Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Oraciones de presentación de adoradores

Oración de presentación de adoradores (I)

Oración de presentación de adoradores (II)

Comunión espiritual

Comunión espiritual

Aclamaciones Eucarísticas

Aclamaciones Eucarísticas

Rosario eucarístico

Rosario eucarístico

Letanías

Letanías lauretanas a la Virgen

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo

Letanía del Santísimo Nombre de Jesús

Letanías de los nombres bíblicos de Jesús

Letanías de los nombres bíblicos de Jesús

Oraciones de Papas por las vocaciones y por los sacerdotes

Oración de Benedicto XVI por las vocaciones

Oración de Pío XII por la santificación de los sacerdotes 

Oración de Pablo VI por la santificación de los sacerdotes

Oraciones para pedir por las vocaciones sacerdotales

Oraciones de Juan Pablo II por las vocaciones

Oraciones del Misal Romano por diversas intenciones

Por el Papa

Por el Obispo

Por los sacerdotes

Por las vocaciones sacerdotales

Por los religiosos

Por las vocaciones religiosas 

Por la unidad de los cristianos

Por la evangelización de los pueblos

Por los cristianos perseguidos

Por una reunión espiritual o pastoral

Por la nación o por la ciudad

Por los gobernantes

Por los que gobiernan las naciones

Por la paz y la justicia

Otras oraciones por la paz

Por la reconciliación

Por la santificación del trabajo humano

Por los que padecen hambre

Por los enfermos

Por los moribundos

Para dar gracias a Dios

Por la familia

Por los familiares y amigos

Para pedir la gracia de una buena muerte

Antífonas a la Santísima Virgen

Antífonas a la Santísima Virgen

Oraciones varias

Ven, Espíritu divino

Oración a San Miguel

Oración a San José

Salmos de la alegría

Peticiones de San Agustín

Oración de San Patricio

Cántico de las criaturas (San Francisco de Asís)

Alma de Cristo, santifícame

Tomad, Señor, y recibid (San Ignacio de Loyola)

Vuestra soy, para Vos nací (Santa Teresa de Jesús)

Ofrecimiento diario por el mundo

Acto de confianza (San Claudio La Colombière) 

Visita al Santísimo (San Alfonso María de Ligorio)

Acto de desagravio ante el Santísimo Sacramento

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? (Lope de Vega)

Oración por la paz

Oraciones de Santa Brígida a las Cinco Llagas de Cristo

Oraciones de Santa Brígida a las Cinco Llagas de Cristo

Actos de fe, esperanza, caridad y contrición

Acto de fe 

Acto de esperanza 

Acto de caridad 

Hora Santa en Jueves Santo (Adoración Nocturna)

Hora santa en Jueves Santo (Adoración Nocturna)

Cantos eucarísticos y marianos

Acerquémonos todos al altar 

Aclama al Señor, tierra entera. Aleluya. 

Acuérdate de Jesucristo, 

A Dios den gracias los pueblos,

Adóro te devóte, latens Deitas, 

Alabad al Señor,

Alma mía, recobra tu calma, 

Altísimo Señor 

Amante Jesús mío, 

Ave de Fátima

Ave de Lourdes

Ave, Maris Stella 

Bajo tu amparo nos acogemos,

Beberemos la copa de Cristo,

Bendigamos al Señor 

Caminaré en presencia del Señor (bis) 

Cantemos al Amor de los amores, 

Cantemos al Señor con alegría, 

Cerca de ti Señor, 

Christus vincit, Christus regnat, Christus, Christus imperat. 

Como brotes de olivo en torno a tu mesa, Señor, 

De rodillas, Señor, ante el sagrario, 

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;

Día y noche van tus ángeles, Señor, conmigo. 

Divina Virgen, radiante Estrella, 

Donde hay caridad y amor, 

Dulce Madre,

El Señor es mi luz y mi salvación, 

El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar. 

El Señor hizo en mí maravillas, gloria al Señor. 

Eres más pura que el sol, 

Fiesta del banquete, 

Guarda mi alma en la paz junto a Ti, Señor. 

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

Hacia ti, morada santa, 

Hostia pura,

Humilde nazarena, ¡oh María! 

Junto a Ti al caer de la tarde, 

Juntos cantando la alegría de vernos unidos en la fe y el amor, 

Juntos como hermanos, 

Lauda Jerusalem Dominum 

Levanto mis ojos a los montes: 

Me adelantaré hasta el altar de Dios, el gozo de mi vida. 

