Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


Oraciones de presentación de adoradores

Oración de presentación de adoradores (I)

Oración de presentación de adoradores (II)

Comunión espiritual

Comunión espiritual

Aclamaciones Eucarísticas

Aclamaciones Eucarísticas

Rosario eucarístico

Rosario eucarístico

Letanías

Letanías lauretanas a la Virgen

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo

Letanía del Santísimo Nombre de Jesús

Letanías de los nombres bíblicos de Jesús

Letanías de los nombres bíblicos de Jesús

Oraciones de Papas por las vocaciones y por los sacerdotes

Oración de Benedicto XVI por las vocaciones

Oración de Pío XII por la santificación de los sacerdotes 

Oración de Pablo VI por la santificación de los sacerdotes

Oraciones para pedir por las vocaciones sacerdotales

Oraciones de Juan Pablo II por las vocaciones

Oraciones del Misal Romano por diversas intenciones

Por el Papa

Por el Obispo

Por los sacerdotes

Por las vocaciones sacerdotales

Por los religiosos

Por las vocaciones religiosas 

Por la unidad de los cristianos

Por la evangelización de los pueblos

Por los cristianos perseguidos

Por una reunión espiritual o pastoral

Por la nación o por la ciudad

Por los gobernantes

Por los que gobiernan las naciones

Por la paz y la justicia

Otras oraciones por la paz

Por la reconciliación

Por la santificación del trabajo humano

Por los que padecen hambre

Por los enfermos

Por los moribundos

Para dar gracias a Dios

Por la familia

Por los familiares y amigos

Para pedir la gracia de una buena muerte

Antífonas a la Santísima Virgen

Antífonas a la Santísima Virgen

Oraciones varias

Ven, Espíritu divino

Oración a San Miguel

Oración a San José

Salmos de la alegría

Peticiones de San Agustín

Oración de San Patricio

Cántico de las criaturas (San Francisco de Asís)

Alma de Cristo, santifícame

Tomad, Señor, y recibid (San Ignacio de Loyola)

Vuestra soy, para Vos nací (Santa Teresa de Jesús)

Ofrecimiento diario por el mundo

Acto de confianza (San Claudio La Colombière) 

Visita al Santísimo (San Alfonso María de Ligorio)

Acto de desagravio ante el Santísimo Sacramento

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? (Lope de Vega)

Oración por la paz

Oraciones de Santa Brígida a las Cinco Llagas de Cristo

Oraciones de Santa Brígida a las Cinco Llagas de Cristo

Actos de fe, esperanza, caridad y contrición

Acto de fe 

Acto de esperanza 

Acto de caridad 

Hora Santa en Jueves Santo (Adoración Nocturna)

Hora santa en Jueves Santo (Adoración Nocturna)

Cantos eucarísticos y marianos

Acerquémonos todos al altar 

Aclama al Señor, tierra entera. Aleluya. 

Acuérdate de Jesucristo, 

A Dios den gracias los pueblos,

Adóro te devóte, latens Deitas, 

Alabad al Señor,

Alma mía, recobra tu calma, 

Altísimo Señor 

Amante Jesús mío, 

Ave de Fátima

Ave de Lourdes

Ave, Maris Stella 

Bajo tu amparo nos acogemos,

Beberemos la copa de Cristo,

Bendigamos al Señor 

Caminaré en presencia del Señor (bis) 

Cantemos al Amor de los amores, 

Cantemos al Señor con alegría, 

Cerca de ti Señor, 

Christus vincit, Christus regnat, Christus, Christus imperat. 

Como brotes de olivo en torno a tu mesa, Señor, 

De rodillas, Señor, ante el sagrario, 

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;

Día y noche van tus ángeles, Señor, conmigo. 

Divina Virgen, radiante Estrella, 

Donde hay caridad y amor, 

Dulce Madre,

El Señor es mi luz y mi salvación, 

El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar. 

El Señor hizo en mí maravillas, gloria al Señor. 

Eres más pura que el sol, 

Fiesta del banquete, 

Guarda mi alma en la paz junto a Ti, Señor. 

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

Hacia ti, morada santa, 

Hostia pura,

Humilde nazarena, ¡oh María! 

Junto a Ti al caer de la tarde, 

Juntos cantando la alegría de vernos unidos en la fe y el amor, 

Juntos como hermanos, 

Lauda Jerusalem Dominum 

Levanto mis ojos a los montes: 

Me adelantaré hasta el altar de Dios, el gozo de mi vida. 

