Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


EL CARDENAL CAÑIZARES SE DIRIGE A LOS FIELES DE ALZIRA Y SU COMARCA PARA ANUNCIAR LA NUEVA CAPILLA DE ADORACIÓN PERPETUA

El Señor Cardenal ha sido, es y será un gran impulsor de la adoración perpetua en España. Recuerda en su carta que desde el primer momento que ha llegado a la diócesis de Valencia ha insistido en ampliar el número de capillas de adoración perpetua en la diócesis. Ha recordado la inmensa gracia de Dios que ello supone.

A continuación el texto completo de tan importante carta:

Queridos hermanos y hermanas en el Señor: Casi al finalizar el Año litúrgico en el umbral mismo de la fiesta de Cristo Rey, a quien debemos toda adoración y gloria, me es muy grato haceros partícipes de una gran alegría que tiene mucho que ver con esta solemnidad de Jesucristo, Rey y Señor del Universo y de la historia. Os anuncio, con gran gozo, que Dios nos concede abrir un nuevo lugar en nuestra diócesis, una nueva capilla de adoración perpetua eucarística en Alzira –abierta también a su comarca–, en las Monjas Clarisas Capuchinas, donde se adore permanentemente, día y noche, y todos los días del año, al Señor, presente en el Sacramento del Altar.

El día 23 de este mismo mes, fiesta de Cristo Rey, por la tarde, si Dios quiere, se iniciará allí la adoración perpetua al Santísimo Sacramento del Altar, al mismo Jesús en persona. Desde el primer momento que he llegado a nuestra querida diócesis de Valencia, en diversas y reiteradas ocasiones, vengo diciendo que necesitamos ampliar el número de capillas en nuestra diócesis donde se lleve a cabo la adoración perpetua: Dios lo quiere y es una gracia inmensa de Dios, que derrama su favor. Dios, en su inmensa bondad y por su infinita misericordia, está muy grande con nosotros y nos ha concedido este don en la querida Alzira, porque, sin duda ninguna, un inmenso don, cuyos frutos solo Dios conoce, es con el que Él ha enriquecido a nuestra iglesia diocesana de adoración perpetua en la Iglesia de San Martín en Valencia, y ahora quiere reiterarlo en Alzira.

Si la Eucaristía es el centro de la Iglesia, la presencia real del Señor en la Eucaristía es el centro de nuestro culto. Necesitamos redescubrir la presencia real de Jesucristo en la Hostia Santa, reavivar nuestra fe en esta presencia real del Señor, acercarnos y adorar a Jesús presente. Bien sabemos –y es bueno recordarlo– que Jesucristo resucitado, el Señor de la gloria, "el mismo ayer, hoy y siempre", se hace presente en los lugares de la tierra donde se celebra el sacrificio eucarístico y allí se conserva el sacramento consagrado por el poder del Espíritu. Así "el culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable para la vida de la Iglesia... Es hermoso estar con Cristo y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el 'arte de la oración', ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento" (San Juan Pablo II). Quien ha hecho esta experiencia sabe cuánta fuerza, consuelo y apoyo ha encontrado en ella.

No podemos olvidar que la adoración a la Sagrada Hostia, a Jesús en persona, sacramentado es la contemplación y reconocimiento de la presencia real de Cristo, en las sagradas especies, fuera de la celebración de la Misa. Es un verdadero encuentro dialogal por el que nos abrimos a la experiencia de Dios. Igualmente un gesto de solidaridad con las necesidades y necesitados del mundo entero. Por la adoración entramos en una real comunión con Cristo, permanecemos en Él, sin el que nada podemos hacer ni ningún fruto de vida eterna, de amor y de misericordia, de paz y justicia será posible.

Es en la adoración al que es Amor de los Amores, al Dios que está ahí, en las especies sacramentales eucarísticas, donde está la grandeza y la verdad del hombre. No hay nada más importante que la adoración. La destrucción o pérdida de la adoración, destruye y extravía al hombre. En el contexto de la adoración perdida y por tanto del rostro perdido de la dignidad humana, "nos corresponde de nuevo a nosotros comprender la prioridad de la adoración y hacer que los jóvenes –así como nosotros mismos y nuestras comunidades– sean conscientes de que no se trata de un lujo de nuestro tiempo confuso, que tal vez no nos podemos permitir, sino de una prioridad. Donde no hay adoración, donde no se tributa a Dios el honor como primera cosa, incluso las realidades del hombre no pueden progresar" (Benedicto XVI).

Por esto, ¡qué importancia tan grande tiene la adoración perpetua!, qué largo alcance entraña el que promovamos esta adoración, ahora en Alzira, ciudad de tradición eucarística. Lo primero que esperamos y pedimos de esta adoración perpetua en Alzira es sencillamente que Dios sea reconocido, adorado, amado, contemplado en el rostro de su Hijo, servido, por encima de todo; que se muestre que de Él viene toda misericordia y salvación; y que con su Hijo no busquemos ni pidamos otra cosa que su voluntad, que nos ofrezcamos unidos a Jesús en expiación por los pecados del mundo, y que nos postremos ante El para sacar de ahí todo el amor que transforme y renueve nuestro mundo. Que Dios bendiga esta iniciativa, que es suya, que es obra suya. Que Dios bendiga y pague a los adoradores que se han ofrecido en Alzira, a quienes agradezco de todo corazón su generosidad y testimonio, y a quienes animo a perseverar y no echarse nunca atrás, a que prosigan el camino con la mirada siempre puesta en el Señor.

Que la Santísima Virgen María, bendiga y proteja esta obra y a toda Alzira y su comarca. Con mis mejores deseos y bendición para todos

+ Antonio, Card. Cañizares

Arzobispo de Valencia

[ 16-12-2014 ]

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