Mi boca te cantará jubilosa, 

No podemos caminar 

Oh buen Jesús yo creo firmemente 

Oh divino corazón llagado por mi amor, 

Oh luz de Dios,

Oh luz gozosa

¡Oh María, Madre mía!

Oh Señor, delante de Ti,

Oh Señor, envía tu Espíritu que renueve la faz de la tierra. 

Oh Señor yo no soy digno

Pange, lingua, 

5.- Tantum ergo sacraméntum

Perdona a tu pueblo, Señor, 

Perdón, oh Dios mío, 

Por siempre yo cantaré tu Nombre, Señor.

Pueblo de reyes, 

Qué alegría, cuando me dijeron 

Que la lengua humana 

Quédate junto a nosotros 

Quédate con nosotros, 

Regina caeli, laetáre, allelúia. 

Reunidos en el nombre del Señor 

Ruega por nosotros, amorosa Madre, 

Salve, Madre, en la tierra de mis amores, 

Salve regina, 

Señor Dios nuestro,

Señor, ven a a nuestras almas que por Ti suspiran; ven, Señor. 

Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre. 

Te adoro, Sagrada Hostia,

Te conocimos, Señor, al partir el pan; 

Te damos gracias, Señor, de todo corazón. 

Te doy gracias, Señor, 

Todos unidos formando un solo cuerpo, 

Tomad, Virgen pura nuestros corazones; 

Tú eres, Señor, el Pan de vida

Tu palabra me da vida

Tú, Señor, me llamas, 

Una espiga dorada por el sol, 

Un mandamiento nuevo nos dio el Señor: 

Un solo Señor, 

Véante mis ojos

Veni, creátor Spíritus, 

Victoria, tu reinarás, oh Cruz, tu nos salvarás. 

Vienen con alegría, Señor, 

Himnos para el Oficio de lectura

Te Deum

Mirad las estrellas fulgentes brillar,

¡Luz que te entregas!,

Te damos gracias, Señor,

Llorando los pecados

Dame tu mano, María

Recuerde el alma dormida

Victoria, tú reinarás

¿Quién es éste que viene?

No me mueve, mi Dios, para quererte

¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza!

Nuestra Pascua inmolada, aleluya

¡Cristo ha resucitado!

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza

¡Alegría!, ¡Alegría!, ¡Alegría!

Nos dijeron de noche que estabas muerto

La bella flor que en el suelo

Ven, Espíritu divino

¡Oh llama de amor viva!

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!

Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,

Mas ¿por qué se ha de lavar

Por la lanza en su costado

Hoy, para rondar la puerta

Oh Príncipe absoluto de los siglos

Oh Jesucristo, Redentor de todos

Cristo, alegría del mundo,

Quédate con nosotros

La noche y el alba, con su estrella fiel,

El mundo brilla de alegría

Cuando la luz del día está en su cumbre

Fundamento de todo lo que existe

Fuerza tenaz, firmeza de las cosas

Cuando la luz del sol es ya poniente

Somos el pueblo de la Pascua

Estate, Señor, conmigo siempre

Nada te turbe

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

A la gloria de Dios se alzan las torres

Como una ofrenda de la tarde

Acuérdate de Jesucristo

Desde que mi voluntad está a la vuestra rendida

En la cruz está la vida y el consuelo

Vuestra soy, para Vos nací,

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor

Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño 

Autor del cielo y del suelo,

Los  pueblos que marchan y luchan 

¿Qué ves en la noche,

Éste es el tiempo en que llegas,

En esta tarde, Cristo del Calvario,

Hora de la tarde, 

Ángel santo de la guarda,

Dios te salve, Anunciación,

¡Oh virginal doncella

De Adán el primer pecado

Eva nos vistió de luto,

Canten hoy, pues nacéis vos,

Niña de Dios, por nuestro bien nacida;