Mi boca te cantará jubilosa, 

No podemos caminar 

Oh buen Jesús yo creo firmemente 

Oh divino corazón llagado por mi amor, 

Oh luz de Dios,

Oh luz gozosa

¡Oh María, Madre mía!

Oh Señor, delante de Ti,

Oh Señor, envía tu Espíritu que renueve la faz de la tierra. 

Oh Señor yo no soy digno

Pange, lingua, 

5.- Tantum ergo sacraméntum

Perdona a tu pueblo, Señor, 

Perdón, oh Dios mío, 

Por siempre yo cantaré tu Nombre, Señor.

Pueblo de reyes, 

Qué alegría, cuando me dijeron 

Que la lengua humana 

Quédate junto a nosotros 

Quédate con nosotros, 

Regina caeli, laetáre, allelúia. 

Reunidos en el nombre del Señor 

Ruega por nosotros, amorosa Madre, 

Salve, Madre, en la tierra de mis amores, 

Salve regina, 

Señor Dios nuestro,

Señor, ven a a nuestras almas que por Ti suspiran; ven, Señor. 

Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre. 

Te adoro, Sagrada Hostia,

Te conocimos, Señor, al partir el pan; 

Te damos gracias, Señor, de todo corazón. 

Te doy gracias, Señor, 

Todos unidos formando un solo cuerpo, 

Tomad, Virgen pura nuestros corazones; 

Tú eres, Señor, el Pan de vida

Tu palabra me da vida

Tú, Señor, me llamas, 

Una espiga dorada por el sol, 

Un mandamiento nuevo nos dio el Señor: 

Un solo Señor, 

Véante mis ojos

Veni, creátor Spíritus, 

Victoria, tu reinarás, oh Cruz, tu nos salvarás. 

Vienen con alegría, Señor, 

Himnos para el Oficio de lectura

Te Deum

Mirad las estrellas fulgentes brillar,

¡Luz que te entregas!,

Te damos gracias, Señor,

Llorando los pecados

Dame tu mano, María

Recuerde el alma dormida

Victoria, tú reinarás

¿Quién es éste que viene?

No me mueve, mi Dios, para quererte

¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza!

Nuestra Pascua inmolada, aleluya

¡Cristo ha resucitado!

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza

¡Alegría!, ¡Alegría!, ¡Alegría!

Nos dijeron de noche que estabas muerto

La bella flor que en el suelo

Ven, Espíritu divino

¡Oh llama de amor viva!

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!

Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,

Mas ¿por qué se ha de lavar

Por la lanza en su costado

Hoy, para rondar la puerta

Oh Príncipe absoluto de los siglos

Oh Jesucristo, Redentor de todos

Cristo, alegría del mundo,

Quédate con nosotros

La noche y el alba, con su estrella fiel,

El mundo brilla de alegría

Cuando la luz del día está en su cumbre

Fundamento de todo lo que existe

Fuerza tenaz, firmeza de las cosas

Cuando la luz del sol es ya poniente

Somos el pueblo de la Pascua

Estate, Señor, conmigo siempre

Nada te turbe

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

A la gloria de Dios se alzan las torres

Como una ofrenda de la tarde

Acuérdate de Jesucristo

Desde que mi voluntad está a la vuestra rendida

En la cruz está la vida y el consuelo

Vuestra soy, para Vos nací,

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor

Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño 

Autor del cielo y del suelo,

Los  pueblos que marchan y luchan 

¿Qué ves en la noche,

Éste es el tiempo en que llegas,

En esta tarde, Cristo del Calvario,

Hora de la tarde, 

Ángel santo de la guarda,

Dios te salve, Anunciación,

¡Oh virginal doncella

De Adán el primer pecado

Eva nos vistió de luto,

Canten hoy, pues nacéis vos,

Niña de Dios, por nuestro bien nacida;

