LecturasExhortaciones del Apóstol
Que el Señor dirija vuestro corazón para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo.
En nombre de nuestro Señor Jesucristo os mandamos: no tratéis con los hermanos que llevan una vida ociosa y se apartan de las tradiciones que recibieron de nosotros. Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar.
Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.
Por vuestra parte, hermanos, no os canséis de hacer el bien, y si alguno no hace caso de lo que decimos en la carta, señaladlo con el dedo y hacedle el vacío, para que se avergüence. No que lo tratéis como a un enemigo, sino que le llaméis la atención como a un hermano.
Que el Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros.
RESPONSORIO
Lector: La planta que no haya plantado mi Padre será arrancada de raíz.
Todos: Sin mí nada podéis hacer. Aleluya.
Lector: Aceptad dócilmente la Palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros.
Todos: Sin mí nada podéis hacer. Aleluya.
RESPONSORIO
Lector: La planta que no haya plantado mi Padre será arrancada de raíz.
Todos: Sin mí nada podéis hacer.
Lector: Aceptad dócilmente la Palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros.
Todos: Sin mí nada podéis hacer.