Salmos

Salmo 1 

Salmo 15 

Salmo 21 

Salmo 22 

Salmo 26 

Salmo 31 

Salmo 33 

Salmo 50 

Salmo 66 

Salmo 85 

Salmo 90 

Salmo 91 

Salmo 95 

Salmo 97 

Salmo 99 

Salmo 102 

Salmo 114 

Salmo 118 

Salmo 120 

Salmo 129 

Salmo 137 

Salmo 144 

Salmo 145 

Salmo 146 

Salmo 148 

Cánticos

Exodo 15, 1-4. 8-13.17-18

Deuteronomio 32, 1-12

1 Samuel 2, 5-10 

Tobías, 13, 1-10a

Judit 16, 2-3.15-19

Sabiduría 9, 1-6.9-11

Eclesiástico 36, 1-7.13-16

Isaías 9, 1-6

Isaías 12, 1-6

Isaías 26, 1-12

Isaías 40, 1-8

Isaías 40, 10-17

Isaías 49, 7-13

Isaías 52, 13-53,12

Isaías 61,10–62,5

Isaías 63, 1-5

Jeremías 7, 2-7

Jeremías 14, 17-21

Jeremías 31, 10-14

Ezequiel 36, 24-28

Daniel 3, 26-29.34-41

Daniel 3, 52-57

Daniel 3, 57-88. 56

Habacuc 3, 2-4.13a.15-19

Lucas 1, 46-55

Lucas 1, 68-79

Efesios 1, 3-10

Filipenses 2, 5-11

Colosenses 1, 12-20

Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a

Apocalipsis 4, 11;5,9.10.12

Lecturas

Primera lectura

Del libro del Éxodo 12, 1-8; 11-14

Del libro del Éxodo 16, 1-18. 35

Del libro del Éxodo 19, 1-19; 20, 18-21

Del libro del Éxodo 22, 19—23, 9

Del libro del Éxodo 24, 1-11

Comienza el libro del Deuteronomio 1, 1. 6-18

Del libro de los Jueces 6, 1-6. 11-24a

Del primer libro de los Reyes 16, 29—17, 16

Del primer libro de los Reyes 22, 1-9. 15-23. 29. 34-38

Del primer libro de las Crónicas 17, 1-15

Comienza el libro del profeta Isaías 1, 1-18

Del libro del profeta Isaías 27, 1-13

Del libro del profeta Isaías 29, 13-24

Del libro del profeta Isaías30, 27-33; 31, 4-9

Del libro del profeta Isaías 31, 1-3; 32, 1-8

Del libro del profeta Isaías 48, 12-21; 49, 9b-13

Del libro del profeta Daniel 5, 1-2. 5-9. 13-17. 25-30—6, 1

Del libro del profeta Joel 4, 1-3. 9-21

Comienza el libro del profeta Malaquías 1, 1-14; 2, 13-16

Comienza el libro del profeta Zacarías 1,1 2,4

Del libro de las Lamentaciones  3, 1-33

Comienza el libro de los Proverbios 1, 1-7.20-33

Comienza el libro del Eclesiástico 1, 1-20

Del libro del Eclesiástico 24, 1-23

Del libro del Eclesiástico 24, 3-15

Del primer libro de los Macabeos 3, 1-26

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-21

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-39

De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 19—3,7. 13-14; 6, 14-16

De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 8-31

De la segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 3, 5-16

De la carta a los Hebreos 2, 5,18

De la primera carta del apóstol san Pedro 1,22—2,10

Del libro del Apocalipsis 3, 1-22

Del libro del Apocalipsis 9, 13-21

Del libro del Apocalipsis 18, 21—19,10

Del libro del Apocalipsis 21, 1-8

Oficios de lectura completos para tiempos litúrgicos

—Adviento

—Navidad

—Cuaresma

—Pascua-I

—Pascua-II

—Acción de gracias

—Virgen María

—Corpus Christi

—Tiempo Ordinario

—Hora santa en Jueves Santo 

1.-Os doy un mandamiento nuevo 

2.-Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. 

3.–Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. 

4.–Como el Padre me amó, yo también os he amado, permaneced en mi amor. 

5.–No me habéis elegido vosotros a mí sino que yo os he elegido a vosotros 

6.–Padre santo, cuida a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. 

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Oraciones de Santa Brígida a las Cinco Llagas de Cristo

Oraciones de Santa Brígida a las Cinco Llagas de Cristo

 En la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, en la capilla del Santísimo, se conserva el Crucifijo ante el cual, arrodillada, recibió Santa Brígida del mismo Cristo en 1350 quince oraciones, y Él le enseñó que habían de rezarse con el Padrenuestro y el Ave María. Estas oraciones se difundieron muy ampliamente en toda la Iglesia, fomentando la devoción a las cinco llagas de Cristo. Fueron aprobadas por el Papa Pío IX. 

 

Primera Oración 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesucristo! eres la eterna dulzura de todos los que te aman; la alegría que sobrepasa todo gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos los pecadores. Tú has manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra. Los amas hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acuérdate de todos los sufrimientos que has soportado desde el instante de tu Concepción y especialmente durante tu Sagrada Pasión; tal como había sido decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino. 

Acuérdate, oh Señor, que durante la última cena con tus discípulos les has lavado los pies; y después, les diste tu Sacratísimo Cuerpo, y tu Sangre Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciaste tu próxima Pasión. 