Salmos

Salmo 1 

Salmo 15 

Salmo 21 

Salmo 22 

Salmo 26 

Salmo 31 

Salmo 33 

Salmo 50 

Salmo 66 

Salmo 85 

Salmo 90 

Salmo 91 

Salmo 95 

Salmo 97 

Salmo 99 

Salmo 102 

Salmo 114 

Salmo 118 

Salmo 120 

Salmo 129 

Salmo 137 

Salmo 144 

Salmo 145 

Salmo 146 

Salmo 148 

Cánticos

Exodo 15, 1-4. 8-13.17-18

Deuteronomio 32, 1-12

1 Samuel 2, 5-10 

Tobías, 13, 1-10a

Judit 16, 2-3.15-19

Sabiduría 9, 1-6.9-11

Eclesiástico 36, 1-7.13-16

Isaías 9, 1-6

Isaías 12, 1-6

Isaías 26, 1-12

Isaías 40, 1-8

Isaías 40, 10-17

Isaías 49, 7-13

Isaías 52, 13-53,12

Isaías 61,10–62,5

Isaías 63, 1-5

Jeremías 7, 2-7

Jeremías 14, 17-21

Jeremías 31, 10-14

Ezequiel 36, 24-28

Daniel 3, 26-29.34-41

Daniel 3, 52-57

Daniel 3, 57-88. 56

Habacuc 3, 2-4.13a.15-19

Lucas 1, 46-55

Lucas 1, 68-79

Efesios 1, 3-10

Filipenses 2, 5-11

Colosenses 1, 12-20

Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a

Apocalipsis 4, 11;5,9.10.12

Lecturas

Primera lectura

Del libro del Éxodo 12, 1-8; 11-14

Del libro del Éxodo 16, 1-18. 35

Del libro del Éxodo 19, 1-19; 20, 18-21

Del libro del Éxodo 22, 19—23, 9

Del libro del Éxodo 24, 1-11

Comienza el libro del Deuteronomio 1, 1. 6-18

Del libro de los Jueces 6, 1-6. 11-24a

Del primer libro de los Reyes 16, 29—17, 16

Del primer libro de los Reyes 22, 1-9. 15-23. 29. 34-38

Del primer libro de las Crónicas 17, 1-15

Comienza el libro del profeta Isaías 1, 1-18

Del libro del profeta Isaías 27, 1-13

Del libro del profeta Isaías 29, 13-24

Del libro del profeta Isaías30, 27-33; 31, 4-9

Del libro del profeta Isaías 31, 1-3; 32, 1-8

Del libro del profeta Isaías 48, 12-21; 49, 9b-13

Del libro del profeta Daniel 5, 1-2. 5-9. 13-17. 25-30—6, 1

Del libro del profeta Joel 4, 1-3. 9-21

Comienza el libro del profeta Malaquías 1, 1-14; 2, 13-16

Comienza el libro del profeta Zacarías 1,1 2,4

Del libro de las Lamentaciones  3, 1-33

Comienza el libro de los Proverbios 1, 1-7.20-33

Comienza el libro del Eclesiástico 1, 1-20

Del libro del Eclesiástico 24, 1-23

Del libro del Eclesiástico 24, 3-15

Del primer libro de los Macabeos 3, 1-26

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-21

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-39

De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 19—3,7. 13-14; 6, 14-16

De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 8-31

De la segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 3, 5-16

De la carta a los Hebreos 2, 5,18

De la primera carta del apóstol san Pedro 1,22—2,10

Del libro del Apocalipsis 3, 1-22

Del libro del Apocalipsis 9, 13-21

Del libro del Apocalipsis 18, 21—19,10

Del libro del Apocalipsis 21, 1-8

Oficios de lectura completos para tiempos litúrgicos

—Adviento

—Navidad

—Cuaresma

—Pascua-I

—Pascua-II

—Acción de gracias

—Virgen María

—Corpus Christi

—Tiempo Ordinario

—Hora santa en Jueves Santo 

1.-Os doy un mandamiento nuevo 

2.-Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. 

3.–Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. 

4.–Como el Padre me amó, yo también os he amado, permaneced en mi amor. 

5.–No me habéis elegido vosotros a mí sino que yo os he elegido a vosotros 

6.–Padre santo, cuida a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. 

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Oficios de lectura completos para tiempos litúrgicos

—Adviento

–Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. 

–Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya). 

Himno

Mirad las estrellas fulgentes brillar, 

sus luces anuncian que Dios ahí está, 

la noche en silencio, la noche en su paz, 

murmura esperanzas cumpliéndose ya, 

Los ángeles santos, que vienen y van, 

preparan caminos por donde vendrá 

el Hijo del Padre, el Verbo eternal. 

al mundo del hombre en carne mortal. 

Abrid vuestras puertas, ciudades de paz, 

que el Rey de la gloria ya pronto vendrá; 

abrid corazones, hermanos, cantad, 

que vuestra esperanza cumplida será. 

Los justos sabían que el hambre de Dios

vendría a colmarla el Dios del Amor, 

su Vida en su vida, su Amor en su amor

serían un día su gracia y su don. 

Ven pronto, Mesías, ven pronto, Señor, 

los hombres hermanos esperan tu voz, 

tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor. 

