mucha verdad- nos dec√≠a: "tened en cuenta que a los curas que no rezan, Dios les castiga con reuniones", y ten√≠a guasa la cosa ¬Ņeh?... Pero algo as√≠ quer√≠a decir Benedicto XVI con ese t√≠tulo. Es decir, "yo quiero dejarme conducir por √Čl", a ver, no quiero hacer una elucubraci√≥n humana de por d√≥nde vayan a ir las cosas, "quiero poner a Jesucristo en el centro de mi vida y que √Čl nos gu√≠e", dejarnos conducir por √Čl. El Se√Īor es plenamente real, no es una idea, no es un pensamiento, es una persona viva, resucitada; entonces √Čl nos marca el camino, √Čl nos dir√°, pero para eso, l√≥gicamente, hay que escucharle y hay que ponerle en medio.

Luego, cuando comenz√≥ el plan pastoral, el hecho de que se abriese esta capilla de la adoraci√≥n perpetua, no fue solo un signo, algo significativo, no. Es algo real. Es decir, es un signo que nos hace presente a Jesucristo en medio de la Di√≥cesis, en el coraz√≥n de la Di√≥cesis. Y si record√°is, yo me atrev√≠ a hacer esa afirmaci√≥n en alguna carta p√ļblica, de que este lugar -San Mart√≠n- estaba llamado a ser el coraz√≥n de la Di√≥cesis, desde el cual se orase intensamente por todos sus planes pastorales, se orase intensamente por todos los sacerdotes, agentes de pastoral, por todos los padres de familia, por todos los religiosos, por toda la escuela cat√≥lica, por todos los misioneros, etc. El coraz√≥n de la Di√≥cesis. Y hoy lo quiero renovar, lo quiero subrayar, porque cada vez que venimos aqu√≠, tenemos d√≠as m√°s inspirados, d√≠as menos inspirados, pues porque es as√≠ la condici√≥n humana, pero por encima, muy por encima, de nuestra percepci√≥n de que la oraci√≥n hoy me ha salido mejor o me ha salido peor o... muy por encima de la percepci√≥n subjetiva, cuando estemos aqu√≠ presentes, acord√©monos del Mois√©s orante, que con los brazos en cruz oraba por Israel, y mientras √©l estaba orando con los brazos extendidos Israel ganaba la batalla. Acordaros de esa imagen, porque eso sois vosotros que, estando aqu√≠, con los brazos en cruz delante del Se√Īor, postrados ante √Čl en adoraci√≥n eucar√≠stica, intercedemos ante el Cristo glorioso para que la evangelizaci√≥n de la Iglesia se abra paso en medio de un ambiente complicado -bien complicado- y seamos capaces de llevar adelante este gran reto de la nueva evangelizaci√≥n. Bendito sea Dios, pues, por ello, dejarnos conducir por √Čl, dejarnos guiar por √Čl, esa es nuestra meta.

Bien. Al mismo tiempo quiero iniciar también con esta homilía -con lo que voy a exponeros ahora- unas charlas formativas que nos quieren ofrecer desde AdOra, desde la dirección de AdOra, diciendo, bueno, pues hemos hecho el I Aniversario y ofrezcamos también algunas charlas formativas eucarísticas. Algunos de vosotros tenéis medios de formación mejor estructurados, otros no los tenéis tanto. AdOra, obviamente, no va a suplir todos los medios de formación de cada uno, pero alguno, quizás, subsidiariamente, pues pueda aprovecharse más de los medios de formación que AdOra pueda ofreceros. Otros, quizás, pues no los necesitáis tanto porque ya tenéis vuestros medios de formación.

A mí me han pedido que, con motivo de esta Eucaristía, diga unas palabras que introduzcan estas charlas formativas y, en concreto, me han pedido que siguiendo la estructura del Catecismo os hable de "La Eucaristía, como fuente y cumbre de la vida eclesial". Es decir, la relación entre la Eucaristía y la vida eclesial.

Dice el Catecismo en el n√ļmero 1324:

La Eucaristía es "fuente y cima de toda la vida cristiana". "Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua".