Acuérdate de la tristeza y amargura que has experimentado en tu Alma, como Tú mismo lo afirmaste, diciendo: «Mi Alma está triste hasta la muerte». 

Acuérdate de todos los temores, las angustias y los dolores que has soportado, en tu Sagrado Cuerpo antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuiste traicionado por tu discípulo, Judas; apresado por los habitantes de una nación que habías escogido y enaltecido. Fuiste acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de tu madurez, y en la solemne estación pascual. 

Acuérdate que fuiste despojado de tu propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Te cubrieron los ojos y la cara, dándote bofetadas. Después, coronándote de espinas, pusieron en tus manos una caña. Finalmente, fuiste atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes. 

En memoria de todas estas penas y dolores que has soportado antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme antes de morir una contrición verdadera, una confesión sincera y completa, una adecuada satisfacción y la remisión de todos mis pecados. Amén. 

Segunda Oración 

Padrenuestro – Ave Maria 

¡Oh Jesús, verdadera libertad de los ángeles y paraíso de delicias! Acuérdate del horror y la tristeza con que fuiste oprimido, cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon con miles de injurias, salivazos, bofetadas, laceraciones, arañazos y otros suplicios inauditos. Te atormentaron a su antojo. En consideración a estos tormentos y a las palabras injuriosas, te suplico ¡oh mi Salvador y Redentor! que me libres de todos mis enemigos visibles e invisibles y que bajo tu protección, hagas que yo alcance la perfección de la salvación eterna. Amén. 

Tercera Oración 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesús, Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar! Tú abarcas todo; y todo es sostenido bajo tu amorosa potestad. Acuérdate del dolor muy amargo que sufriste cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a golpe, clavaron tus sagradas manos y pies a la Cruz. Y no viéndote en un estado suficientemente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron tus Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con indescriptible crueldad, extendieron tu cuerpo en la Cruz. Y con violentos estirones, en toda dirección, dislocaron tus huesos. 

¡Oh Jesús!, en memoria de este santo dolor que has soportado con tanto amor en la Cruz, te suplico me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén. 

Cuarta Oración 

Padrenuestro – Ave María. 

¡Oh Jesús, Médico Celestial! elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las tuyas! Acuérdate de las contusiones y los desfallecimientos que has sufrido en todos tus miembros; y que fueron distendidos en tal grado, que no ha habido dolor semejante al tuyo. Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de tu Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos tus sufrimientos, no dejaste de pedir por tus enemigos a tu Padre Celestial, diciéndole: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». 

Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, te hago esta súplica: concédenos que el recuerdo de tu muy amarga Pasión nos alcance una perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados. Amén. 

Quinta Oración 

Padrenuestro – Ave María. 

iOh Jesús!, ¡Espejo de Resplandor Eterno! Acuérdate de la tristeza aguda que has sentido al contemplar con anticipación las almas que habían de condenarse. A la luz de tu Divinidad, has vislumbrado la predestinación de aquellos que se salvarían, mediante los méritos de tu Sagrada Pasión. Y al mismo tiempo, habs contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados; y te has quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores. 

Por este abismo de compasión y piedad, y principalmente por la bondad que demostraste hacia el buen ladrón, diciéndole: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso», hago esta súplica, Dulce Jesús. Te pido que a la hora de mi muerte tengas misericordia de mí. Amén. 

Sexta Oración 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acuérdate del dolor que has sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente, fuiste clavado y elevado en la Cruz. También fuiste abandonado de todos tus parientes y amigos, con la excepción de tu muy amada Madre. En tu agonía, Ella permaneció fiel junto a ti; luego, la encomendaste a tu fiel discípulo, Juan, diciendo a María: «mujer, he aquí a tu hijo» Y a Juan: «He aquí a tu Madre».

Te suplico, oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de tu Santísima Madre, que tengas compasión de mí. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asísteme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén. 

Séptima Oración 

Padrenuestro – Ave Maria 

¡Oh Jesús, Fuente inagotable de compasión, ten compasión de mí! En profundo gesto de amor, has exclamado en la Cruz: «tengo sed». Era sed por la salvación del género humano. Oh mi Salvador, te ruego que inflames nuestros corazones con el deseo de dirigimos a la perfección, en todas nuestras obras. Extingue en nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos. Amén. 

Octava Oración 

Padrenuestro – Ave María. 

