Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


NUEVE AÑOS DE ADORACIÓN A DIOS INCESANTE EN TOLEDO (De un artículo aparecido en la revista Padre nuestro del 5 de enero de 2014)

En febrero de 2005, se inauguraba la Adoración Eucarística Perpetua (AEP) en Toledo, en la Capilla Arzobispal de la Inmaculada y posteriormente en Talavera de la Reina y Torrijos. Desde su apertura, en ellas permanece expuesto solemnemente el Santísimo día y noche todos los días del año.

La AEP es un don de Dios para su Iglesia y para este tiempo. Es la manera que tenemos de dar una respuesta constante en el tiempo hacia Quien no deja de ser Dios y de amarnos con amor eterno. Pero conlleva, como consecuencia de lo anterior, otro mérito: en tiempos en los que nuestras iglesias están a menudo cerradas, una ca- pilla siempre abierta para quien quiera allegarse a cualquier hora del día o de la noche, es como los brazos siempre abiertos de Jesús, dispuesto a acoger a todo hombre. Es también una respuesta al clamor del Beato Juan Pablo II, y del Papa emérito Benedicto XVI: «¡Abridle las puertas a Cristo! ¡Abrídselas de par en par!»

El Papa Francisco, en su reciente Exhortación «Evangelii Gaudium», escribe: «La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía».

Los motivos que hacen única a la Adoración Perpetua son que el Señor sea adorado incesantemente y que la iglesia esté siempre abierta. Los adoradores inscritos son quienes hacen posible que la capilla esté abierta a todos, y ellos –también celosos custodios de la Eucaristía– cuidan que el Señor nunca permanezca solo. Siendo la Eucaristía sacramento y vínculo de unidad, el participar de un mismo culto –la ado- ración– hace de todos los adoradores una fraternidad eucarística. Esta fraternidad eucarística de adoradores reza a toda hora del día y de la noche, eleva alabanzas, súplicas, acción de gracias, bendición y repa- ración, rindiendo grandísimo honor y gloria al Señor como comunidad eclesial.

No es un movimiento sino una acción de la Iglesia, pedida y recomendada por el Magisterio de la Iglesia. El día de la Inmaculada Concepción del 2007, la Congregación para el Clero, en la persona del Cardenal Hummes, invitaba a los Ordinarios de todo el mundo a dedicar un templo a la Adoración Perpetua para el sostenimiento espiritual del clero y para pedir más y santas vocaciones. Por tanto, pertenece a toda la Iglesia y de ella forman parte todos los movimientos y realidades eclesiales. Todos tienen cabida en ella y, puesto que cada movimiento tiene las pautas de formación propias de su carisma, no damos formación específica, pero si un axioma: «A adorar se aprende adorando, porque no es ciencia es Gracia al alcance de todos, si la pedimos con fe».

Nuestra misión consiste en llamar a todos a la adoración en el Santuario Eucarístico, como denomina estas capillas la Congregación para el Clero, en el documento citado, como lugar destacado de adoración porque, como dice el Papa Francisco en «Evangelii Gaudium»: «Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga».

Todos estamos llamados individualmente a formar parte de la AEP con un único y exclusivo fin: que el Santísimo Sacramento sea adorado día y noche sin interrupción, tributando así el mayor honor y gloria al Señor y manifestando su fe y amor reverente hacia su Creador y Salvador. Los enfermos e impedidos que no pueden desplazarse a la Iglesia, pueden unirse con su hora de adoración espiritual, desde sus casas, al no poder estar en presencia, como tampoco pueden ir a la Santa Misa.

Los niños y niñas a partir de cinco años forman un grupo de adorado- res que quincenalmente reciben formación eucarística y van a la capilla a adorar, alguno de entre 9 y 12 años tienen su hora semanal. Actualmente tenemos cincuenta, entre niños y niñas, y también está abierta a todos. Nuestro apostolado: Animar a todos a adorar a Jesús Sacramentado en las Capillas de AEP o en los sagrarios de cada parroquia, y expandir la AEP a toda la Diócesis.

EUFEMIO ROMANO

[ 10-01-2014 ]

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