Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


NUEVA CAPILLA DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA EN ASTURIAS

CON CASI 350 ADORADORES INSCRITOS, EL DOMINGO 12 DE JULIO DIO INICIO LA ADORACIÓN PERPETUA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO EN LA IGLESIA DE SAN ANTONIO (CONOCIDA COMO LA DE LOS PADRES FRANCISCANOS), EN LA CIUDAD ASTURIANA DE AVILÉS.

Es la segunda de Asturias, después de Oviedo que ya cuenta con ocho años de adoración ininterrumpida. El arzobispo de Oviedo, Mons. Fray Jesús Sanz Montes, presidió la Misa solemne de inauguración en Santo Tomás de Cantorbery (Sabugo) y, tras ella la procesión con el Santísimo hasta su entronización en la basílica de San Antonio de Padua, donde se habilitó la capilla para la Adoración Perpetua.

De esta manera, la primitiva iglesia de la villa se constituye en la segunda capilla de Adoración Perpetua de la diócesis y la número 40 en toda España.

Como en otros casos, también en Avilés, el proyecto comenzó con un pequeño grupo de seglares entusiasmados por la idea de poder tener una iglesia siempre abierta donde se adorara al Señor día y noche. Fue también aquí una religiosa la impulsora de la iniciativa. De inmediato contó con el apoyo del Arcipreste, del párroco de Santo Tomás de Canterbory, Don José Antonio Montoto, del párroco de San Nicolás D. Juan Antonio Tuñón, del rector de San Antonio de Padua, Don Ángel Fernández Llano y demás sacerdotes locales. En palabras del Arcipreste, Don Vicente Pañeda, el emblemático templo será “centro de espiritualidad para Avilés y el arciprestazgo”. Ahora, casi a un mes del acontecimiento inaugural esas palabras se han vuelto realidad.

La misión estuvo a cargo de un sacerdote de la asociación Misioneros de la Santísima Eucaristía, cuyo carisma es precisamente el promover la Adoración Perpetua en todo el mundo.

En palabras del misionero: “el proyecto consiste básicamente en ofrecer, o sea consagrar una hora a la semana de nuestro tiempo para estar con el Señor presente en la Eucaristía. Eso, que en tiempo es nada, mucho es en cuanto a gracias recibidas. Lo maravilloso de la Adoración Perpetua es que con el poco de cada uno podemos hacer el todo, esto es construir una cadena incesante de amor y de fe en torno al Señor en la Eucaristía”. “Nosotros damos ese poco y Él nos da todo”. “Ese todo”, señala “es lo que sólo Dios puede darnos y nos pide, demos también nosotros a los demás: paz, amor, alegría, consolación, ayuda”. Y es que, según el misionero, las gracias que se reciben con la Adoración Perpetua son muy numerosas. No significa que la oración sea siempre de consolación. “A veces la gente tiene miedo a qué hacer durante toda esa hora”, señala. “Pueden llegar momentos de aridez, pero en ese caso, tendrá mucho mérito porque se trata de una adoración de combate”, asegura.

“El primero que recibe beneficios es el adorador –afirma–. Ése recibe gracia sobre gracia, en la medida en que abra su corazón”.

“Con la adoración –continúa– yo recibo todo lo que debo dar y no puedo fabricarme a mí mismo, como es la paz. Cada capilla de adoración perpetua es un oasis de paz, y esto lo notan especialmente los que están alejados”. “Ellos dicen muchísimo eso de esta paz yo no la conocía. Son muy numerosos los testimonios en este sentido y todos unánimes”.

“Esa paz –describe– la recibo para llevarla a mi entorno, a mi familia, donde yo me muevo. Me hago portador de la paz de Cristo”.

“Otros beneficiados son, además, aquellos que el adorador no conoce, pero que permite que se acerquen al Señor. Y es que cada adorador está posibilitando que las puertas de la capilla estén abiertas. Nosotros no podemos exponer al Santísimo si no estamos ante la certeza de que hay por lo menos una persona delante. Esta persona está garantizando esa permanencia de exposición y que las puertas estén abiertas. Hay personas que están alejadas y que se acercan gracias a esto. Primero, por una causa sobrenatural, claramente, porque Dios les llama. Pero además, por una causa natural: la iglesia está abierta y ya no hay obstáculo ninguno para entrar. Y entra, y se encuentra con el Señor, el Salvador. Porque siempre es un encuentro que te interpela, que te consuela y que te hace querer conocer y gustarlo”.

Como ha afirmado el sacerdote Vicente Pañeda, párroco de Villalegre y arcipreste de Avilés, “la capilla es un lugar donde encontrar, en la vida diaria, una excelencia humana y cristiana, y la caridad, de las que tan necesitados estamos hoy en la Iglesia y en la sociedad”.

Del proyecto han participado personas de distintas edades y de la mayoría de las parroquias así como algunas personas de fuera de Avilés.

[ 08-08-2015 ]

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