¡Oh Jesús, dulzura de los corazones y deleite del espíritu! Por el vinagre y la hiel amarga que has probado en la Cruz, por amor a nosotros, oye nuestros ruegos. Concédenos la gracia de recibir dignamente tu sacratísimo Cuerpo y Sangre preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte, para servir de remedio y consuelo a nuestras almas. Amén. 

Octava Oración

Padrenuestro – Ave María. 

¡Oh Jesús, virtud real y gozo del alma! Acuérdate del dolor que has sentido, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte, insultado y ultrajado por los judíos. Clamaste en alta voz que habías sido abandonado por tu Padre Celestial, diciéndole: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Por esta angustia, te suplico, oh mi Salvador, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén. 

Décima Estación 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesús, principio y fin de todas las cosas! Tú eres la vida y la virtud plena. Acuérdate de que por causa nuestra fuiste sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor desde la planta de tus pies hasta la cima de la cabeza. En consideración a la enormidad de tus llagas, enséñame a guardar, por puro amor a ti, todos tus mandamientos, pues el camino de tu ley divina es amplio y agradable para aquellos que te aman. Amén. 

Undécima Oración 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesús! ¡Abismo muy profundo de misericordia! En memoria de las llagas que penetraron hasta la médula de tus huesos y entrañas, para atraerme hacia ti, presento esta súplica. Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis ofensas, pido que me apartes del pecado. Ocúltame de tu rostro, tan justamente irritado contra mí. Escóndeme en los huecos de tus llagas hasta que tu cólera y justisíma indignación hayan cesado. Amén. 

Duodécima Oración 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesús, espejo de la verdad, sello de la unidad y vínculo de la caridad! Acuérdate de la multitud de llagas con que fuiste herido, desde la cabeza hasta los pies. Esas llagas fueron laceradas y enrojecidas, oh dulce Jesús, por la efusión de tu adorable Sangre. ¡Oh, qué dolor tan grande e inmenso has sufrido por amor a nosotros, en tu carne virginal! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubo que hacer por nosotros que no lo hayas hecho? Nada falta. ¡Todo lo has cumplido! ¡Oh amable y adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de tu Pasión, que el fruto meritorio de tus sufrimientos sea renovado en mi alma. Y que en mi corazón, tu Amor aumente cada día hasta que llegue a contemplarte en la eternidad. ¡Oh Amabilísimo Jesús! Tú eres el tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que te pido me concedas en el Cielo. Amén. 

Décima-Tercia Oración 

Padrenuestro – Ave María. 

¡Oh Jesús, fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acuérdate del inmenso dolor que has sufrido cuando, agotadas todas tus fuerzas, tanto morales como físicas, inclinaste la cabeza y dijiste: «Todo está consumado». Por esta angustia y dolor, te suplico, Señor Jesús, que tengas piedad de mí en la hora de mi muerte, cuando mi mente esté tremendamente perturbada y mi alma sumergida en angustia. Amén. 

Décima-Cuarta Oración. 

Padrenuestro – Ave María. 

¡Oh Jesús único Hijo del Padre Celestial, esplendor e imagen de su esencia! Acuérdate de la sencilla y humilde recomendación que hiciste de tu alma, a tu Padre Eterno, diciéndole: «¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu!» Desgarrado tu cuerpo, destrozado tu corazón, y abiertas las entrañas de tu misericordia para redimirnos, has expirado. Por tu preciosa muerte, te suplico, oh Rey de los santos, confórtame, socórreme para que resista al demonio, la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para ti. Y a la hora de mi muerte, recibe mi alma peregrina y desterrada que regresa a ti. Amén. 

Décima-Quinta Oración. 

Padrenuestro – Ave Maria. 

¡Oh Jesús, verdadera y fecunda vid! Acuérdate de la abundante efusión de sangre que tan generosamente has derramado de tu sagrado cuerpo. Tu preciosa sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar. 

De tu costado perforado por un soldado con la lanza, ha brotado sangre y agua, hasta no quedar en tu cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada carne tuya fue destrozada; la substancia de tu cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de tus huesos. Por esta amarga Pasión, y por la efusión de tu preciosa sangre, te suplico, oh dulcísimo Jesús, que recibas mi alma, cuando yo esté sufriendo en la agonía de mi muerte. Amén. 

Conclusión 

iOh Dulce Jesús! Hiere mi corazón, para que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche. Conviérteme enteramente, oh mi Señor, a ti. Haz que mi corazón sea tu habitación perpetua. Y que mi conversación te sea agradable. Que el fin de mi vida te sea de tal suerte laudable, que después de mi muerte pueda merecer tu Paraíso, y alabarte para siempre en el Cielo con todos tus santos. Amén.