Oraciones del Misal Romano por diversas intencionesAntífona de entrada (Rm 14,7-8).- Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor.
Otra antífona de entrada (Cf. Is 53,4).- El Señor soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.
Oración colecta.- Oh Dios, lleno de poder y de amor, que, al decretar la muerte, le abriste al hombre con tu misericordia las puertas de la vida eterna; mira con piedad a tu hijo que lucha en agonía, para que, asociado a la pasión de Cristo y sellado con su sangre, pueda llegar a tu presencia limpio de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien, por los que van a morir hoy.- Dios todopoderoso y lleno de misericordia, que manifiestas siempre tu amor a todas las criaturas, escucha con bondad las súplicas que te hacemos por los que hoy van a morir, para que, redimidos por la preciosa sangre de tu Hijo, puedan salir de este mundo sin mancha de pecado descansar para siempre en el regazo de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Recibe, Señor, la ofrenda que te presentamos por tu hijo moribundo; concédele por ella el perdón de sus pecados, y ya que soportó en esta vida, porque así lo has querido, los dolores de la enfermedad, dale el descanso eterno en la vida futura. Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión (Col 1,24).- Completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia.
Otra antífona de comunión (Jn 6, 54).- El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día -dice el Señor.
Oración después de la comunión.- Dígnate, Señor, confortar piadosamente a tu hijo por la eficacia de este sacramento, para que, en la hora de la muerte, pueda vencer al enemigo y entrar con tus ángeles en la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.