Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


EL SEÑOR NOS ESPERA EN LA ADORACIÓN PERPETUA PARA QUE NOS DEJEMOS QUERER

En esta entrevista Ángela Sáez López- Linares nos habla de la esencialidad de la vida y lo muchísimo que el Señor obra en la quietud de la capilla de la adoración perpetua. Él lo hace cuando parecería que nada acontece. Lo que sigue es la entrevista testimonio aparecida en la Revista Sembrar de diciembre 2016, de Burgos, a la Coordinadora de la Madrugada, Ángela Sáez López-Linares

Pregunta: ¿La Adoración Perpetua cambió tu vida?

Ángela: Totalmente: hay un antes y un después de mi encuentro con el padre Justo, que acudió a mi parroquia a predicar sobre la adoración perpetua y me tocó el corazón. Entonces me decidí a colaborar y ayudar para que sea posible esta bendición de Dios.

P: ¿Cómo era tu vida antes?

A: Yo vivía al margen de Dios; aunque mi familia era muy creyente, yo no era católica practicante, pero Dios entró en mi vida a través de la predicación del padre Justo, que me pareció cercano y me devolvió la fe.

P: ¿Pero se puede ignorar a Dios?

A: Sí, cuando nos hacemos protagonistas y el centro de nuestra vida. Ponemos el yo por delante: yo hago, yo decido, yo juzgo….. esto es lo mío. Y no dejamos hueco para Dios, el yo sustituye a Dios en las personas cuando no hay humildad y nos creemos el centro del universo.

P: ¿Qué es la Adoración Perpetua?

A: Es la posibilidad de adorar al Señor por toda la gente que quiera, durante todo el día, los 365 días del año. Para ello se constituye una estructura humana a través de adoradores comprometidos. En realidad es un regalo del Señor y en los cinco años que llevamos en la parroquia de San José Obrero, nunca ha faltado nadie en ningún momento para acompañar al Señor las 24 horas del día.

P: ¿Y cómo se vive?

A: Lo definiría como una relación directa con Dios. Aunque Él está en todos los sitios, aquí el Señor está de una forma especial, en la custodia. Ya nos lo dijo en la Última Cena, que se quedaba con nosotros y así lo creo. Cuando entro en la capilla, allí está Dios. Así de grande y así de sencillo al mismo tiempo.

P: ¿Acompañar al Señor en la Adoración Perpetua supone rezar o escuchar en silencio?

A: No hay que plantearse nada concreto, es el Señor quien obra en nosotros. Lo importante es tener el corazón abierto para lo que Él nos pida. Por eso es muy importante que venga gente a la capilla; simplemente con venir puede cambiar la vida de una persona, no de repente, pero sí iniciarse un proceso de acercamiento a Dios. La capilla está abierta para todos, para creyentes y no creyentes, para cualquiera que desee acercarse.

P: ¿Y cómo animar a todas las personas a que vengan a la Adoración?

A: Yo les diría que el Señor nos está esperando a todos, y no nos pide nada a cambio, simplemente que nos dejemos querer, ese es el misterio del amor de Dios que no comprendemos. A veces esta llamada funciona y la persona entra en la capilla, otras veces es imposible, porque hay personas que no reaccionan.

P: Además has vivido una desgracia que ha marcado tu vida…

A: Sí, mi casa sufrió un incendio en el que murió mi madre y yo quedé gravemente herida. Estuve en coma diez días, muy cerca de la muerte, y los médicos todavía no se explican cómo he podido salir de ello y sin secuelas importantes. Fue la voluntad de Dios.

P: Y te quedaste sin nada.

A: Perdí mi casa, todo lo que tenía, fueron momentos muy duros. Yo ya estaba entonces unida a la Adoración Perpetua, porque esta desgracia me ocurrió hace tres años y he aceptado la voluntad del Señor, que me ha hecho ver que lo importante no son los bienes materiales que tengamos, sino los bienes afectivos, el amor, sentirnos queridos… porque Dios nunca nos abandona y he podido valorar lo que tengo, que es lo suficiente para vivir.

P: ¿Es una lección de la vida?

A: Es una experiencia que Dios ha querido para mí. Perdí a mi madre, pero ella era mayor y estaba preparada para el encuentro con el Señor y yo he comprendido que esta vida no es para tener muchas cosas sino para preparar la otra vida, la vida eterna que nos espera y que es la promesa del Señor, la Resurrección.

P: Y toda esta fe la has fortalecido con la Adoración Perpetua, que quieres aconsejar para todos.

A: Solo Dios es importante, Dios nos quiere y desea que nos dejemos querer por Él. Ese es el mensaje que deseo hacer llegar desde aquí a todos: que se acerquen a la capilla de San José Obrero, que está las 24 horas abierta al encuentro con Dios, aquí está entronizado el Señor y el amor de Dios nos está esperando. Un amor que transforma nuestras vidas y nos da la paz y la felicidad. Que nadie se lo pierda, porque es maravilloso.

SEMBRAR número 1063 TESTIMONIO VIVO del 4 al 17 de diciembre de 2016

Ángela Sáez López-Linares nació en Burgos y es licenciada en Filología Románica por la Universidad de Valladolid. Trabaja como funcionaria del Ministerio de Defensa. Pertenece a la parroquia de San José Obrero desde hace 20 años. Ha ejercido como catequista de confirmación, miembro del consejo parroquial y secretaria de la cofradía del Descendimiento. Además lleva cinco años como coordinadora de madrugada de la Adoración Eucarística Perpetua de Burgos, ubicada en la parroquia de San José Obrero, que cuenta con más de 300 adoradores

comprometidos.

[ 16-12-2016 ]

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