Y contin√ļa el siguiente punto:

"La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios, por las que la Iglesia es ella misma [...]. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre"

Pues, bien, unas palabras de comentario a este respecto. San Agust√≠n dec√≠a -una expresi√≥n que se ha hecho muy famosa, muy popular, en la teolog√≠a de la Iglesia-: "la Iglesia hace la Eucarist√≠a, pero la Eucarist√≠a hace a la Iglesia", las dos cosas. No solo la Iglesia hace la Eucarist√≠a; la Eucarist√≠a hace a la Iglesia. Es decir, en este Sacramento se realiza, se visualiza, se acrecienta, se fortalece lo que es el ser de la Iglesia, la com√ļn uni√≥n en torno a Jesucristo. Fijaros en la palabra "comuni√≥n", la com√ļn-uni√≥n entorno al mismo Jesucristo. Por eso, para poder acceder al sacramento de la comuni√≥n se nos pide estar en paz con Dios, estar en plena adhesi√≥n a la fe de la Iglesia. O sea, primero estar en gracia de Dios. Segundo estar en plena comuni√≥n con la fe de la Iglesia, es decir, pues alguien que no tuviese esa plena comuni√≥n con la fe de la Iglesia, pues, por ejemplo, nuestros hermanos protestantes, etc., no es adecuado que participen de la comuni√≥n eucar√≠stica sin participar de la comuni√≥n en la fe. Tambi√©n se dice, se pide, que estemos en comuni√≥n entre nosotros: si cuando te acercas al altar te acuerdas que tienes algo contra alguien, deja tu ofrenda, vete, reconc√≠liate primero, y luego ya volver√°s.

Se pide tambi√©n que, esta comuni√≥n con Cristo, sea una comuni√≥n con los pobres, porque de lo contrario, si t√ļ te acercas a Cristo en la Eucarist√≠a, pero desprecias a Cristo en los pobres, falseas la comuni√≥n. Es decir, que es un sacramento de comuni√≥n, vivir en gracia de Dios, en la comuni√≥n con el Magisterio de la Iglesia, sin enemistades entre nosotros, descubriendo a Cristo entre los pobres, viviendo mi tarea, mi env√≠o, el env√≠o que la Iglesia me ha hecho en el seno de la familia, como casado, como padre de familia... Es el sacramento de la comuni√≥n, fortalece la comuni√≥n y exige la comuni√≥n para poder celebrarlo, para que sea verdadero, para que no sea falso, para que no sea una profanaci√≥n lo que hacemos. Es la com√ļn uni√≥n con Jesucristo.

La Iglesia, en el Concilio Vaticano II, se definió así misma como "sacramento de comunión". La Iglesia como sacramento de comunión. Es decir, como el instrumento y el signo del que Dios se ha servido para que todos seamos una sola familia. El mundo está llamado a ser una sola familia, y, para ello, la Iglesia es -digamos- el signo del que Dios se ha servido para que el mundo, cada vez, sea más Iglesia, o sea, más familia. Sacramento de unidad, podríamos insistir en ello.

También en segundo lugar -fijaros- este es un sacramento muy ligado a la Iglesia por otra razón, porque es curioso que la institución de la Eucaristía coincide con la institución del sacerdocio. El Jueves Santo, Cristo instituyó al mismo tiempo dos sacramentos: el de la Eucaristía y el del sacerdocio. Son dos sacramentos que están íntimamente entrelazados.

El sacerdote es para poder entregar a Cristo como Pan Vivo para la vida del mundo; la raz√≥n de ser del sacerdote es traer a Cristo al mundo, en la predicaci√≥n de la Palabra y en el Pan Eucar√≠stico. El sacerdocio es una especie de continuaci√≥n de ese misterio de la Encarnaci√≥n. Encarnar, dec√≠a San Juan de √Āvila -que ha sido recientemente designado doctor de la Iglesia- que entre la vocaci√≥n que Dios le dio Mar√≠a y la vocaci√≥n que Dios le dio al sacerdote, hay una gran relaci√≥n. La vocaci√≥n sacerdotal est√° muy estrechamente ligada a la vocaci√≥n mariana de traer a Cristo al mundo. Dice √©l que cuando el sacerdote coge en sus manos el Pan y el Vino y realiza la consagraci√≥n est√° como perpetuando el momento de la Encarnaci√≥n, que tuvo lugar en las entra√Īas de la Virgen Mar√≠a.

