Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


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SEGLARES
Carlotta Bandini

FULGURADA POR TU PRESENCIA, ¡TE AMO, TE ADORO!

Hace dos años atrás, durante una Misa en Reggio Emilia (yo vivo en Parma) un señor desde el ambón tomó la palabra y expuso su proyecto misionero eucarístico del que ahora haré el relato. Así habló:

“Desde hace ya tiempo estamos trabajando para que en la capilla del hospital de Santa María Nueva (RE) se pueda exponer el Santísimo Sacramento las 24 horas del día. Los obstáculos que estamos encontrando son muchos, sean eclesiásticos como públicos, pero no tenemos la intención de aflojar, por eso durante esta Misa pasaremos a entregarles un folleto para que el que desee dar una hora de su tiempo a la semana para la adoración eucarística pueda escribir su nombre y teléfono. Serán contactados en caso que se pueda llevar a cabo la adoración”

No dudé ni un instante en dar mi nombre, salí muy feliz de aquella Misa, era una propuesta extraordinaria y revolucionaria. Volviendo a casa en coche pensaba en la importancia de poder exponer solemnemente a Jesús en un lugar de sufrimiento y a menudo de desesperación, como es un hospital… ¿Quién de nosotros no ha probado las esperas, las angustias, los miedos, la gran fragilidad que se experimenta dentro de un hospital esperando una intervención, un responso, un examen? Por sí o por alguien a quien se ama? ¿Qué puede haber de mayor consuelo, cuando el silencio y el tumulto habitan en tu corazón, que saber que ALGUIEN que está allí, a dos pasos de ti, que te espera, te ESCUCHA, te CONSUELA, te DA PAZ?

Pasó un año de aquella Misa y en noviembre del 2007 llegó una llamada telefónica anunciando que la ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA comenzaría el 1 de Enero del 2008 y estaba invitada al encuentro para dar mi disponibilidad el día y la hora… no lo podía creer…¡era una realidad! En aquel encuentro conocí al misionero español (sic), el Padre Justo, que nos contó su misión que es la de abrir en el mundo estas capillas de AEP y que la de Reggio Emilia era la primera en Italia y en Europa en haber tenido el permiso de ser abierta dentro de un hospital! Como día elegí el lunes, y el 7 de enero se inició para mí la adoración semanal. El compromiso que se pide es serio: a aquella hora, en aquel día eres tú el responsable del Santísimo Sacramento y si te enfermas o no puedes ir, debes tú mismo procurar enviar a otra persona. Al comienzo cubrir las 24 horas parecía difícil… en cambio les digo que pronto fue tanta la disponibilidad que somos 300 los adoradores inscritos y otros tantos disponibles cuando hay necesidad. Creo que el número hable por sí mismo! Existe una gran necesidad de Dios, aún cuando no nos demos cuenta! El compromiso común que nos es solicitado es el de rezar por los agonizantes y por la defensa de la vida. Cada vez que vas firmas un registro de presencia y al lado siempre hay un cuaderno para los testimonios.. en breve tiempo éstos se han multiplicado. Muchísimas son las personas que agradecen al Señor por las curaciones, los mejoramientos, los cambios de vida, la alegría, la paz, la esperanza, la fe reencontrada, las gracias recibidas! Leerlos es muy hermoso, se comprende claramente cuánto sea beneficioso y necesario este lugar abierto día y noche. Muchos son los testimonios de personas que cayeron ahí “por azar”, a menudo de noche o de madrugada, personas que querían quitarse la vida, personas que querían matar la vida que llevaban en el seno, personas que no rezaban desde hacía 20, 30 años… muchas de ellas dejan su nombre y teléfono para poder ser localizadas y para también ellas dar una mano si hay necesidad de hacerle compañía al Señor!

Pero, ¿qué quiere decir adorar..? No es fácil explicarlo, puedo sólo contarles qué es para mí. Es mi momento, lo espero toda la semana, es un momento en el que frecuentemente, no siempre, llego a hacer silencio dentro de mí y a dejar espacio a la voz del Señor (que siempre habla…), lo escucho, le doy gracias, le hago compañía en silencio. La confianza con el Señor es bellísima, le hablas a Él sabiendo ya que todo lo sabe acerca de ti, y allí, delante de Él, VIVO y comprendo que Él es el pivote de mi existencia, comprendo que es Él que obra en mi vida, también cuando me conduce por caminos incomprensibles para mí. Delante del Santísimo he dejado, poco a poco, de preguntarme tantos porqué y he dicho siempre más veces Sí. Delante de Él he llevado mis sufrimientos, mi dolor, mi amargura, mis miedos ofreciéndolos por el bien que Él juzgue. Es muy raro que le pida algo para mí, aunque siempre llego a la capilla muy tensa y probada. El mayor regalo que cada vez que voy me hace es el de darme la certeza absoluta de su presencia en mi vida, de su PROVIDENCIA que se hace persona, de su MISERICORDIA, de su PAZ aún cuando todo es tempestad. Les deseo a todos poder tener este encuentro y esta experiencia. Hace tres años supe que el Papa invitó a los cristianos a apoyar y desarrollar esta obra, especialmente en las capillas de los hospitales para hacer compañía al Señor y para que sea un mundo pleno de SÍ a su voluntad.