Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


UNA GRAN HISTORIA DE AMOR

La historia de Jos√© Antonio y de c√≥mo el Sagrado Coraz√≥n de Jes√ļs a quien se consagr√≥ y a quien adora en el Sant√≠simo Sacramento salv√≥ su vida. En sus palabras: "La Adoraci√≥n Eucar√≠stica te cura heridas, te llena de alegr√≠a, te da seguridad y certeza y te ayuda a discernir ¬ď

El siguiente relato es un extracto del artículo de ReL del 13-02-14

Hace ocho a√Īos y medio conduc√≠a desde Madrid a Ja√©n. Exteriormente parec√≠a un conductor m√°s, concentrado en la carretera y conduciendo precavidamente. Sin embargo, en mi interior agonizaba. Una hora antes me hab√≠a llamado la Guardia Civil al trabajo para decirme que mi mujer y mis cuatro hijos hab√≠an tenido un accidente cerca de Ja√©n y que mi mujer, Mar√≠a del Mar, estaba grav√≠sima. Al colgar el tel√©fono, sab√≠a interiormente que ella ya no viv√≠a, y esta certeza me desgarraba como si me partieran por la mitad y me arrancaran la mitad de mi ser".

En aquel agosto de 2005, Jos√© Antonio Revuelta ten√≠a 46 a√Īos y cuatro hijos, el mayor de 10 a√Īos y el peque√Īo de tan s√≥lo 3 meses. Era ingeniero aeron√°utico y trabajaba como consultor y socio en una importante multinacional. Su esposa se dirig√≠a con los ni√Īos a ver a sus padres en vacaciones cuando el coche se sali√≥ de la carretera y cay√≥ por un terrapl√©n. Falleci√≥ en el acto, pero milagrosamente ninguno de sus hijos sufri√≥ heridas irreparables.

A la espera del milagro

En la soledad del veh√≠culo, desgarrado por dentro, la fe firme de Jos√© Antonio (lejos quedaban los tiempos de su alejamiento de Dios) se puso a prueba. "Intent√© comenzar a orar", explica: "La primera oraci√≥n balbuciente era de incomprensi√≥n. ¬ŅPor qu√© Dios permit√≠a esto, en ese momento, en la plenitud de nuestro matrimonio y con un beb√© de tres meses reci√©n nacido? Despu√©s surgi√≥ el rayo de esperanza de que se realizara un milagro. Luego, la certeza de nuevo de que Dios lo quer√≠a as√≠: √Čl se llevaba a Mar√≠a del Mar con √Čl, y yo me quedaba solo aqu√≠".

Pero no tan solo como pensaba. "Fue entonces, cuando ya no tienes nada en que apoyarte y est√°s al borde del abismo, cuando sent√≠ su presencia, la presencia del Sagrado Coraz√≥n de Jes√ļs: dentro de m√≠, junto a m√≠".

Entre los ejercicios y Medjugorje

No fue casualidad que José Antonio experimentase la cercanía de Dios bajo esa particular devoción, pues era el fundamento de su matrimonio con María del Mar...

Cuando conoci√≥ a la que luego ser√≠a su mujer, Jos√© Antonio viv√≠a alejado de Dios y de la Iglesia, y fue ella la que le hizo cambiar. "Al principio, s√≥lo empec√© a ir a misa los domingos y poco m√°s, hasta que hice unos ejercicios espirituales con el padre Rodrigo Molina, fundador de Lumen Dei", nos cuenta. Esto fue en 1994, tres a√Īos despu√©s de su boda, y su vida espiritual empez√≥ a ser m√°s intensa y profunda.

En 1999, durante una estancia laboral de cuatro a√Īos en M√©xico, Mar√≠a del Mar, quien fue siempre una cristiana ferviente, supo de los fen√≥menos de Medjugorje y viaj√≥ hasta all√°. "Volvi√≥ transformada", recuerda Jos√© Antonio: "Al a√Īo siguiente fuimos toda la familia y fue como una segunda conversi√≥n, con una intensa devoci√≥n a la Virgen Mar√≠a".

"Amar y hacer amar"

En 2003 se unieron a los Grupos de Oraci√≥n del Coraz√≥n de Jes√ļs -que hoy √©l mismo preside-, una asociaci√≥n fundada en 1978 por el sacerdote jesuita √Āngel Mar√≠a Rojas, cuyo carisma propio es "amar y hacer amar al Coraz√≥n de Jes√ļs desde el Coraz√≥n de Mar√≠a".

Pero todo eso, evoca ahora, era "un convencimiento intelectual" que, de repente, se enfrentaba al mazazo que le aguardaba en su destino mientras conduc√≠a. Entonces surgi√≥ la tercera gran transformaci√≥n espiritual de su vida: "Durante el viaje √Čl estuvo conmigo dialogando, un di√°logo donde yo no entend√≠a el porqu√© de las cosas, pero s√≠ que √Čl me amaba con un amor √≠ntimo, personal, inconmensurable. Y finalmente entend√≠ que por donde yo estaba pasando, √Čl ya hab√≠a pasado y por eso me entend√≠a totalmente. Ese d√≠a, en el d√≠a m√°s amargo de mi existencia, conoc√≠ verdaderamente la intimidad de su coraz√≥n y la alegr√≠a profund√≠sima de sentirme realmente amado por √Čl".