Por eso tambi√©n √©ste es un sacramento Eclesial, porque fijaros que la estructura apost√≥lica de la Iglesia -la estructura apost√≥lica, que est√° formada por los ap√≥stoles y sus sucesores, los obispos, los presb√≠teros, sus colaboradores-, la raz√≥n de ser que tiene la estructura jer√°rquica y apost√≥lica de la Iglesia es la Eucarist√≠a. Sin eso, el resto de las cosas que hacemos, son como una campana que suena y que no transmite ning√ļn mensaje.

Hay un detalle que recuerdo que, nuestra formaci√≥n lit√ļrgica en la asignatura de la Eucarist√≠a, que se cursa en los √ļltimos a√Īos de la carrera de Teolog√≠a, pues nos la explicaban y a m√≠ me resultaba especialmente impactante, y es que el momento final de la Eucarist√≠a se hace la "Fractio Panis", el sacerdote parte el Pan y se hace lo que se llama "la comiscio", es decir, coge un peque√Īo pedazo de ese Pan Eucar√≠stico y lo mezcla con la Sangre del Se√Īor, se parte el Pan y un peque√Īo pedazo eucar√≠stico se derrama en el C√°liz. Un signo que la propia Iglesia lo realiza porque ancestralmente, desde el principio, se hizo as√≠. Los liturgistas discuten entre ellos en cu√°l pudo ser el inicio hist√≥rico de ese signo, porque, claro, a veces la liturgia es tan -digamos- milenaria, que hemos transmitido unos signos, y no siempre tenemos plena documentaci√≥n de d√≥nde viene este signo o el otro. Y fijaros que, mayoritariamente, los liturgistas se decantan por la siguiente explicaci√≥n: en la primitiva comunidad cristiana de los ap√≥stoles, para subrayar, para manifestar, que la Eucarist√≠a es una -es una sola Eucarist√≠a-, porque es Cristo el que entreg√≥ su vida por nosotros en el Calvario, y es el Cristo glorioso el que ahora ofrece su vida al Padre, luego es una sola Eucarist√≠a, aunque despu√©s las multipliquemos en esta Parroquia y en la otra y... Aunque despu√©s nos parezca que esta Eucarist√≠a es de esta Parroquia, la otra es de la otra Parroquia, esta Eucarist√≠a la he encargado yo..., hemos encargado la familia una Eucarist√≠a, o lo que fuere, aunque nos parezca eso, la Eucarist√≠a es una. Y tal es as√≠ que, en la primitiva Iglesia, cuando el Ap√≥stol San Pedro celebraba la Eucarist√≠a y en otro lugar se estaba celebrando otra, part√≠a una parte de esa Hostia consagrada y con el di√°cono se enviaba al otro lugar de la celebraci√≥n para que todo el mundo participase del mismo Pan Eucar√≠stico, se part√≠a ese Pan y se distribu√≠a a las tres o cuatro Iglesias que en Roma, o en otro lugar, se estuviesen celebrando. Obviamente, cuando la Iglesia ya creci√≥, ya era imposible realizar f√≠sicamente ese signo y deriv√≥ el signo en partir un peque√Īo trozo y derramarlo en el C√°liz, como diciendo: distribuimos la Eucarist√≠a a todos los dem√°s lugares donde se est√° celebrando, es decir, somos uno con todos los dem√°s. El hecho, adem√°s, de que en tal d√≠a como hoy en Italia, en Argentina, en Filipinas, etc., est√©n celebrando tambi√©n el d√≠a de la C√°tedra de San Pedro, hayan escuchado esta misma liturgia que nosotros hemos escuchado, hayan escuchado la proclamaci√≥n del mismo Evangelio, de las mismas Lecturas, todo ello, l√≥gicamente, tambi√©n es una fuente de comuni√≥n, porque hemos bebido de la misma Palabra de Dios, nos hemos alimentado con el mismo Pan, y lo l√≥gico es que entre nosotros haya crecido la comuni√≥n. Es que, escuchar la misma Palabra que es inspirada por el Esp√≠ritu Santo, que a cada uno de nosotros nos ilumina de una manera particular -particular pero en comuni√≥n, no cada uno por libre-, es que recibir el mismo Cuerpo y Sangre de Cristo, es que, aqu√≠ nace la Iglesia y desde aqu√≠ se construye la Iglesia. Comulgar bien es crecer en comuni√≥n en el seno de la Iglesia, en comuni√≥n con el Papa, en comuni√≥n con los obispos, en comuni√≥n entre nosotros... sin duda alguna. Esa Fractio Panis, esa comiscio, ese peque√Īo trozo significa que en todas las Eucarist√≠as del mundo se celebra el mismo Pan Eucar√≠stico y la misma Palabra.

