LecturasSe anuncia la boda del Cordero
Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la tiró al mar, diciendo:
«Así, de golpe, precipitarán a Babilonia, la gran metrópoli, y desaparecerá. El son de arpista y músicos, de flautas y trompetas, no se oirá más en ti. Artífices de ningún arte habrá más en ti, ni murmullo de molino se oirá más en ti, ni voz de novio y de novia se oirá más en ti, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones. Y en ella se encontró sangre de profetas y santos y de todos los degollados en la tierra.»
Oí después en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban:
«Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la gran prostituta que corrompía a la tierra cpon sus fornicaciones, y le ha pedido cuenta de la sangre de sus siervos.»
Y repitieron:
«Aleluya. El humo de su incendio sube por los siglos de los siglos.»
Se postraron los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes rindiendo homenaje a Dios, que está sentado en el trono, y diciendo:
«Amén. Aleluya.»
Y salió una voz del trono que decía:
«Alabad al Señor , sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes.»
Y oí algo que recordaba el rumor de una muchedumbre inmensa, el estruendo del océano y el fragor de fuertes truenos. Y decían:
«Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Llegó la boda del Cordero, su esposa se ha embellecido, y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura —el lino son las buenas acciones de los santos—.»
Luego me dice:
«Escribe: “Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.”»
Y añadió:
«Estas palabras verídicas son de Dios.»
Caí a sus pies para rendirle homenaje, pero él me dijo:
«No, cuidado, soy tu compañero de servicio, tuyo y de esos hermanos tuyos que mantienen el testimonio de Jesús; rinde homenaje a Dios.»
Es que dar testimonio de Jesús equivale a la inspiración profética.
RESPONSORIO
Lector: Oí un sonido que bajaba del cielo, como el estampido de un trueno poderoso: «Reina para siempre el Señor, nuestro Dios.
Todos: Porque se estableció la saludo y el poderío y la potestad de su Cristo.» Aleluya.
Lector: Y salió una voz de trono que decía: «Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes.»
Todos: Porque se estableció la saludo y el poderío y la potestad de su Cristo.» Aleluya.