Ven pronto, Mesías, sé Dios Salvador. Amén.

Salmodia

 

Antífona. 1: Inclina tu oído hacia mí, Señor, y ven a salvarme. 

Salmo 30, 2-17. 20-25 

SÚPLICA CONFIADA DE UN AFLIGIDO 

-I- 

A ti, Señor, me acojo:

no quede yo nunca defraudado; 

tú, que eres justo, ponme a salvo, 

inclina tu oído hacia mí; 

ven aprisa a librarme, 

sé la roca de mi refugio, 

un baluarte donde me salve,

tú que eres mi roca y mi baluarte; 

por tu nombre dirígeme y guíame: 

sácame de la red que me han tendido, 

porque tú eres mi amparo. 

A tus manos encomiendo mi espíritu: 

tú, el Dios leal ,me librarás; 

tú aborreces a los que veneran ídolos inertes, 

pero yo confío en el Señor; 

tu misericordia sea mi gozo y, mi alegría: 

Te has fijado en mi aflicción, velas por mi vida en peligro; 

no me has entregado en manos del enemigo, 

has puesto mis pies en un camino ancho. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Ant.: Inclina tu oído hacia mí, Señor, ven a salvarme. 

 

Antífona 2: Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. 

-II-

Piedad, Señor, que estoy en peligro: 

se consumen de dolor, mis ojos, 

mi garganta y mis entrañas. 

Mi vida se gasta en el dolor; 

mis años, en los gemidos; 

mi vigor decae con las penas, 

mis huesos se consumen; 

Soy la burla de todos mis enemigos, 

la irrisión de mis vecinos, 

el espanto de mis conocidos: 

me ven por la calle, y escapan de mí. 

Me han olvidado como a un muerto, 

me han desechado como a un cacharro inútil. 

Oigo el cuchicheo de la gente, 

y todo me da miedo; 

se conjuran contra mí 

y traman quitarme la vida. 

Pero yo confío en ti, Señor, 

te digo: «Tú eres mi Dios.» 

En tu mano están mis azares: 

líbrame de los enemigos que me persiguen;

haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Ant: Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.  

 

Antífona 3: Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí prodigíos de misericordia. 

Qué bondad tan grande, Señor, 

reservas para tus fieles, 

y concedes a los que a ti se acogen 

a la vista de todos. 

En el asilo de tu presencia los escondes 

de las conjuras humanas; 

los ocultas en tu tabernáculo, 

frente a las lenguas pendencieras. 

Bendito el Señor, que ha hecho por mí 

prodigíos de misericordia 

en la ciudad amurallada. 

Yo decía en mi ansiedad: 

«Me has arrojado de tu vista»; 

pero tú escuchaste mi voz suplicante

cuando yo te gritaba. 

Amad al Señor, fieles suyos; 

el Señor guarda a sus leales, 

y a los soberbios les paga con creces. 

Sed fuertes y valientes de corazón, 

los que esperáis en el Señor . 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 

Como era en el principio, ahora y siempre, 

por los siglos de los siglos. Amén. 

Ant. : Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia. 

Lecturas

Salmista: Señor, Dios nuestro, restáuranos. 

Todos: Que brille tu rostro y nos salve. 

 

PRIMERA LECTURA 

Del libro del profeta Isaías (48, 12-21; 49, 9b-13) 

El nuevo Éxodo

Así dice el Señor: «Escúchame, Jacob, Israel, a quien llamé: yo soy, yo soy el primero y yo soy el último. Mi mano cimentó la tierra, mi diestra desplegó el cielo; cuando yo los llamo, se presentan juntos. 

Reuníos todos y escuchad: ¿quién de ellos lo ha predicho? Mi amigo cumplirá mi voluntad sobre Babilonia y la raza de los caldeos. 

Yo mismo, yo he hablado y yo lo he llamado, le he traído y he dado éxito a su empresa. Acercaos y escuchad esto: no hago predicciones en secreto, y desde que sucede, allí estoy yo.» Y ahora el Señor Dios me ha enviado con su Espíritu. 

Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: «Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guío por el camino que sigues. Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; tu progenie sería como arena, como sus granos, los vástagos de tus en~rañas; tu nombre no sería aniquilado ni destruído ante mí.» 

¡Salid de Babilonia, huid de los caldeos! Con gritos de júbilo anunciadlo y proclamadlo, publicadlo hasta el confín de la tierra. Decid: El Señor ha redimido a su siervo Jacob. No pasaron sed cuando los siguióporla estepa, hizo brotar agua de la foaJ, hendió la roca y manó agua. 