Y termina así este capítulo sobre la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida eclesial. Dice así:

Finalmente, por la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos.

En resumen, la Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe: "Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía, y a su vez la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar".

Es una cita de San Irineo.

Es decir, concluye el Catecismo diciendo: es que la Eucaristía, además, nos armoniza porque es que nos está uniendo con el cielo, con la asamblea celestial en el cielo. Hay una liturgia celestial que especialmente el Libro del Apocalipsis es el que, con imágenes misteriosas, la describe: la adoración del Cordero. Estamos llamados a celebrar una liturgia celestial, de la cual, esta liturgia que estamos haciendo aquí ahora mismo, es un eco, esto es un eco del cielo. Estamos como en la antesala -aquí- de la liturgia celeste. El gran valor está en que nos unimos al cielo.

Tuve ocasi√≥n - en el contexto de la visita pastoral que estoy haciendo esta semana en el barrio de Egu√≠a- de celebrar esta ma√Īana la Eucarist√≠a en la capilla del cementerio y all√≠, con los fieles de la Parroquia de Mar√≠a Reina, de Egu√≠a, les dije que cuando vamos a la batalla, cuando vamos a llevar a cabo la misi√≥n de evangelizaci√≥n, l√≥gicamente desear√≠amos tener m√°s soldados, nos gustar√≠a vernos con m√°s fuerza y decimos: somos pocos para la batalla, pero -les dec√≠a-, no os equivoqu√©is, mirad a los santos del cielo, nosotros la batalla no la llevamos solos con la Iglesia que peregrina en esta tierra, tambi√©n la Jerusal√©n celestial, tambi√©n la Iglesia que se purifica en el Purgatorio, tambi√©n participa de esta tarea de la nueva evangelizaci√≥n. Luego, nos unimos con la Iglesia del cielo y nos unimos con la Iglesia que se purifica tambi√©n, y siempre que celebramos la Eucarist√≠a nos unimos con ellos y pedimos por todas las Almas del Purgatorio, siempre, en todas las Misas. A veces encomendamos a alguien en especial, pero la Iglesia se acuerda siempre de todos los difuntos, luego, unimos muchos m√°s soldados para la batalla de los que visiblemente podemos ver que tenemos al rededor nuestro. No estamos solos, porque la Eucarist√≠a convoca a toda la asamblea para llevar adelante esa tarea de la misi√≥n.

Nos quedamos, pues, con este mensaje de gran esperanza, que es que, no solo la Iglesia hace la Eucarist√≠a, que es que la Eucarist√≠a hace la Iglesia, y creemos que celebr√°ndola bien, aliment√°ndonos de Ella, ador√°ndola, prolong√°ndola con la adoraci√≥n -como hacemos aqu√≠ en AdOra- estamos haciendo Iglesia, estamos construyendo Iglesia, estamos poniendo las bases de nuestro plan pastoral de la Di√≥cesis: "Dejarnos conducir por √Čl".

[ 01-03-2013 ]

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