Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


CARTA DE MONSEÑOR MUNILLA A LOS ADORADORES

SE TRATA DE LA CARTA DIRIGIDA A LOS ADORADORES DE LA CAPILLA DE LA ADORACIÓN PERPETUA DE SAN SEBASTIÁN. El motivo es de por sí elocuente pero la conclusión es magisterial. El motivo de publicarla es por tanto doble. El priemro para unirnos también en el desagravio y reparación y el segundo para que lejos de agobiarnos estos ataques sean para nosotros un motivo de reavivar nuestra conversión y aumentar nuestra reparación e intercesión por tan pobres pecadores.

A continuación la carta del Señor Obispo:

8 de noviembre de 2016

Queridos adoradores:

Hoy os escribo por un triste motivo, pidiéndoos vuestra ayuda e implicación de una forma especial. Se trata de una muy grave profanación del Santísimo Sacramento que hace escasos días se ha producido en nuestra Diócesis. En efecto, en la capilla del cementerio ha sido robado el sagrario, con las especies eucarística en su interior.

Podéis suponer que nuestro dolor es grande, y por ello, me siento llamado a compartirlo con vosotros y a pediros que realicéis en vuestros turnos de adoración una respuesta de desagravio y de reparación. El domingo 20 de noviembre, día de Cristo Rey, a las 10:30 de la mañana, celebraremos una Misa de desagravio, en la misma capilla del cementerio.

Lo ocurrido nos permite reflexionar sobre lo que supone que el Señor se haya quedado presente entre nosotros bajo las especies eucarísticas. ¿Dios en nuestras manos? ¡Qué peligro!... Desde el punto de vista de la prudencia humana, cualquiera de nosotros le hubiese “aconsejado” a Dios que no arriesgase tanto: ¿Acaso no lo tienen demasiado fácil los miembros de las sectas satánicas y cuantos odian el Santo Nombre de Dios? ¿Acaso no era previsible que los que nos acercamos a comulgar, pudiésemos hacerlo sin la debida conciencia y disposición, e incluso, con el riesgo de comulgar de forma sacrílega? ¿Acaso no era de suponer que muchos sagrarios permaneciesen cuasi abandonados, y que multitudes pasasen delante de ellos con la mayor indiferencia?...

Y, sin embargo, Él no dudó ni un momento en cumplir su promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”… Si el Señor, a pesar de todos los riesgos y peligros, mantiene hoy su voluntad de permanecer entre nosotros, es una señal inequívoca de que los bienes que se desprenden de su presencia son infinitamente más grandes que los males que puedan derivar.

La conclusión es clara: aprovechemos lo acontecido para renovar nuestra devoción eucarística. Detrás de este suceso se esconde una llamada a la conversión dirigida a cada uno de nosotros. Hagamos de este agravio una oportunidad de desagravio. Que esta ofensa sea ocasión para suscitar y manifestar nuestro amor hacia Él.

Con mi bendición:

+ José Ignacio Munilla

Obispo de San Sebastián

[ 10-11-2016 ]

Volver