Por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochomoni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán. 

Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin. Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montadas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados. 

 

Responsorio

Todos: Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque vendrá nuestro Señor. Y se compadecerá de los desamparados. 

SaImista: En sus días florecerá la justicia y la paz. 

Todos: Y se compadecerá de los desamparados. 

 

SEGUNDA LECTURA 

De la exposición de San Ambrosio, obispo, sobre el evangelio de San Lucas (Libro 2, 19.22-23.26-27: CCL 14, 39-42) 

La visitación de Santa María Virgen

El ángel que anunciaba los misterios, para llevar a la fe mediante algún ejemplo, anunció a la Virgen María la maternidad de una mujer estéril y ya entrada en años, manifestando así que Dios puede hacer todo cuanto le place.

Desde que lo supo, María, no por falta de fe en la profecía, no por incertidumbre respecto al anuncio, no por duda acerca del ejemplo indicado por el ángel, sino con el regocijo de su deseo, como quien cumple un piadoso deber, presurosa por el gozo, se dirigió a las montañas. 

Llena de Dios de ahora en adelante, ¿cómo no’ iba a elevarse apresuradamente hacia las alturas’? La lentitud en el esfuerzo es extraña a la gracia del Espíritu. Bien pronto se manifiestan los beneficios de la llegada de María y de la presencia del Señor; pues en el momento mismo en que Isabel oyó. el’ saludo de María, saltó la criatura en su vientre, y ella se llenó del Espíritu Santo. 

Considera la precisión y exactitud de cada una de las palabras: Isabel fue la primera en oír la voz; pero Juan fue el primero en experimentar la gracia, porque Isabel escuchó según las facultades de la naturaleza, pero Juan, en cambio, se alegró a causa del misterio. Isabel sintió la proximidad de María, Juan la del Señor; la mujer oyó la salutación de la mujer, el hijo sintió la presencia del Hijo; ellas proclaman la gracia, ellos, viviéndola interiormente, logran que sus madres se aprovechen de este don hasta tal punto que, con un doble milagro, ambas empiezan a profetizar por inspiración de sus propios hijos. 

El niño saltó de gozo y la madre fue llena del Espíritu Santo, pero-no fue enriquecida la madre antes que el hijo, sino que, después que fue repleto el hijo, quedó también colmada la madre. Juan salta de gozo y María se alegra en su espíritu. En el momento que Juan salta de gozo, Isabel se llena del Espíritu, pero, si observas bien, de María no se dice que fuera llena del Espíritu, sino que se afirma únicamente que se alegró en su espíritu (pues en ella actuaba ya el Espíritu de una manera incomprensible); en efecto: Isabel fue llena del Espíritu después de concebir; María, en cambio, lo fue ya antes de concebir, porque de ella se dice: ¡Dichosa tú que has creído! 

Pero dichosos también vosotros, porque habéis oído y creído; pues toda alma creyente concibe y engendra la Palabra de Dios y reconoce sus obras. 

Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor; que en todos esté el espíritu de María para alegrarse en Dios. Porque si  corporalmente no hay más que una madre de Cristo, en cambio, por la fe, Cristo es el fruto de todos; pues toda alma recibe la Palabra de Dios, a condición que, sin mancha y preservada de las vicios, guarde la castidad can una pureza intachable. 

Toda alma, pues, que llega a tal estado proclama la grandeza del Señor, igual que el alma de María la ha proclamada, y su espíritu se ha alegrada en Dios Salvador. 

El Señor, en efecto, es engrandecido según puede leerse en otro lugar: Proclamad conmigo la grandeza del Señor. No porque con la palabra humana pueda añadirse algo a Dios, sino porque él queda engrandecido en nosotros. Pues Cristo es la imagen de Dios y, por esto, el alma que obra justa y religiosamente engrandece esa imagen de Dios, a cuya semejanza ha sida creada, y, al engrandecerla, también la misma alma queda engrandecida por una mayor participación de la grandeza divina. 

Responsorio

Todos: Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Y María, dijo: «Proclama mi alma la grandeza deÍ Señor.» 

Salmista: Venid a escuchar, os cantaré lo que Dios ha hecho conmigo. 

Todos: «Proclama mi alma la grandeza del Señor». 

Te Deum

Oración

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, alegre par la venida de tu Hijo en carne mortal, y haz que cuando vuelva en su gloria al final de los tiempos, podamos alegramos de escuchar de sus labios la invitación a poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por las siglos de las siglos. Amén.