LecturasAnuncio del juicio del Señor
Dice el Señor: «Ya que este pueblo se me acerca con la boca y me glorifica con los labios, mientras su corazón está lejos de mí, y su culto a mí es precepto humano y rutina, yo seguiré realizando prodigios maravillosos: fracasará la sabiduría de sus sabios, y se eclipsará la prudencia de sus prudentes.»
¡Ay de los que ahondan para esconderle sus planes al Señor! Hacen sus obras en la oscuridad, diciendo: «¿Quién nos ve, quién se entera?»
Qué desatino! Como barro que se considerase alfarero; como obra que dijera del que la hizo: «No me ha hecho»; como cacharro que dijera del alfarero: «No entiende»
Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, el vergel parecerá un bosque; aquel día, oirán lo sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Los oprimidos volverán a alegrarse con el Señor, y los pobres gozarán con el Santo de Israel; porque se acabó el opresor, terminó el cínico; y serán aniquilados los despiertos para el mal, los que van a coger a otro en el hablar y, con trampas, al que defiende en el tribunal, y por nada hunden al inocente.
Así dice a la casa de Jacob el Señor, que rescató a Abrahán: «Ya no se avergonzará Jacob, ya no se sonrojará su cara, pues, cuando vea mis acciones en medio de él, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temer al Dios de Israel.»
Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza.
RESPONSORIO
Lector: Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Todos: Y los pobres gozarán con el Santo de Israel.
Lector: Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan, los sordos oyen, a los pobres se les anuncia la Buena Noticia.
Todos: Y los pobres gozarán con el Santo de Israel.