No se trat√≥ de algo m√≠stico o extraordinario, aclara, pero s√≠ "una sensaci√≥n de estar envuelto en la presencia de Dios como no la he vuelto a experimentar nunca". Jes√ļs le estaba preparando para lo que se le ven√≠a encima: la soledad.

Compa√Īera del alma

Por que Mar√≠a del Mar, adem√°s de su esposa, era su "alma gemela espiritual": "Ten√≠a con ella una intimidad espiritual como no ten√≠a con nadie, ni con mi director espiritual. Con ella compart√≠a todos los avances espirituales, los hallazgos, los detalles de Dios actuando en nuestras vidas". Una orfandad que se a√Īad√≠a ahora a la propia de cualquier padre en sus circunstancias: afrontar toda una infancia, una adolescencia y una juventud de cuatro peque√Īos tomando todas las decisiones solo.

No tan solo como pensaba, de nuevo... "El Sagrado Coraz√≥n de Jes√ļs se hizo cada vez m√°s presente a trav√©s de la Adoraci√≥n Eucar√≠stica. Comenc√© a dedicar m√°s tiempo a la Adoraci√≥n y empec√© a recibir luz para decidir en la educaci√≥n de mis hijos, a experimentar una alegr√≠a profunda que me llenaba de fuerza. Y lo que m√°s me impresion√≥ es que un d√≠a desapareci√≥ la sensaci√≥n de soledad. Me encontr√© que viv√≠a en un dialogo interior con su Coraz√≥n casi continuo, que sent√≠a su presencia permanente, que pod√≠a compartir todo lo m√≠o con √Čl, y √Čl, todo lo suyo conmigo".

M√°s feliz que entonces

José Antonio es muy expresivo cuando enfatiza: "Durante mucho tiempo pensé que podría sobrevivir a lo que me había pasado, pero que jamás podría ser feliz. Hoy, sin embargo, soy igual o más feliz que en aquel momento cumbre de mi matrimonio en el que llegó el accidente".

¬ŅC√≥mo es eso posible? "Porque la devoci√≥n al Coraz√≥n de Jes√ļs transforma todo lo que tienes a tu alrededor". Y lo primero de todo, la familia, la cual consagr√≥ a esa particular devoci√≥n. √Čl mismo prepar√≥ la f√≥rmula, y un sacerdote entroniz√≥ en el hogar un cuadro del Sagrado Coraz√≥n.

Los frutos de la Adoración

Fue la luz en medio de unas tinieblas que -confiesa- a√ļn duraron unos a√Īos, durante los cuales fue palpando en su vida la estrecha relaci√≥n entre el Coraz√≥n de Jes√ļs y la Adoraci√≥n Eucar√≠stica:: "La Adoraci√≥n Eucar√≠stica te cura heridas, te llena de alegr√≠a, te da seguridad y certeza y te ayuda a discernir. En los momentos m√°s dif√≠ciles, entraba a adorar con un completo caos mental y sal√≠a con las ideas muy claras".

Jos√© Antonio ha educado a sus hijos en frecuentar esa compa√Ī√≠a, y -con los altibajos propios de las distintas edades- lo ha conseguido: "El peque√Īo, que tiene ahora ocho a√Īos, hace una hora entera de adoraci√≥n sin problema".

En el espíritu de San Luis María Grignion de Monfort

A quien quiera iniciarse en esta devoci√≥n, Jos√© Antonio Revuelta aconseja... la consagraci√≥n al Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a en el esp√≠ritu de San Luis Mar√≠a Gri√Ī√≥n de Montfort. Porque el coraz√≥n de la Madre y el Hijo est√°n unidos, y consagrarse al de la Virgen ("as√≠ lo pide en F√°tima", recuerda) es "un camino que te permite crecer, un camino seguro y f√°cil".

F√°cil... hacia Dios, pero eso no implica una vida sin sacrificios. Mar√≠a del Mar y √©l se consagraron en 2001, sin saber para qu√© iba a consistir para ellos -para √©l, sobre todo- el sacrificio al que se brindaban: "Porque, cuando te consagras, te est√°s ofreciendo. Y llega un d√≠a en el que Jes√ļs y Mar√≠a te dicen ¬ęPor aqu√≠ te quiero llevar¬Ľ".

Para Jos√© Antonio fue un d√≠a fatal de agosto de 2005. Pero hoy ya no est√° solo. Est√° con √Čl (donde est√° tambi√©n Mar√≠a del Mar, aunque no la vea) y Le encuentra en el Sant√≠simo Sacramento, ante el cual aumenta cada vez el tiempo de adoraci√≥n: "Y voy viendo los frutos".

[ 15-02-2014 ]

Volver