LecturasLa nueva Jerusalén
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz ptente que decía desde el trono:
«Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.»
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
«Todo lo hago nuevo.»
y añadió:
«Escribe, que estas palabras son fidedignas y verídicas.»
Y me dijo todavía:
«Ya son un hecho. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al sediento, yo le daré a beber de balde de la fuente de agua viva. Quien salga vencedor heredará esto, porque yo seré su Dios, y él será mi hijo. En cambio, a los cobardes, infieles, nefandos, asesinos, lujuriosos, hechiceros e idólatras y a todos los embusteros, les tocará en suerte el lago de azufre ardiendo, que es la segunda muerte.»
RESPONSORIO
Lector: Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos.
Todos: Enjugará las lágrimas de sus ojos. Aleluya.
Lector: Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque el primer mundo ha pasado.
Todos: Enjugará las lágrimas de sus ojos. Aleluya.